Un futuro mejor

Por Mónica Xavier. El pueblo volvió a elegir. La ciudadanía decidió a quiénes conferir su confianza por los próximos cinco años a nivel departamental y municipal.

Confirmaciones, cambios, renovaciones y, por sobre todo, seguridad en el sistema electoral que hemos solventado. Lo valoramos y tenemos presente que esto no siempre fue así. Es algo por lo que hemos luchado desde siempre y por lo que el mundo expresa admiración a nuestro país.

¿Cuál es el saldo de las elecciones departamentales para el Frente Amplio? Positivo. ¿Por qué? Tres reflexiones iniciales. Primero, somos la única fuerza política que logró aumentar la cantidad de Intendencias. Ahora son seis: Montevideo, Canelones, Rocha, Salto, Paysandú y Río Negro. Segundo, aumentamos el caudal de votos neto con relación a 2010. Tercero, confirmamos gobiernos en los departamentos más poblados, recuperamos departamentos que habíamos perdido y ganamos por primera vez en otro.

También surgen datos inequívocos que señalan la necesidad de reformulación de estrategias. La pérdida de las intendencias de Maldonado y Artigas, así como dos importantes municipios de la capital, representan los resultados adversos más notorios y sobre los cuales debemos emprender acciones sin desperdiciar ni un minuto. En un entorno competitivo no solo debemos hacer las cosas mejor, también debemos ser capaces de comunicar bien lo que estamos haciendo – o queremos hacer-.

En este ciclo electoral largo -más de un año- se han repetido hasta el hartazgo -por todos los medios y a costa de mucho dinero e intereses- una cantidad de verdades a medias sobre nuestras gestiones. A no relativizar, genera mella si no es efectivamente contrarrestado. Y exige un trabajo sistemático y consistente de comunicación con la ciudadanía y de diálogo los cinco años para que comprenda que los gobiernos de izquierda efectivamente están mejorando las condiciones de vida a velocidad y calidad como nunca antes se había logrado. A saber, la democracia incluye como uno de sus aspectos centrales la batalla de relatos.

En la misma capital donde alcanzamos seis de los ocho municipios en pugna, donde votamos -a lo departamental- más de 10 % por encima de lo que había sido 2010 y donde gobernaremos por sexta vez consecutiva, sumadas a las victorias en otros cinco departamentos antes nombrados; a no confundirse: si hay una fuerza política que surge vencedora en estas elecciones nuevamente es el Frente Amplio. Si se premia la campaña más cara o con menos propuestas ahí reconozco que marchamos.

El sistema democrático implica la posibilidad tanto de triunfar como de perder. No es un juego de azar ni un destino invariable. Así como la primera no supone un crédito perpetuo la segunda no representa un destino fatal. Muy por el contrario, ambas imponen actuar con buenos reflejos.

Los dirigentes tenemos el mayor nivel de responsabilidad sobre las decisiones implementadas. Eso lleva a evaluar seriamente los caminos tomados y los que se deben emprender. Pero que nadie se confunda: aquí no quedan facturas pendientes a cobrar. Bajo ningún concepto. Todos juntos celebramos las victorias – que, objetivamente, en estas elecciones, están cercanas a los objetivos trazados previamente- y, bajo la misma lógica, compartimos responsabilidades cuando se erra. Siempre con espíritu unitario y fraterno. En forma frontal. El Frente es eso. Lo contrario es tan impensable como torpe.

Emprendemos cinco años de gobierno: a nivel nacional, en seis departamentos y en decenas de municipios de todo el país. Eso hace que seamos la primera fuerza política y que tengamos desafíos incrementados, cada vez más altos. No habrá excusas que justifiquen no alcanzar lo que está en nuestro programa tanto a nivel nacional como municipal. Y todo aquello que pudiéndolo hacer no logremos implementarlo. Porque no se puede justificar postergar soluciones a las necesidades populares. Debemos trabajar con la mayor competencia y en forma coordinada para llevar cada vez más bienestar y oportunidades a toda la ciudadanía.

Para el final, mi más sincero agradecimiento a la militancia frenteamplista. El corazón de nuestra fuerza política. En la victoria o en la adversidad, la que mantiene viva la llama de la lucha y la esperanza.

Siempre juntos por un futuro mejor.

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