“No es conveniente que una sociedad tenga una visión permisiva, tolerante o benevolente hacia el consumo de las sustancias”

tato lopezEl Liceo Carlos Vaz Ferreira invitó a nuestra ciudad al ex basquetbolista y actual periodista, escritor y operador terapéutico en adicciones Horacio “Tato” López, para dar una charla sobre el tema adicciones y consumismo junto a su amigo, el terapeuta Ismael Piñero. El eje de la misma fue el trabajo recopilado en el libro de López, “Lo no dicho”.

El popular “Tato” López como deportista, a quien Uruguay le debe los más grandes éxitos de la Celeste en basquetbol, y su talla ahora como escritor, habiendo obtenido el Premio Bartolomé Hidalgo Revelación 2007 con su obra autobiográfica “La Vereda del destino”, participó en Salto de dos charlas. La primera de ellas a la tarde, para los jóvenes y ya de nochecita para el público en general, donde por espacio de casi dos horas se brindó totalmente al público presente, que colmó las instalaciones del CERP para ver y escuchar al ídolo devenido en “militante” contra el consumo y las adicciones, como él mismo definió. Compartimos con nuestros lectores los aspectos medulares de la charla que brindaron López y Piñero.

“Esta charla –comenzó diciendo López- no es tanto sobre lo que yo pienso sino de lo que nosotros creemos, junto a mi compañero Toti (Piñero), con quien somos amigos desde la adolescencia. Nadie nos cuenta lo problemático que es el consumo y la adicción, y esto que realizamos lo hacemos de forma militante. Este libro no lo acordamos con ninguna editorial, es algo que hemos hecho de forma libre con gente que colaboró, y lo hemos hecho porque entendemos que hay una problemática, donde el consumo hace daño y porque además es muy importante poner el tema sobre la mesa porque puede derivar en una enfermedad llamada adicción”.

IMPACTO SOCIAL
“Las adicciones, es un tema que aumenta año a año como sus consecuencias, generando un enorme impacto social, en todos los sentidos”.

“Cuando hablamos de drogas, estamos hablando de sustancias que son tóxicas, que son adictivas, que generan una alteración de la percepción (una persona actúa de forma diferente según si está bajo el efecto o no de alguna sustancia), un cambio en la conciencia, un cambio en el pensamiento crítico”.

“No es conveniente que una sociedad tenga una visión permisiva, tolerante o benevolente hacia el consumo de las sustancias. Partimos de la base que toda sociedad va a sentirse mejor sin drogas que con drogas, pero también entendiendo que es algo imposible, porque el alcohol está en todos lados y la marihuana cada vez se consume más. Lamentablemente hay una sociedad de consumo que los impulsa a consumir sustancias, entonces debemos preguntarnos, ¿qué podemos hacer para que este fenómeno afecte lo menos posible a la sociedad, a las personas y a sus familias?”

“Desde mi concepto, acerca del tema drogas, soy partidario de la desnaturalización del consumo, desanimar, desalentar, desmotivar, porque a mayor consumo, mayor problemática, mientras que a menor consumo, obviamente, menor problemática social. A mayor población consumidora, mayor porcentaje de adictos. Se calcula más o menos que un 15% de las personas se vuelven adictas a la sustancia. Es decir, si 100 personas consumen, 15 se volverán adictas. Si consumen 1000 serán 150 los adictos. Si consumen 100 mil, serán 1.500 los adictos. O sea que mientras más consumen, aumenta el número de personas que se van a convertir en problemáticos”.

DESALENTANDO EL CONSUMO
“La única droga que ha reducido su consumo en Uruguay es el tabaco, que ha generado un enorme impacto favorable y que ha reducido no solo el consumo de los activos sino de los pasivos, porque ya los pasivos no se fuman el tabaco del otro, porque ya no se fuma en lugares públicos. Pero además de eso, también redujo las enfermedades por problemas pulmonares, cáncer de pulmón, etcétera. Entonces, ese hecho del tabaco, justamente se ha debido a una política de desalentar al consumidor, se eliminó la propaganda a favor del tabaco. O sea que antes el tipo que fumaba un cigarrillo era un crack y ahora es un delito si fuma en su trabajo. Ya no es el crack que andaba por ahí, ahora es una persona que tiene que salir a fumar afuera de su trabajo”.

