Unidad

Por Mónica Xavier. Haber recibido del pueblo frenteamplista la responsabilidad de presidir la fuerza política, quedará, por siempre, en mi corazón. El último sábado me tocó enfrentar una de esas decisiones que no son una más en la vida.

No fueron sencillas las circunstancias que propiciaron el desenlace. En ese contexto, entendí que si poner la presidencia del Frente Amplio a disposición del Plenario contribuía al tan preciado consenso, yo no sería un obstáculo para ello. Y actué en consecuencia.

La discusión por la forma de conducción de la fuerza política hasta las próximas elecciones ya no encuentra más espacio. Ahora es tiempo de seguir mirando hacia adelante y forjar los consensos necesarios para que la fuerza política logre superarse y continuar su fortalecimiento.

Nuestra sociedad enfrenta los dilemas propios de las naciones que saben que pueden seguir su desarrollo. Y la incidencia política es determinante a la hora de hacerlo posible. Ello incluye definir formas de gestión y prioridades sociales. Hace diez años el país estaba fundido. Una década de gobiernos progresistas lo han puesto en el umbral del desarrollo.

El Frente Amplio ha alcanzado tres períodos de gobierno nacional consecutivos en los que se han experimentado profundos cambios, en especial para las grandes mayorías. En ese camino, tanto Tabaré como Pepe siempre han contado con la fuerza política. Esto no quiere decir haberles dicho amén a todo. Nada de eso.

Estoy convencida que la fuerza política es la herramienta para los grandes cambios. En esto estamos todos de acuerdo, aunque ello no niegue discusiones sobre formas de implementación. Y también es cierto que no siempre hemos sido todo lo fraternos que tuvimos que ser. Esto es lo que no nos podemos permitir. Allí es cuando perdemos rumbo y memoria, sin lo que no se puede avanzar, a riesgo de quedar atascados en luchas fratricidas.

Desarrollo e inclusión son definiciones que se reflexionan; son los asuntos que se deben trabajar y programar en la fuerza política. No llegamos al gobierno a ver qué pasa. No. Hay un programa de construcción colectiva a cumplir y una continua acción militante para que la mayoría de la sociedad se integre a los cambios en marcha.

Esas dimensiones nos exigen una fuerza política dinámica y proactiva. Ningún frenteamplista puede sencillamente sentarse a esperar los cambios, ni solamente a criticar, ni mucho menos sentirse dueño de nada más que de su propio esfuerzo por la causa colectiva. Este sayo nos calza a todos.

Ahora bien, los asuntos que hacen a la realidad, no esperan por dilatados tiempos de decisión. Ahora mismo se están definiendo los asuntos vinculados al TISA, Presupuesto Nacional, Educación, Sistema Nacional de Cuidados, para citar algunos. También están sobre la mesa la urgencia financiera de varias intendencias, Medio Ambiente, las comisiones investigadoras, la situación de la región, especialmente lo que sucede en Brasil (tanto económico como político).

Estos asuntos, y tantos otros, requieren la opinión y la decidida incidencia de la fuerza política. No puede quedar como testigo inerte. Nuestra historia, la pasada y la que tenemos por escribir, nos reclama unidad.

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