Más diálogo

Monica-XavierPor Mónica Xavier. La VII Cumbre de las Américas que acaba de culminar en Panamá, trajo noticias alentadoras. Con reclamos y reconocimientos; con profundas heridas a sanar y grandes proyectos a concretar; con puertas que se abren e imágenes para la historia; con diálogo y esperanza.

Conforme a ese espíritu, el canciller cubano afirma que su país “no ha puesto condiciones para restablecer las relaciones con Estados Unidos”. Luego de ello, en conferencia de prensa del último sábado, el presidente Barack Obama reconoció que “durante 50 años, con Cuba hemos hecho algo que no funciona, entonces debemos cambiar”. En su discurso final, también reconoció yerros en la política exterior hacia la región, contradictorios a los principios constitutivos de su nación.

Los reportes de las cadenas informativas internacionales se hicieron eco, y se centraron en estos avances en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Los titulares de la prensa dan cuenta de este nuevo escenario como la parte más destacable de la VII Cumbre. Lo eligieron para portada desde el GRANMA hasta el NEW YORK TIMES.

Desde el pasado diciembre se está hablando públicamente de este acercamiento. Es un hecho crucial para esos dos países, para la región y para el mundo. Es una noticia de importancia histórica que pauta el futuro de las relaciones regionales. En ese contexto es que se debe apuntar a extinguir cualquier política injerencista y abocarse a relaciones de entendimientos.

A la vez, en estos últimos tiempos, se ha revivido una situación de tensión que tiene en el centro del problema -nuevamente- a los EEUU. Esta vez con Venezuela. El hecho marca un retroceso en lo que supone la no injerencia; en la construcción de la paz; en la construcción de confianza. Y también esta Cumbre ha servido como puente a diálogos directos entre los primeros mandatarios para allanar y terminar con esas situaciones. El propio presidente Nicolás Maduro evaluó como “directas y cordiales” las conversaciones con el presidente estadounidense.

En esta trascendente Cumbre de Panamá, Tabaré expresó nuestro respeto y defensa del Derecho Internacional. Al mismo tiempo, con la misma contundencia y compromiso, hizo saber la ausencia de indiferencia ante el panorama regional. Así nos plantamos ante situaciones que tienen que ver con las relaciones entre los países y con el futuro de los pueblos. De forma clara, de forma comprometida.

El viernes pasado, en la Biblioteca del Palacio Legislativo -a la cual invito a que la conozca toda la ciudadanía- estuvo disertando sobre derechos, democracia y constitucionalismo garantista como proyecto político, el catedrático italiano Luigi Ferrajoli. Es uno de los principales teóricos del derecho; una persona refinada en el mejor de los sentidos. Un ser humano sensible a las causas justas. Un luchador por la democracia y la política. Vale la pena escucharlo y leerlo.

“Sólo la asunción desinteresada, como criterio de la acción política, de la primacía de los intereses generales estipulados en las constituciones bajo la forma de derechos de todos los seres humanos, y por eso de intereses vitales de toda la humanidad, podría devolver el sentido a la política, rehabilitar su papel de gobierno sobre la economía y volver a encender la pasión, la esperanza y la energía, cuyo agotamiento es, en cambio, el fruto de la prevalencia de los intereses personales o corporativos, ya sean intereses económicos o nacionales, o bien el deseo de poder, o simplemente la vanidad y la vanagloria”, reflexiona Ferrajoli en su último libro La democracia a través de los derechos.

Tanto la Cumbre de las Américas, como la producción de este ser humano excepcional, son claros ejemplos de la magnitud y responsabilidad que supone la actividad política. Nos demuestran cuánto determina las vidas de la gente y el destino de los pueblos. Del grado de honestidad, compromiso y formación con que debe ser encarada.

Para hacer realidad que las personas, sean del país que sean, nazcan en el barrio que nazcan, tengan la condición económica que tengan, puedan acceder a sus legítimos derechos y a vidas en plenitud.

Ese es el futuro que debe determinar nuestro presente. Todas nuestras acciones tienen que estar enfocadas a un diálogo que permita acuerdos extendidos e inclusivos para alcanzar el bienestar: libertad, derechos y oportunidades universales.

Be the first to comment

Deja un comentario