¿Y si hay petróleo?

pablo mieresPor Pablo Mieres. Esa parece ser la consigna que anima la iniciativa del Presidente de la República, Tabaré Vázquez, al iniciar una serie de contactos para definir lineamientos de lo que sería una política de Estado en torno a esta eventual novedad.

Obviamente, no hay certeza de que en nuestro país existan reservas de petróleo o gas natural, pero sí ha habido exploraciones y estudios. Es un viejo tema que ha adquirido mayor impulso en los últimos años. No sólo no se sabe si hay, sino que tampoco se sabe si lo que eventualmente aparezca será suficiente para encarar una explotación económicamente redituable.

Como se sabe los precios del crudo han bajado enormemente y resulta evidente que en las actuales circunstancias del mercado un eventual hallazgo no estaría acompañado de la viabilidad económica de su explotación. De cualquier manera, ese hallazgo plantearía una hipótesis mucho más certera, puesto que el mercado del crudo es muy dinámico y la tendencia puede revertirse, generando entonces una oportunidad de mercado que hoy es difícil.

Entonces, es bueno que ante la eventualidad de que en los próximos meses se conozcan datos más concretos y, eventualmente, estos datos indiquen la presencia de petróleo en nuestra plataforma continental, el Presidente haya iniciado una ronda de diálogo sobre cómo encarar esta situación potencial.

Evidentemente es crucial que la cuestión del petróleo se trabaje como una política de Estado, por eso la primera reunión con ex Presidentes fue un paso positivo y el anuncio de que luego se reunirá con los representantes de los partidos políticos es otra señal positiva. Una política de Estado implica el compromiso concreto de todos los sectores políticos del país.

En segundo lugar, ¿por qué la eventualidad del hallazgo de petróleo es tan relevante y, a la vez, compleja? Porque supone la generación de rentas extraordinarias que pueden modificar radicalmente la ecuación presupuestal del Estado y la economía de todo el país. Por eso, un movimiento de tal magnitud en la estructura económica debe ser previsto y manejado con buen criterio, sensatez y equilibrio.

El mundo está lleno de casos en que la buena noticia (riquezas adicionales inesperadas) se convierte en resultados muy negativos debido al mal manejo de la nueva circunstancia. Es bien sabido que no sólo hay que saber “vivir como pobre”, también es un desafío “saber vivir como rico”.

Muchos países, encandilados por la riqueza repentina y fácil, terminaron hipotecando su futuro y obturando otras alternativas productivas y de trabajo que, a la larga, afectan sus posibilidades de desarrollo efectivo.

Porque, además, el petróleo como el gas y los metales, son de una naturaleza sustancialmente diferente a los productos agropecuarios. Son finitos, no tienen capacidad de recrearse o reproducirse, por lo tanto al usarse se van agotando y en determinado momento ya no están disponibles.

Es por eso que las rentas elevadas que surgen de la extracción del petróleo deben manejarse con una mirada de largo plazo. Es decir que las ganancias generadas por la extracción del petróleo no deben usarse en su totalidad con un criterio inmediatista sino que deben tener una mirada intergeneracional.

Esto implica que sólo se utilice una cierta proporción de la renta generada y se invierta el resto, de forma tal de que la riqueza producida se pueda gozar en el largo plazo y pueda ser aprovechada por las generaciones venideras.

En tal sentido, el país hizo un primer avance cuando se discutió la Ley de minería de gran porte. En efecto, ante la eventualidad de que se pusiera en marcha una explotación de mineral de hierro en gran escala, el gobierno de la época instaló una comisión multipartidaria que trabajó y analizó cómo resolver el uso de recursos que poseen la misma naturaleza que el petróleo.

La ley de minería de gran porte, que nosotros votamos, es un marco jurídico valioso porque indica por dónde deben ir las regulaciones generales del manejo de la eventual explotación del petróleo.

En fin, no sabemos si hay petróleo o gas natural, pero si lo hubiera hay que tomar las contingencias y las responsabilidades del caso para saber hacer uso de esa oportunidad. En definitiva, es como sacarse el 5 de Oro. No alcanza con tener la plata, hay que saber administrarla y usarla.

Hay que saber manejar la oportunidad y el paso dado por el gobierno al convocar a los ex Presidentes y anunciar la convocatoria a los partidos, es un paso en la dirección adecuada.

Y si no hay, seguiremos como hasta ahora. Orgullosos de lo que tenemos y tratando de aprovechar lo mejor que podamos nuestras potencialidades históricas que, a no quejarnos, no son nada despreciables.

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