Voto de los compatriotas en el exterior

Por Juan Raúl Ferreira. Uruguay ha quedado solo en el hemisferio respecto al impedimento de votar a sus ciudadanos. Curioso porque la Constitución les reconoce ese derecho. El de todos los ciudadanos a elegir y ser elegidos. Y cuando en su art. 80 establece las causales de suspensión (a mi juicio excesivamente severas) no incluye el no avecinamiento.

Durante un tiempo compartimos con Chile este raro privilegio.

Entonces, las dos democracias paradigmáticas del Sur de América, que sufrieron la represión más fuerte junto a Argentina luego de la interrupción institucional, eran los dos únicos Estados del hemisferio cuyos ciudadanos deben de viajar, si quieren ejercer su principal derecho ciudadano.

Situación bien curiosa. Primero porque eran los dos únicos desde Alaska a Tierra del Fuego, no deja de ser sintomático. Segundo porque ambos países admiten que la no residencia en territorio nacional no es causal de pérdida de la ciudadanía. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el chileno y el uruguayo que vivían en el exterior no dejaban de ser ciudadano. Pero si quiere ejercer los derechos inherentes a su calidad de tal, tenían que tener tiempo y plata para poder viajar. Suena claramente como un caso de desigualdad de los ciudadanos ante la ley.

Pero, aunque después de otros países a los cuáles a veces se les ha subestimado su conciencia cívica, Chile modificó sus normas para permitir que todos sus ciudadanos tengan los mismos derechos como en el resto del mundo los países hacen con sus conciudadanos.

El ejemplo de Paraguay es muy elocuente. Hasta hace algunas semanas era el tercer país en tener esa limitación. Pero no solamente la voluntad popular la eliminó sino que objetivamente, era una situación más compleja que la de Chile y Uruguay. A ver, la Constitución Paraguaya no reconocía el derecho a voto. Decía textualmente, “para ser elector se debe tener más de 18 años, haber obtenido la ciudadanía y residir en territorio Paraguayo.” (sic)

A contrario sensu, las Constituciones de Uruguay y Chile establecen que estar fuera del país no es causal de pérdida de la ciudadanía ni de ninguno de los derechos propios de la dicha condición. Entonces, ¿Por qué no pueden votar?

Cuando Chile modifica su legislación, en el debate parlamentario se cita el informe temático de la INDDHH de Uruguay. Chile siguió los pasos recomendados por al INDDHH, Uruguay todavía no. Chile lo hizo en Ley promulgada el 30 de abril de 2014. Dijo entonces la Presidenta Bachelet: “Hoy damos realidad a una aspiración antigua y justa. Compatriotas, se terminan las fronteras políticas. Bienvenidos a construir en todo el mundo la suerte de Chile”. Faltamos solo nosotros.

En el caso de Uruguay ha habido históricamente una batería de argumentos masivos que han dificultado crear una verdadera conciencia sobre la necesidad de que el uruguayo que viva en el exterior vote.

Un argumento es que puede beneficiar a un Partido sobre los demás. Generalmente este argumento se hace pensando en el Frente Amplio. Yo tengo mis dudas que hoy se sepa a ciencia cierta a quién beneficia. Mientras el derecho no sea de todos, parecería que los sectores más organizados y militantes son los que pueden organizar mejor el traslado de sus seguidores. Si esto fuera así, porcentualmente el Frente puede traer mas votantes de lo que tiene en el exterior que los demás Partidos. Pero, en todo caso, respecto de este argumento lo menos que se puede decir es que es mezquino. No se puede otorgar o quitar un derecho que pertenece por Constitución a un ciudadano para perjudicar o beneficiar a un ciudadano. Me pregunto que pensaría de un argumento así, el Aguila del Cordobés que cayó en Masoller.

Otro argumento es que los que viven afuera no disfrutan de las virtudes de un buen gobierno ni sufren las consecuencias de uno malo. A mi, por lo menos, me suena medieval el argumento. Pero para los que creen que es legítimo, debemos tener en cuenta dos cosas. Yo estoy viajando hoy a Guatemala. Allí, por ejemplo, el principal ítem individual del PIB son las remesas, es decir la parte de su sueldos y ganancias que mandan los Guatemaltecos que viven en el exterior, fundamentalmente Estados Unidos y México, para sustentar a sus familias que quedaron dentro del país. Además, el Uruguayo no solo es volvedor sino que queremos que sean volvedores. Y por lo tanto, si políticas que los han excluido les han hecho irse tienen derecho a aspirar a políticas inclusivas que les permitan regresar.

Últimamente, a medida que se colectiviza la discusión y hay argumentos que se pueden hacer en privado porque nadie se atreve a hacer en forma pública: beneficio electoral… Vienen, votan y se van (no, así es como es ahora, lo que queremos es que no solo los que puedan venir voten, etc. ). Últimamente ha aparecido un argumento nuevo. Jurídico. El Artículo 1o de la Constitución.

Este dice: “La República Oriental del Uruguay es la asociación política de todos los habitantes comprendidos dentro de su territorio.” Y confieso que si me toman de sorpresa me leen eso fuera de contexto digo “no, es obvio que la Constitución no incluye como uruguayos a los que están fuera de su territorio.” (Y llamamos fundador de la Patria a Artigas que murió exiliado por no ver realizado su sueño Federal).

Ahora bien, este argumento, ¿por qué recién sale a la cancha? Porque es falaz. El texto del artículo primero es ese. Si señor. Pero dicho artículo no integra el texto constitucional en el capítulo CIUDADANIA sino en el Capítulo DE LA NACIÓN Y SU SOBERANIA. Ahora si. Nadie pretende que donde vive un uruguayo o una uruguaya en el exterior sea soberanía territorial uruguaya. Pero sí que esos ciudadanos ejerzan todos los derechos que le otorga la Sección 1 de la carta Magna sino en la que compete, la sección I capitulo 1 sino lo que garante la Sección III Capítulo 1 que así se llama: DE LA CIUDADANIA Y DEL SUFRAGIO.Creo que es claro ¿no?

Seguiremos escuchando y opinando. Hemos escuchado “estoy en contra” y “si quieren votar que vengan.” Me gustaría saber del que está en contra, por qué. Y pienso que el que quiere votar es porque o quiere volver o no quiere ser menos por haberse tenido que ir. Pero déjenme decirlo con franqueza: ¿no es verdad que mucho de los que se oponen tienen pasaporte Español o Italiano o el que sea y votan en elecciones de un país, que ese caso, no es el suyo? Pensemos.

Wilson definía el Uruguay, como una comunidad espiritual. En esa frase que ha quedado grabada en su recuerdo, hay un componente muy fuerte de exilio ya la experiencia que el mismo tuvo aparejado. La dictadura cayó. El exilio sigue. Cada uruguayo un voto. Si no, no hablemos de espiritual ni de comunidad.

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