Pilar Sordo regresa a Salto y dará una conferencia el 25 de abril

pilar-sordoCoordinamos la nota telefónica para realizarle a la psicóloga Pilar Sordo, quien se ha destacado en los últimos años por sus investigaciones en distintos países de América Latina, los que ha plasmado en sus libros y conferencias. Nos atendió en su hogar en Chile con esa amabilidad que le es reconocida por quienes la conocen para hablar de su próxima visita a Salto para hablarnos de lo que fue su primer libro, “Viva la diferencia”.

– Vuelve a nuestra ciudad para realizar una conferencia bajo el título “Viva la diferencia”.
– Así es, se trata de mi primera investigación, corresponde al primero de mis seis libros, es la investigación más larga que he hecho, diez años para escribir el libro y actualizada ya lleva casi diez años más.

– ¿Usted ya comenzaba a vislumbrar en esa investigación ciertos cambios en nuestros adolescentes entre lo femenino y lo masculino?
– En la investigación empezó a aparecer como uno de los resultados más importantes, y cuando intenté encontrar las diferencias entre lo masculino en el mundo adulto, aparecen ahí los cambios en el mundo adolescente.

– ¿Y a qué se deberían estas asimilaciones de lo femenino sobre lo masculino y viceversa?
– Las diferencias que pretendía encontrar en la investigación no dependen de la cultura, porque lo más lindo que tiene el estudio es que permite contar catorce diferencias, que rompen con lo del machismo y feminismo porque genera una posición de aprender del otro y que son, no sé si la palabra es decir natural, pero forman parte del ser femenino y ser masculino, lo cual no quiere decir que estemos hablando de hombres y de mujeres, son cosas distintas. Dentro de mí, puedo tener aspectos más masculinos y por lo tanto, se nivelan dentro de mí lo femenino y lo masculino, eso es lo más lindo que tiene el estudio.

– En este último quinquenio en nuestro país se avanzó mucho en materia de legislación sobre derechos de la diversidad…
– Me ha parecido maravilloso, ustedes son libres en ese progreso.

– Esta investigación, ¿no iría en contra de la opción sexual de cada persona?
– Para nada, al contrario, la incluye. De hecho los homosexuales se sienten plenamente identificados con el “Viva la diferencia”, han estado entre el público escuchando las conferencias porque ese hombre o esa mujer al tener dentro de sí elementos femeninos y elementos masculinos se reconocen en la investigación exactamente igual que lo haría un heterosexual.

– Le preguntaba por el título de la investigación, que daría la impresión que proclama disfrutar o vivir la diferencia…
– Claro, pero la diferencia entre lo femenino y lo masculino, y que desde esa diferenciación yo aprendo dentro de mí lo masculino y lo femenino que me puede complementar y aprendo también del otro, y en una pareja homosexual también existe lo femenino y lo masculino que también se aprende. Hay siempre uno más masculino y otro más femenino en la relación.

– ¿Y la tendencia de acercamiento entre lo femenino a lo masculino y de lo masculino a lo femenino en la adolescencia se sigue marcando?
– Creo que se ha ido integrando, ya no está tan polarizado como al principio en la investigación. En este momento hay una integración bastante más hermosa y más sana también, porque es más flexible y permite el entendimiento y un crecimiento mucho más interior. Así que estoy más esperanzada de esa integración real y ya no tanto en la polarización que existía al principio cuando realicé mi investigación.

– Me hace recordar al libro de H.G. Wells “La máquina del tiempo”, cuando nos relata el viaje al futuro de una persona y se encuentra con que no hay diferencias entre hombres y mujeres, ¿usted cree que esto podría llegar a pasar en la realidad en algún futuro?
– Creo que no, creo que vamos a llegar a un equilibrio donde lo femenino va a tener una potencia y lo masculino también, que se complemente.

– Y estas diferencias entre lo masculino y lo femenino, ¿cómo terminan influyendo en la relación de pareja?
– Influyen todo el tiempo, sobre todo en la medida que no se conocen. Cuando se conocen influyen menos porque uno adecúa sus expectativas a lo que se pueda esperar del otro. Pero influyen todo el tiempo, porque tienen que ver en el cómo somos con las cosas prácticas, de cómo funcionamos, y eso es quizás lo más lindo que tiene la conferencia, porque es muy divertida porque la gente se ríe y se refleja en ello, de lo que yo describo como resultados de la investigación, entonces al final se genera esa sensación de reconocerse y por lo tanto aprender de ello.

