Primera lectura

Está claro que la Constitución de la República otorga tanto al presidente de la República como al intendente de cada Departamento, llegada la hora de formar su gobierno, las necesarias facultades para elegir a la gente que entienda de su estricta confianza.

Por su parte, la historia y la costumbre marcan que se deben cuidar ciertos equilibrios tanto internos como extrapartidarios (como el “gobierno de coalición” o la recordada “gobernabilidad” a nivel nacional o el “multipartidario” que intentó hacer Coutinho). Repito, si bien en este caso no existe ninguna obligación constitucional, se trata de cuidar los necesarios equilibrios del sistema político.

Hoy, uno nota que el intendente electo intenta recorrer el camino del diálogo, tomando distancia de lo que fue el gobierno frenteamplista anterior, donde quien fuera electo intendente impuso a su fuerza política, primero una Comisión Especial Ejecutiva de 5 miembros “notables” honorarios y donde luego los cargos de confianza fueron llenados a título personal sin consulta con ningún sector del FA.

Pero (siempre hay un pero), si bien Lima busca acordar con el Plenario Departamental del FA su gabinete, de confirmarse lo publicado por EL PUEBLO el lunes, quedará claro que un sector importante como el MPP, no fue considerado con el respeto que se ganó en las urnas pues hábilmente no se quiere dejar espacio para que crezca un posible adversario a la reelección de Lima en el 2020. Parece que ya estamos nuevamente en campaña.

Leonardo Silva Pinasco.

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