Opaca transparencia

Por Leonardo Silva Pinasco. Es buena cosa tener un sistema político donde todos los partidos tengan una vida activa, sea desde el oficialismo, gobernando, como de la oposición, controlando.

Existen diversas formas de controlar al Ejecutivo. Por ejemplo, haciendo un seguimiento de las distintas tareas que se realizan, observando aquello que no se comparte y realizando aportes de otros puntos de vista sobre el particular o planteando la posibilidad de investigar aquellos temas que no estén del todo claros sobre la cosa pública.

Investigar siempre será un aporte a la transparencia en la administración. Si se hacen las cosas bien desde la administración, será una garantía para el Ejecutivo. Si se descubren desviaciones, también será positivo porque reconociéndose el error, voluntario o no, será tiempo de cambiar el rumbo buscando mejorar.

Cuando se decide no investigar, se abre una puerta peligrosa, la de la suspicacia. A partir de ese momento puede presumirse que si no se quiere investigar es porque algo se quiere ocultar de la vista de la gente. Más allá del argumento que pueda esgrimirse de no querer alimentar el posible circo político que quiera armarse detrás de una denuncia de la oposición, nadie podrá despejar la duda de si no será cierto lo que se denuncia. Más cuando primero se decide apoyar la conformación de una Investigadora y 48 horas después se decide cambiar la postura. La suspicacia ya casi pasa a ser una confirmación, lo que para nada contribuye a la transparencia republicana.

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