¡Patoterismo No! (Capítulo 2)

carlos arredondoUn nuevo hecho de “apriete” a un periodista se suma al ocurrido el pasado martes en un acto proselitista en Plaza Artigas, sufrido por un colega de diario El Pueblo. Esta vez le ocurrió al colega Carlos Arredondo (Diario Salto), quien en la mañana de ayer viernes concurrió hasta el piquete que mantiene ADEOMS en las puertas de los galpones del sector ómnibus de la Intendencia de Salto en la calle Gutiérrez Ruiz casi 19 de abril, con el fin de realizar la crónica correspondiente de la movilización. Sus opiniones, a raíz del paro de ómnibus decretado por ADEOMS y publicadas en Diario Salto (http://www.diariosalto.com.uy) no fueron bien recibidas por parte de algunos integrantes del gremio y trataron de intimidarlo bajo amenazas.

Enterados del hecho consultamos al colega, quién intentó bajarle revoluciones al tema, pero igualmente nos contó lo sucedido:

“Sobre la media mañana fui a cubrir la movilización, apenas llegué me encontré con unos colegas –y amigos – de otros medios que estaban en la misma, tomé unas fotografías e inmediatamente busqué al presidente del gremio, quien me atendió con una corrección impecable”, comenzó diciendo Arredondo. “Luego de terminada la nota, se acerca otro muchacho y me dice en tono muy correcto y firme -tono en el que siempre se mantuvo la conversación- que a él y a otros compañeros no les resultaba agradable verme en ese lugar, debido a lo que yo había escrito en una nota de opinión publicada hace un par de días atrás (leyendo desde el celular citó algunos párrafos de la nota), acto seguido me pide explicaciones sobre lo escrito. Yo en el mismo tono de corrección y con igual firmeza, además de pedirle que se sacara los lentes para poder verle los ojos, le pedí que se presentara, ya que yo no lo conocía, y le expliqué lo mas claro que pude que para mi no era relevante lo que él y sus compañeros sentían al verme, que no me importaba. También le pedí correctamente que se olvidara de recibir alguna explicación sobre lo que había escrito, ya que yo a él no le debía ninguna explicación por opinar como opino”.

Arredondo contó que rápidamente se vio rodeado por varias personas que se encontraban en la manifestación, quienes con insultos y agravios de todo tipo, y varios de ellos con fuerte aliento alcohólico, le reprochaban sus opiniones y le aseguraban que le iban a dar una paliza y “te vamos a cagar a trompadas”.

Reconoció también que la intervención de varios manifestantes impidió que fuera agredido, ya que el ánimo de algunas de las personas estaba bastante “sobrestimulados”, dijo.
Al final no pasó nada y debió ser escoltado hasta la esquina de Gutiérrez Ruiz y 19 de abril, para evitar que alguno de los exaltados intentara agredirlo.

Con este hecho queda más que claro que opinar distinto, entender de manera diferente algunas acciones, no siempre es sencillo. Pero, si además tenemos la libertad de espíritu de permitirnos expresar libremente nuestras opiniones, en este país, aún puede resultar peligroso. Creemos que más de uno debe reflexionar y hacer un poco de memoria, estos hechos, repetidos últimamente, pueden conducir a situaciones no deseadas por nadie o por lo menos por la mayoría.

(Fuente: diario Cambio)

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