Ni conformismo ni inmovilidad

Monica-XavierPor Mónica Xavier. Esta semana celebramos —como todos los años- el día de los trabajadores. Celebramos una década de avances ininterrumpidos: hay más empleo, en mejores condiciones y con más futuro.

No desconocemos todo lo que nos queda por avanzar, y que -a pesar de haber logrado aumentar 50% el Salario Real- aún quedan compatriotas percibiendo menos de 15 mil pesos mensuales. No miramos para otro lado: los gobiernos frenteamplistas estamos para cambiar esa realidad. Y lo estamos haciendo.

Tener futuro implica tener presente y saber desde dónde arrancamos: hace diez años este país estaba fundido. Una situación caótica que cuyos instigadores jamás asumieron pública responsabilidad. Ni de los niveles récord de desempleo, ni de que seis de cada diez niños que comenzaron secundaria en 2014 hayan nacido bajo la línea de pobreza. Críticos desembozados de memoria selectiva.

El auge neoliberal y las garras de sus promotores dieron zarpazos profundos. Al ritmo del tristemente célebre “hacé la tuya” desregularon las relaciones laborales, aumentaron la carga impositiva al trabajo, desmantelaron la industria y desvalorizaron las empresas estatales para luego intentar rematarlas (impedido por la acción conjunta de las organizaciones sindicales y nuestra fuerza política). Resultados: récord de desempleo, sistema financiero quebrado, sistema educativo sin recursos, matriz energética con medio siglo de atraso.

Luego de una década de gobiernos progresistas, la realidad refleja salarios y cobertura social que han aumentado exponencialmente; ha bajado la tasa de desocupación a niveles sin antecedentes y han entrado en vigor derechos inimaginables cuando gobernaba la derecha. Se aprobaron una importante cantidad de leyes para asegurar esos derechos y equiparar oportunidades. Algunos ejemplos: fomento del empleo juvenil, contra la discriminación de género, prohibición de solicitar test de embarazo para acceder a un empleo o ascenso, licencia por paternidad, regulación del trabajo rural y del trabajo doméstico, responsabilidad penal empresarial.

Estas leyes representan tan solo parte de una extensa lista que se ha aprobado gracias a nuestras mayorías parlamentarias, tan denostadas y tan controvertidas por la oposición. Son ejemplos que demuestran la defensa de valores y principios de izquierda. Señalan el rumbo claro hacia dónde están dirigidos los esfuerzos de nuestra fuerza política; consciente que los resultados de las políticas que se implementan tienen un impacto decisivo en las condiciones de vida de la gente.

En esta misma década de gobierno progresista, el movimiento sindical aumentó exponencialmente su tasa de afiliación y recuperó vigor. Las movilizaciones y las tensiones existentes traducen el anhelo propio de una sociedad con creciente consciencia de sus derechos y que clama por seguir progresando. Nadie en el Frente Amplio espera inmovilismo y conformismo. Defendemos la independencia al mismo tiempo que asumimos la responsabilidad de gobierno que el pueblo nos ha confiado, por tercera vez consecutiva.

Para que los avances continúen, los gobiernos y fuerzas progresistas, debemos alimentar cada vez más diálogos y profundizar acuerdos que trasciendan la perspectiva meramente corporativa, planteando alianzas con organizaciones sociales que potencien vínculos solidarios.

Estamos ante la etapa de discusión de la Ley de Presupuesto, la cual debe cumplir con el programa que eligió la ciudadanía. Trabajaremos incansablemente para alcanzar el 6% de inversión en la educación, para dinamizar todos los sectores de una economía que ha logrado llegar a mercados destino como nunca antes. Vamos a seguir apuntando a mejorar la “calidad del empleo” y las oportunidades para los colectivos que tienen más dificultades de integración en el mercado laboral formal.

Para ello incentivamos la localización de inversiones en zonas de menor desarrollo relativo; aumentamos los incentivos para las inversiones en Investigación, Desarrollo e Innovación, y la utilización de tecnologías más limpias y eficiencia energética; promovemos en forma específica el desarrollo de los pequeños y micro emprendimientos. Esto impacta en el trabajo, impacta en la industria, impacta en el desarrollo, impacta en las condiciones de vida del pueblo.

Todo ello supone capacidad de articular, respetando diferencias y roles, comprendiendo que solamente juntos: fuerzas políticas de izquierda, sindicatos, organizaciones sociales y ciudadanía, discutiendo, podremos alcanzar para nuestro pueblo plenitud en derechos y amplitud de oportunidades. Éste es el significado de libertad para los progresistas, y es desde allí que concebimos el desarrollo económico social.

Mejores condiciones laborales traducen mejor nivel de distribución y más posibilidades de desarrollo. Tenemos el enorme desafío de la transformación social. Estamos recorriendo ese camino y se están cosechando resultados que nos impulsan a seguir luchando juntos por un mundo más justo y más solidario. Donde el trabajo es un valor social fundamental.

Vaya mi abrazo para todas quienes día a día trabajan en la construcción de un futuro mejor.

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