Sentir frenteamplista

Por Mónica Xavier. Uruguay tiene planteado el debate de cómo continuar la expansión de su desarrollo. Es inevitable profundizar esa discusión. No basta con la inercia de una de las mejores décadas en la historia de nuestro país.

A tal punto es así que se acaba de anunciar la definición de inversiones por un monto sin antecedentes el cual apunta a mejorar la caminería, seguir modernizando las comunicaciones e impulsando la industria, entre tantas cosas más.

Políticas de esa magnitud bien se sabe tienen impacto en todas las áreas de la economía, estén directamente vinculadas o no a los destinos de las inversiones: demanda laboral, productos y servicios.

Lejos estamos de manuales y recetas paralizantes. Seguimos adelante con una economía en crecimiento continuo desde hace una década. Esto ya superó todos los vaticinios tormentosos de quienes la han querido relativizar. Nuestra respuesta es traccionar al mayor ritmo posible para potenciar más oportunidades porque sabemos que nunca será suficiente todo lo avanzado.

También sabemos de indicadores que no son los mejores. Ante ellos nos exigimos aún más imaginación de propuestas y más diálogo que permita encontrar nuevas soluciones.

Más justicia y más oportunidades solo se logran desde la consciencia de lo que efectivamente ha sucedido en esta década, por ejemplo en Cultura de Trabajo. “En 2005 se inicia una etapa de cambios en las relaciones laborales en forma ininterrumpida hasta el presente. El mismo es de una magnitud y profundidad que comienza a gestar un nuevo sistema de relaciones laborales, que de continuar y consolidarse podría tener igual o más importancia que la ley de las 8 horas o la de Consejos de Salarios del año 43. Hay momentos en que ciertas definiciones tienen efectos muy importantes para las sociedades y moldean características para muchos años” (*).

Esas definiciones merecen incluir el debate sobre cómo impactan las huelgas a históricos procesos de mejora.

A la misma vez, hemos sabido generar excelentes niveles de confianza en el exterior que capitalizamos a través de la captación de inversiones y crédito que en el pasado eran inimaginables. Esa cosecha es fruto de una forma de trabajo intensa y dinámica que nos ha permitido relacionarnos con las economías más desarrolladas. Siempre con la mira puesta en la inclusión. Nunca dispuestos a dejar fuera de la mesa a nadie.

La realidad traduce una actitud de gobierno sustentada en planificación y coraje, de ir “para adelante” al decir futbolero del ministro de Economía. Es una expresión que bien define a nuestros gobiernos y la cual entendemos todos – así nos guste el fútbol o no, o así seamos economistas o no -.

Sin embargo, los opositores repiten y repiten versiones vacías de sustento – todos palos – que desnudan su desesperación por el poder más que por el progreso. A tal punto que ya manifestaron públicamente que están en campaña para 2019: una confesión inaudita que exime más pruebas. Con ese cometido su plataforma queda reducida a la soberbia de considerar insuficiente – absolutamente todo – lo que realizan quienes, legítimamente, gobiernan por decisión del pueblo.

La semana pasada, además de los ya referidos anuncios de dinamización e inversiones, la bancada de senadores del Frente Amplio también aceptó la solicitud de conformar una comisión investigadora parlamentaria para estudiar y pronunciarse sobre la gestión de ANCAP.

Nuestra bancada actuó así a pesar que no hayan existido irregularidades bajo la forma de decisiones tomadas ni haya existido jamás denuncia alguna de ningún integrante de la oposición en los directorios de la empresa pública en cuestión.

Siempre nos van a encontrar para dialogar: con los sindicatos, con la oposición, con las cámaras empresariales, con el MERCOSUR, con la Comunidad Europea, con quien haya que dialogar se dialoga. (Exactamente lo contrario a la patota que agredió al intendente de Salto, cro. Andrés Lima, en un acto tan repudiable como cobarde).

Ese es el espíritu de consenso “seregnista”, el que nos va a permitir más desarrollo y el que está en el ADN del sentir frenteamplista.

(*) Las RRRLL en el Uruguay: 10 años de cambios (OIT- PIT CNT Instituto Cuesta Duarte – 2014).

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