– ¿La gente interactúa en sus conferencias?
– No interactúa directamente, la gente se siente cómplice de mi relato, hablo y cuento los resultados de la investigación y ahí se genera una complicidad maravillosa con las personas pero en general, de repente pregunto cosas al público y el público me responde masivamente, que son las respuestas típicas de la investigación, pero el público suele estar en silencio escuchando la conferencia.

– ¿Qué le gusta más, trabajar con pacientes, realizar investigaciones, escribir libros o realizar conferencias?
– Disfruto todo, la verdad que me gusta todo. Son dimensiones distintas de un mismo fenómeno que es como involucrarme con el ser humano que es lo que a mí me apasiona. Disfruto de todo y de su magnitud profunda, no tengo preferencia de una sola cosa.

– ¿En qué está trabajando ahora?
– En un libro nuevo que debiera aparecer en 2016 que tiene que ver con la desconexión que estamos teniendo con nuestros motores internos, con nuestro cuerpo, al escuchar al cuerpo, con el estrés, tocamos el tema del silencio, el tema de la medicina actual. Hay varios focos que pretendo tocar en el libro y en eso estoy trabajando, además de las conferencias, además de la fundación, de mis viajes y que ahora se me abre el continente europeo con la traducción de mis libros a otros idiomas. Así que hay mucha cosa dando vuelta.

– ¿De dónde saca tiempo para tanto trabajo y para vivir su vida?
– (Se ríe) No lo sé, pienso que por eso me enfermé el año pasado porque no lo sé hacer bien, pero estoy intentando articular un calendario que de alguna manera juegue un poquito más a mi favor y no me tenga tan enferma como estuve el año pasado. Así que espero hacerlo este año de mejor forma.

– ¿Cómo descubrió esta faceta suya de escribir y luego dar conferencias sobre sus investigaciones?
– La verdad que nunca fue un descubrimiento, siento que se dio de forma súper natural. Me empecé a dar cuenta que a la gente le encantaba que le contara las investigaciones que estaba haciendo, y eso se fue reforzando de tal manera que eso se empezó a transformar en una conferencia sin que yo lo propusiera, como tampoco nunca quise escribir un libro y las investigaciones iban a quedar solamente para la gente que trabajaba conmigo en los talleres. Fueron cosas que se fueron dando y que solamente fui escuchando para hacerles caso, pero no hubo una premonición brutal mía muy consciente.

– ¿Tuvo también algo que ver su experiencia de vida?
– Bueno, sí. En el caso particular de “Viva la diferencia”, la investigación comienza después que se produce mi divorcio. Ahí es cuando me comienzo a preguntar cosas y que yo armara los talleres. Evidentemente partió de ahí la cosa. Las otras investigaciones no todas han tenido que ver con cosas mías, pero siempre tiene que haber un factor personal que me motive y me dé ganas de investigar. Eso sí, si a mí no me mueve el tema y si a mí no me pasa algo con ese tema no voy a tener la fuerza para investigar en esos cuatro años.

– Aprovechando la experiencia de sus viajes, ¿qué tan distintos y qué tan parecidos somos los latinoamericanos?
– Somos muy distintos y también muy parecidos. Tenemos arraigos familiares y culturales muy importantes que son muy parecidos, pero formas de vivir lo cotidiano muy distintas. Hay países que viven mejor lo cotidiano en términos de que son más agradecidos, más disfrutadores, independientemente de los problemas que todos los países puedan tener. Evidentemente eso marca algunas diferencias en relación a la salud mental de cada pueblo.

– Desde Uruguay miramos con expectativa y cariño lo que ocurre en Chile, ¿cómo nos ven desde Chile a los uruguayos?
– Con el mismo cariño, la misma expectativa y con mucha admiración. En general, Uruguay es un país que genera mucho respeto entre el público chileno y que particularmente yo quiero muchísimo. Cuando voy a Uruguay me encuentro con un pueblo evolucionado, lúcido, con capacidad de discutir temas trascendentales. Son un país muy grande pese a ser muy pequeño.

– ¿Qué mensaje le dejaría a los salteños en víspera de su nueva visita a nuestra ciudad?
– Primero que nada, que estoy muy contenta de volver, amo estar en Uruguay y de poder estar en Salto, feliz de poder estar con el “Viva la diferencia”, que es un tema que no llevé la vez pasada porque fui con “No quiero crecer”. Y ojalá que vaya la familia entera, que lleven a los chicos adolescentes y hasta a los abuelos porque van a reconocerse en algunas cosas que el estudio muestra. Así que me sentiré feliz de reencontrarme con ustedes.

(Fuente: diario El Pueblo)

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