Todos sabían

pablo mieresPor Pablo Mieres. Según informó el Semanario Búsqueda, el Presidente Tabaré Vázquez le habría dicho a los Ministros de la Suprema Corte que se encontró con un panorama más complicado de lo que esperaba en materia económica.

Inmediatamente el ex Presidente, José Mujica, reaccionó indicando que si había problemas sería debido a que la gente que maneja la economía se habría guardado algo, dando a entender que él tampoco conocía el estado real de la situación económica.

En forma simultánea y de manera persistente el actual Ministro de Economía repite en forma permanente que habrá que actuar con mucha cautela y sugiere que será necesario controlar el gasto público y las definiciones del Estado en esta materia.

Más allá de las diferentes versiones, hay dos cosas muy ciertas.

La primera de ellas es que efectivamente la economía uruguaya enfrenta un panorama complejo para este año y su situación fiscal no es satisfactoria. Todo indica que la discusión presupuestal estará marcada por circunstancias restrictivas relevantes, lo que hará aún más difícil la concreción de acuerdos dentro del partido de gobierno.

La segunda es que las circunstancias complejas no surgieron repentinamente en 2015, sino que cualquier analista avezado sabía el año pasado que las cosas serían más complejas para el próximo gobierno. En efecto, la tendencia decreciente de los precios internacionales de nuestros productos y las señales de crisis económica y política en los países vecinos, quizás con la única novedad acerca de la profundidad de la crisis brasilera, indicaban que los tiempos de prosperidad y holgura se habían terminado.

Sin embargo, basta tomar al azar cualquier declaración emitida por los principales dirigentes y gobernantes del Frente Amplio durante la campaña electoral 2014 para constatar que nada de las señales que ahora se reconocen como evidentes se admitía por parte del partido de gobierno. Todo lo contrario, se hacía alarde de la fortaleza de nuestra situación económica, se llegó a decir que nunca habíamos tenido tanta fortaleza en nuestra situación fiscal.

Se rechazaban con desdén todas las afirmaciones que indicaban situaciones que, ahora, todos los principales dirigentes del partido de gobierno reconocen. Sorprendente, ¿no?

En realidad, la estrategia de disimular o directamente negar la evidencia de situaciones complejas no es una novedad. Algo muy parecido ocurrió con la campaña electoral de 1999, cuando gobernaba el Partido Colorado y tanto el entonces Presidente Julio M. Sanguinetti como el candidato presidencial de ese partido, Jorge Batlle, eludieron y descartaron todas las críticas a la situación de la economía que, en ese entonces, estaba mostrando señales preocupantes después de la devaluación de Brasil ocurrida en enero de ese año.

Lo que tampoco es nada creíble es que esta situación tome por sorpresa a alguno de los tres viejos líderes del partido de gobierno. Es totalmente descartable que Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori no supieran en detalle todos los números y las perspectivas de la economía uruguaya.

Danilo Astori conduce la economía desde 2005 de manera directa, por sí mismo o a través de figuras de su total confianza. Nada de lo que ha ocurrido y ocurre en la economía uruguaya se le pasa de lado, por el contrario es la persona de este país que ha tenido el acceso más seguro y completo a todas las cifras del funcionamiento económico del país.

El candidato presidencial, Tabaré Vázquez, que ya había nominado al propio Astori como su futuro ministro de economía desde mediados del año pasado, seguramente fue puesto al día, como debe ser, por su ministro designado. Habría sido una gravísima deslealtad que el futuro ministro de economía no haya puesto al tanto hasta el mínimo detalle al ahora Presidente sobre los avatares y las perspectivas de mediano plazo de nuestra economía.

Y, finalmente, el ex presidente José Mujica tampoco estuvo ajeno a todo lo ocurrido en su administración.

Todos sabían muy bien cómo venía la mano. Y todos coincidieron en minimizar y disimular las señales preocupantes que estaban presentes desde el año pasado. Todos son corresponsables de las dificultades actuales, todos avalaron una conducta política dispendiosa que generó un déficit fiscal enorme que es aún mayor si se tiene en cuenta que se generó en medio del mayor proceso de crecimiento económico de la historia del país.

Por lo tanto, a no “hacerse los sotas”. La realidad golpea y obliga a ser muy cuidadosos, cautelosos y firmes en el control de las cuentas públicas. Todo indica que las cosas van a estar mucho más complicadas. Eso se sabía desde hace tiempo, pero en los tiempos electorales, resultaba más útil “barrer debajo de la alfombra” y mostrar los éxitos alcanzados en los años anteriores que explicar el futuro inmediato.

Pues bien, el futuro está aquí y plantea sus limitaciones. Cuando nosotros, desde nuestra propuesta programática y desde nuestro discurso de campaña, señalábamos las dificultades que el país tenía delante, los candidatos del Frente Amplio nos respondían calificando nuestras opiniones como alarmistas y electoralistas.

Ahora ha quedado en evidencia quién actuó con criterios electoralistas. Todos sabían y todos callaron, los tres eludieron los datos de la realidad. El objetivo era ganar y juntar votos.

Ahora que el país debe afrontar una situación más compleja, nosotros seguiremos actuando con la misma responsabilidad con la que señalamos los problemas el pasado año y ayudaremos a que nuestro país enfrente de la mejor manera posible una coyuntura difícil.

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