“Si no nos insertamos al mundo seguiremos siendo un país de pocos habitantes”

Jorge-AbuchaljaJorge Abuchalja es desde hace años el presidente de la prestigiosa Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), quien estuvo en nuestra ciudad para participar del Ciclo de Conferencias organizadas por el Centro Comercial e Industrial de Salto en el marco de su 110° Aniversario. Minutos antes, nos recibió para hablar sobre su visión de Uruguay en estos tiempos de globalización y de conflictos sindicales.

– ¿Acompañando al Centro e Industrial de Salto en este nuevo aniversario?
– Mire, para la Asociación de Dirigentes de Marketing, y para mí en particular, es un gratísimo honor participar del 110° Aniversario del Centro Comercial e Industrial de Salto. Poder compartir con los salteños este rato y haber observado, así sean unas horas, lo que es el departamento, y me llevo una gratísima impresión. Regresé el viernes pasado de Europa, y lo dije los otros días en el Almuerzo, 5 millones de desocupados hay en España, otro tanto en Italia, estuve en Suiza, Italia y España en las universidades y con las asociaciones empresariales con las que tenemos convenios, y a pesar de la desocupación que hay, existe un sentido positivo y optimista que realmente me vengo reconfortado, y esa misma fuerza que traje de Europa, la recibí acá recorriendo estas tierras. Créame, sentí una energía en la tierra de ustedes que es realmente impactante, por lo tanto, es muy grato estar acá.

– En base a las diversas exposiciones que se han realizado este año tanto en los Almuerzos como en los Desayunos de ADM desde el gobierno, dirigentes políticos, economistas y empresarios, ¿qué síntesis realizaría de las mismas respecto a cómo se encuentra hoy Uruguay en el contexto mundial?
– Uruguay se encuentra muy bien, el tema es que nosotros hemos cambiado nuestra actitud. Le voy a poner un ejemplo sencillísimo. Esta semana jugó Uruguay contra Chile, y yo notaba en mis amigos que estaban todos enojados porque teníamos que haber ganado 4 a 0. Entonces, eso es lo que nos pasa a nosotros, nos enojamos por todo, vivimos enojados con el mundo y dejamos de ser felices. ¿Qué es lo que nos pasa en el mundo? Lo que nos pasa a nosotros es que no sabemos reconocernos, no sabemos decirle al prójimo “qué bien que estás”, “qué inteligente que sos”, “qué bien te va”, escondemos todo, tenemos miedo. Si usted me dice, en el contexto internacional, ¿cómo nos ve? Con miedo, cuando no correspondería tener miedo.

Sabe, estuve ahora en Suiza, son 44 mil kilómetros cuadrados y tienen todos los organismos internacionales, ¿por qué no tenemos nosotros todos los organismos de América Latina? ¿Por qué no trabajamos y tenemos las mismas condiciones? Cuando decían “la Suiza de América”, ¿por qué no lo hemos hecho? Entonces, yo me veo bien, lo que no nos vemos bien somos nosotros a nosotros mismos. Tenemos condiciones realmente interesantes, por lo que me veo muy bien, lo que cambiaría es la actitud. Creo que tenemos que ser más optimistas y reconocer el país que tenemos.

– Sin embargo, en el pasado mes de junio, en uno de los Almuerzos de ADM, expusieron los presidentes de las principales Cámaras Empresariales, quienes tuvieron una visión crítica de la situación del país, como la pérdida de 10 mil fuentes de trabajo en la construcción, otro tanto en la industria, los altos costos que tiene el país, una inflación creciente.
– No sé si usted recuerda una temporada en Punta del Este que el índice comercial bajó un 50%, y a mí me hicieron un reportaje y la última pregunta que me hizo el periodista fue justamente cómo vi la temporada, y yo le dije excelente. “Perdón, creo que no me entendió, ¿cómo vio la temporada?”. “Excelente. ¿Qué quiere decir? Bajamos 50% el índice comercial del departamento y yo le digo, ustedes abrieron las puertas y llegaron al 50% del presupuesto, para llegar al otro 50% dígame cuál fue el plan estratégico, qué es lo que han invertido y qué es lo que han hecho”. Entonces, yo le digo a usted, venimos hablando que hemos tenido diez años de viento de cola, y mi pregunta es, ¿qué hemos hecho durante los diez años?

¿Qué hizo Alemania durante todo este tiempo? Ahorrar, y hoy son los prestamistas del mundo, ya no es el Fondo Monetario Internacional. Entonces, ¿nosotros hemos ahorrado? Es una pregunta capciosa. No hemos ahorrado. El ciclo económico antes tenía siete años, hoy el ciclo económico cambia cuando menos lo pensamos, porque el mundo está global y la teoría del caos es aplicable. Cuando algo pasa en Tanganika, repercute en nosotros. Entonces, es verdad lo que dijeron los presidentes de las Cámaras, estamos perdiendo puestos de trabajo, hemos bajado los índices de crecimiento. Sin embargo, estamos mejor que antes. Le aviso, para que quede claro, mi padre era político representante del Partido Colorado, y yo también lo fui, así que, no me anima ningún partidarismo ni ninguna divisa, soy pro Uruguay. Nada más, no me interesa quién esté, pero lo que pienso, es que esta es una situación real, que no previmos, como pasó en otras épocas. Entonces, ¿cómo veo la situación de Uruguay? La veo bien si cambiamos la actitud. ¿Qué quiere decir cambiar la actitud? Esta es época de austeridad, pues tomémoslo, no siempre nos va bien, no todos los días son de amor, a veces nos peleamos y a veces nos amigamos. Este es un momento de baja, bueno, hay que ajustar el cinturón.

