Procesando

Por Leonardo Silva. Solo al tirano puede cruzársele por la cabeza que el fin justifica los medios y que por tanto, las leyes que rigen el sistema republicano pueden violarse porque la situación lo amerite, anteponiendo lo político por sobre lo jurídico.

Las normas fueron hechas para cumplirse, no para violarlas, por más que la situación apremiante del momento lo amerite. De lo contrario, faltará poco para que se termine justificando el robo o incluso el asesinato porque el sujeto necesitaba hacerlo por un interés superior, dar de comer a sus hijos… o comprar droga.

Está más que probado entonces que el ex presidente del BROU violó cuanto protocolo reglamentario y legal bancocentralista hubiera para otorgar de manera por demás desprolija e ilegal un aval a alguien que vino recomendado (aquí la Justicia aún no profundizó, pero sin duda se trató de alguien de superior jerarquía en el gobierno, queda claro que a Calloia, que venía de hacer una excelente presidencia en el BROU, jamás actuó de oficio, alguien le dio la orden, sea el ex ministro Fernando Lorenzo o como él mismo se inculpó, el ex presidente José Mujica, aunque Calloia jamás dejará de ser el autor material del delito cometido: abuso innominado de funciones, para decirlo en términos del Código Penal, pues en cierto barrio me contaron que eso lleva otro nombre).

Luego de la decisión de la Suprema Corte de Justicia vuelve todo a su cauce, la ley se respeta, por lo que a Calloia no le quedaba otra. Ahora que la Justicia siga su curso.

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