“Se invirtió todo lo que es la publicidad a favor, se puso publicidad en contra, se redujeron los espacios de consumo, se aumentó el precio, y encima se facilitó todo lo que es tratamiento mediante acceso a las medicaciones y a la formación de gente que pudiera tratar el tema. Esto ha sido una clara política desalentadora del consumo, y con sus logros termina reduciendo un 30% el tabaquismo en Uruguay. Esa política, desde mi punto de vista, al menos es la que se debería aplicar con respecto a las drogas. Algo se comenzó a hacer ahora con el alcohol, comenzaron algunas restricciones en los horarios, en los lugares de expendio”.

“Uno sabe que al comienzo costará, porque no le gusta que toquen su amada y querida sustancia, evidentemente estas cosas generan un caos. También cuando salió lo del tabaco alguna gente pateó el tablero, hubo que poner sanciones, pero hoy en día la población en general en torno del 95% aprueba las políticas que hay respecto al tabaco”.

IMPACTO DEL CONSUMO
“Evidentemente, uno muchas veces, sin darse cuenta defiende alguna causa por un tema de creencias o por un tema de conveniencia, pero eso es un error, porque al menos yo cuando defiendo una causa, lo hago en base a lo que dicen los hechos, no sobre lo que yo quisiera o a lo que me conviene que pueda pasar, pero lamentablemente no siempre las adicciones se toman de esa manera”.

“El consumo genera un enorme impacto individual y social, ¿dónde? En los estudios, en el trabajo, en la gente que está en situación de calle, en el delito, en lo que son hospitales con problemas de salud, problemas de violencia, vandalismo, divorcios, conflictos familiares, accidentes laborales o de tránsito. El consumo alcanza en un enorme porcentaje a todas estas problemáticas”.

SOCIEDAD DE CONSUMO
“El momento de la humanidad que nos está tocando vivir es la de la sociedad de consumo. Solo de pensar el tipo de consumo que teníamos hace veinte años atrás, las características de nuestra vida es completamente diferente a la que tenemos hoy en día. La sociedad de consumo, en definitiva, es donde nacimos, porque es en este tiempo donde comenzamos a crecer y a desarrollarnos como personas, y cada día cada persona consume más”.

“Por eso, toda vez que se habla de consumo problemático, en realidad lo que está sucediendo es la lógica del crecimiento de la sociedad de consumo donde el mandato es que hay que consumir cada vez más, y donde se ha generado como en toda sociedad que ha pasado, daños colaterales”.

“Con esta aparición de consumos problemáticos, que tiene la posibilidad de convertirse en una enfermedad con sus características, la adicción es una consecuencia. No podemos seguir negando o engañándonos con que este problema no existe. Este problema está instalado y lo único que va a pasar es que va a continuar en aumento”.

“Sin creernos unos iluminados, uno tiene que poner sobre la mesa esta problemática que en otros países la sociedad de consumo está mucho más avanzada y donde esta problemática es muchísimo más grave”.

“La sociedad de consumo nos da una orientación y una facilidad para consumir, pero lo que no nos da es una contención. No hay una información, una prevención, no hay un análisis de lo negativo que es y que nos permita separarnos de la problemática que nos puede traer”.

“Cuando hablamos de prevención, debemos preguntarnos ¿qué es lo que estamos haciendo? Las acciones en conjunto y estrategias que apunten a mejorar las condiciones de salud, anticipándose al daño. Pero nosotros no tenemos eso en nuestra sociedad, eso en la sociedad de consumo no existe. En los países, como por ejemplo Estados Unidos y en algunos países de Europa también, donde este problema está instalado hace 30 años, eso existe”.

“De hecho, en 1978 fui a los Estados Unidos becado por el deporte, y un curso que tomé en aquella época se llamaba ‘alcoholismo y adicciones’. Y nosotros, en este momento en Uruguay, eso no sucede”.

“Yo tenía la esperanza que algunos de los motivos por los que se apoyaba la legalización de la marihuana, era que a partir de la legalización se iba a generar una política de Estado, que en los países del primer mundo está muy desarrollado, que abarcara toda una información que explicara que esta sustancia ilegal que se consume mucho en Uruguay y que se legalizaba para controlarla y regularla, a partir de ahí surgiera toda una información con respecto a esta y la otra gran problemática que tenemos en Uruguay que es el alcohol. Sin embargo, nada de eso sucedió. No se aprovechó la oportunidad que se tuvo de poner este tema sobre la mesa para que de esa forma la sociedad cambie y que el impacto que, por ejemplo, surgió a partir de la política anti tabaco, fuese el mismo”.