– En ese sentido, ¿cómo observa al MERCOSUR? ¿Es una plataforma de lanzamiento o un ancla para Uruguay?
– Creo que es un ancla. Desde mi enfoque Uruguay debería, no digo haberse desprendido del MERCOSUR porque es muy difícil, pero sí haber arriesgado un poquito más. Entonces, cuando vino el presidente de los Estados Unidos, yo no puedo dejar pasar esa oportunidad, lo lamento. Con (Reinaldo) Gargano teníamos buena relación, pero si viene el presidente de los Estados Unidos a Uruguay, un país con 3.356.834 habitantes, lo tengo que aprovechar, “pero él se viene a aprovechar de nosotros”, nos dijeron, ¿qué se puede aprovechar de nosotros? Y si, algo va a sacar, nadie regala nada, pero nosotros podríamos habernos subido a una oportunidad importantísima.

Hay que cambiar la mira porque es la única oportunidad que tenemos. Uruguay es un país de pocos habitantes, si no nos insertamos al mundo, seguimos siendo pocos habitantes. Lamentablemente tenemos que arriesgar, y arriesgar contra todo, pero políticamente no podemos. Pues entonces tenemos que hablar políticamente.

– En ese cambio de actitud que propone, ¿el mensaje es válido también para los sindicatos de trabajadores?
– Si. El sindicalismo uruguayo es inteligente. Es gente que ha trabajado en favor de los funcionarios, tengo que reconocerlo. Lo que hay que hablar con ellos es que se ubiquen en el lugar que les corresponde, son representantes de los trabajadores, no son políticos. Así que defiendan los intereses del trabajo, que defiendan las empresas, me parece muy bien, pero si entran en un juego político, entonces confundimos los roles. En ese sentido creo que hay que hablar con los sindicatos. En este momento necesitamos paz, hagan paz señores. Y esto es fuera de cualquier divisa, esto es simplemente un análisis objetivo, no podemos seguir así, todos los días paro, paro, paro, quiero más dinero, quiero más dinero, quiero más dinero, ¿de dónde lo vamos a sacar? “Pedimos prestado”, no hay problema, cuando se pide prestado no hay problema, pero se puede pedir hasta un punto en que yo pueda devolverlo, si pido y no puedo devolverlo, entonces entro en default, y si entro en default me perdí del mundo.

– ¿Cómo visualiza estos momentos de confrontación entre el gobierno y los sindicatos de trabajadores?
– Lo que hay que hacer es dialogar, creo que estamos todos dispuestos a dialogar porque esa es una de las características de nuestro país, el diálogo. Esto no es de ahora, es histórico. No olvide que Uruguay fue el voto que permitió la fundación del Estado de Israel, el Canciller (Enrique Rodríguez) Fabregat fue el que votó. Pero les hago un cuento. Esperando el transfer en el Hotel Continental en Ginebra, me dice mi señora, “mirá, ahí viene la delegación”. Es cierto, iba saliendo y, ¿a quién diviso? Al presidente del Estado de Palestina, Mahmoud Abbas, me levanté a saludarlo y dije, me van a meter un tiro porque de improviso en estas épocas (risas), esto pasó la semana pasada. Pero el mozo escuchó lo que yo conversé y me dijo, “mire, el señor que está ahí es el ministro de Relaciones Exteriores, ¿quiere que se lo presente?”, “si, preséntemelo”. Entonces fui y me presenté, lo saludé, y me preguntó quién era, soy fulano de Uruguay, le pregunté si sabía qué era Uruguay. “Cómo no voy a saber, el primer país que levantó la bandera del Estado de Palestina”, “Si señor”. Le conté que vi al presidente Mahmoud Abbas, “sí señor, ¿a las 12 puede estar acá? Yo se lo presento”, “con mucho gusto. Estoy esperando el transfer, voy para Roma”, “¿tiene una tarjeta? Le va a escribir”.

¿Qué quiero decir? Que Uruguay tradicionalmente ha sido un país de diálogo. Por eso permitimos crear al Estado de Israel y levantamos la bandera del Estado de Palestina. Entonces, lo que digo es que hay que dialogar, hay que llegar a un entendimiento, hay que saber negociar con todo el mundo. Mire, en Madrid me encuentro con un señor muy conocido que es un representante deportivo, Paco Casal, y me dice, “en este mundo con las computadoras no nos entendemos, es persona-persona”. Entonces, es país a país, es sindicato con empresarios, es político con empresarios, todos los días hay que insistir. Es a través del diálogo que se pueden solucionar los problemas, no es a través de la fuerza, del capricho y de quejarnos todos los días.

– ¿Cómo puede incidir en Uruguay lo que ocurra este domingo en Argentina?
– Muchísimo, sea quien sea el presidente, las relaciones con Uruguay van a cambiar porque es histórico esto con Argentina, estamos hermanados. No nos olvidemos cómo nace la República Oriental del Uruguay. Cuando invitamos al doctor Pacho O’Donnell a dar una conferencia, habló sobre Artigas y el Río de la Plata. A los diez días la presidenta argentina dijo que Artigas era argentino. Quiere decir que la señora está enojada con Uruguay. Nosotros exportábamos 25% del PBI a Argentina, hoy estamos exportando menos del 4%. Entonces, los argentinos aman a Uruguay, sea quien sea el presidente electo, las relaciones van a estar bien.

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