Nuestra historia habla

Por Mónica Xavier. El Plenario Nacional del último sábado tenía previsto abordar tres temas de suma importancia: evaluación del ciclo electoral; forma y tiempos de elección de la futura dirección del Frente Amplio y forma de conducción política hasta ese momento; casos del Tribunal de Conducta Política.

Sobre estos dos últimos -como fue ampliamente difundido- se aprobó un cuarto intermedio hasta el 8 de agosto.

El primero de los asuntos sí pudo ser abordado, en profundidad, con el objetivo de sintetizar por lo menos tres dimensiones que componen la estrategia desplegada: propuesta comunicacional, cobertura territorial, desempeño de estructuras y candidatos. Para ello se elaboró el Informe “Elementos para el Balance del Ciclo Electoral”, remitido a toda la estructura, al cual se sumaron informes que llegaron desde la mayoría de las Departamentales del país.

Todos aportes que tributan a la forma integradora de gobernar frenteamplista. Todos aportes de sumo valor. El resumen del espíritu que atravesó la evaluación general, está definido por:

Primero: el nivel de compromiso de la militancia al asumir las mil batallas del (extensísimo) Ciclo Electoral. Esto refleja la vigencia de la capacidad de organización y movilización de la fuerza política. Y la confianza popular que cosechan el programa ÚNICO del Frente Amplio y sus candidatos.

Segundo: los insumos que permiten identificar fortalezas y debilidades en la implementación estratégica, tanto a nivel nacional como departamental y municipal. A partir de ellos -de un adecuado diagnóstico- es que podemos reflexionar y tomar enseñanza para afirmarnos en los aspectos positivos y también para corregir en forma decidida todo aquello que se evalúa de manera deficitaria.

Tercero: está claro que “el partido” no termina con las elecciones, desde ese mismo momento se recrea una nueva etapa de construcción y apoyo al proyecto progresista y a las compañeras y compañeros que fueron electos a lo largo y ancho de todo el país. Desde el compañero presidente Tabaré Vázquez hasta el compañero concejal del municipio más pequeño del interior profundo.

El propio presidente, a lo largo de la campaña, nos pidió que lo acompañemos, que no lo dejemos sólo. Ello implica sustentar la “ACCIÓN POLÍTICA PERMANENTE” en concordancia con nuestro acuerdo político constitutivo del 5 febrero 1971 que el compañero General Líber Seregni nos matrizó y que no podemos bajo ninguna circunstancia permitir su olvido.

A partir de esa Acción se reafirma el rol clave de la fuerza política para avanzar en el diseño de trayecto político, de apoyo a las decisiones que se toman en ese camino, tanto para catalizar demandas ciudadanas como para canalizarlas de la forma más eficiente posible. Es de esta forma que se logrará seguir identificando asuntos que involucren y activen cada vez más a la sociedad.

Desde ese legado pleno de vigencia, y con la convicción que toda realidad es transformable, debemos permanentemente actualizar la visión estratégica que permita cumplir con los enormes desafíos que tenemos por delante. Nuestros máximos esfuerzos deben dirigirse a las mejoras sociales y al cumplimiento del programa progresista.

No podemos pifiarla: es imperiosa, antes que la administración de los disensos, la incansable búsqueda de los consensos. Siempre dispuestos a escucharnos para superar diferencias y para poder contribuir a la síntesis, que implica llegar a acuerdos mucho más profundos que circunstanciales sumas de partes.

Allí es cuando nuestra historia habla.

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