“Vivimos en una sociedad donde el exceso de consumo que tiene es conocido con la palabra consumismo. Acá hay gente de mi edad, y todos nos acordamos cuando los domingos papá destapaba la botella de Coca Cola y servía un vaso para cada uno. Hoy nos tomamos una botellita de 600 centímetros cúbicos como si nada todos los días. El consumo excesivo ha aumentado sin ninguna necesidad”.

“¿Por qué este consumo que era necesario y tenía sentido ha pasado a ser un consumo problemático? Un consumo problemático que ha aparecido en objetos o en actividades. Por ejemplo, mi abuelita me decía, ‘trabajar en salud mijito, hoy tenemos gente obsesionada y convulsionada por el trabajo, cuyo objeto de perdición es el trabajo’”. En mi infancia nosotros veíamos televisión y teníamos cuatro canales, al menos en Montevideo, en el interior era solo uno de aire, y veíamos los dibujitos en un pequeño horario. Hoy tenemos la televisión por cable que transmite las 24 horas con cientos de canales y la gente se ha vuelto adicta a la televisión. En Estados Unidos, los menores de 12 años el principal problema que tienen es el de ser ‘niños adictos’. Y todo esto que estamos hablando es de una sociedad de consumo, tenemos que aceptar que es la realidad que está instalada”.

“¿Cómo es posible que haya tanta gente con trastornos alimenticios? ¿De dónde sale eso? ¿Dónde y cuándo apareció y comenzó a suceder? Nos vamos adaptando a todas esas situaciones, hasta que al final, nos desnaturalizamos. Son todos datos de la sociedad de consumo, cuyo mandato es consumir y consumir”.

“Hasta la sociedad de consumo resuelve el problema de faltante de dinero para poder seguir consumiendo, facilitándonos formas de pago, con tarjetas, préstamos, etcétera. Esta es la característica de nuestra sociedad de hoy”.

“Una de las cosas que la publicidad en una sociedad de consumo constantemente nos genera, y que ha logrado, es confundir lo que es una necesidad con lo que es un deseo. Todos estos son complementos de una sociedad de consumo, son los que de alguna manera facilita que del consumo necesario pasemos al tipo de consumo problemático, y que del consumo problemático sea posible que desarrollemos esta dura enfermedad conocida como adicción”.

ES UNA MARAVILLA
“Pero déjenme decirles –finalmente- que la sociedad de consumo es una maravilla por la capacidad que tenemos en nuestra sociedad en materia de vivienda, de salud, de educación, en comunicaciones. La capacidad de adquirir que vivimos hoy es fantástica dentro de los marcos históricos que estamos viviendo hoy que es maravilloso. No soy un falsificador del pasado, no creo que haya sido mejor, de ninguna manera. Hay muchos que dicen ‘pero no, mirá que no sé qué’. No, no. Esto de hoy es mucho mejor, pero lo de hoy es problemático”.

“Tenemos que dejar la negación, abordar y recibir información y poder así actuar preventivamente para que los problemas de esta maravillosa sociedad de consumo en la cual vivimos, no nos consuma a nosotros”.

LO MALO DE LA MARIHUANA
“Hace poco –comentó Piñero- recibí a un chico de 16 años, consumidor de marihuana. Tenía problemas en el liceo, había dejado de hacer deportes, tenía algunos conflictos en su casa y estaba bastante delgado. Entonces le pregunto qué sabía de la marihuana, y me dijo que la marihuana es una medicina para el glaucoma, que además es una droga leve, menor, que no es adictiva, que es natural. Le pregunto qué sabe de las consecuencias negativas de la marihuana, no me contestó”.

“Entonces, si un Estado está promoviendo el consumo de sustancias y no advierte a la población acerca de las consecuencias adversas de estas sustancias, se genera un falso concepto de llegar a pensar que se trata de algo saludable. Y hoy los jóvenes consumen más marihuana que tabaco por esta desinformación y por no generar una conciencia sobre el riesgo de este tipo de consumo. En ese sentido, el Estado está en falta”.

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