“Las depresiones y los ataques de pánico que se están dando en la sociedad corresponde a una carencia de metas personales”

cecilia curbeloTras vender más de 60 mil ejemplares, Cecilia Curbelo se ha convertido en la escritora de literatura infantil y juvenil más exitosa de Uruguay. Sus novelas “La decisión de Camila”, “Las dos caras de Sofía”, “La confesión de Micaela”, “La otra vida de Belén” y sus libros de actividades “Este libro es mío, I y II”, han tenido un éxito rotundo entre niñas y adolescentes, y han creado una legión de fieles lectoras que se ha extendido a Latinoamérica y España.

Esto se notó cuando recientemente Cecilia Curbelo presentó su último libro (“La búsqueda de Lucía”) en nuestro Teatro Larrañaga, el que se colmó de jóvenes de todas las edades que buscaban conocer personalmente a su “ídola”, quien las atendió una a una para dedicarle sus libros (algunas jovencitas llevaron más de uno para tener así la firma de la autora), sacarse una foto o simplemente recibir una muestra de cariño. Tras presentar su libro y atender a cada uno de sus fans, nos recibió cansada pero contenta.

– Cuando comenzó a escribir a sus 6 años de edad, ¿pensó que terminaría siendo escritora?
– Creo que el sueño de ser escritora siempre lo tuve, el tema es que yo escribía por una necesidad, por tener ganas de expresar cosas que me pasaban, y mi manera de vincularme con el mundo era a través de la escritura. Obviamente, ser escritora era un sueño, pero era algo que no me imaginaba jamás que pudiera pasar.

– El escritor, ¿escribe de sus propias vivencias o todo se trata de ficción?
– Creo que hay de las dos cosas, escribís de ficciones, y mis novelas son todas ficciones, pero en todos los libros de cualquier escritor siempre hay algo del escritor. Es imposible escribir de cosas que uno no haya sentido. Tal vez, por ejemplo, en “La decisión de Camila” yo hablé del divorcio de los padres y mis padres no están divorciados, pero sí de repente al leer muchísimo y al ponerme en la piel de los personajes que sí estaban pasando por eso y al tener empatía, que yo siento que todos necesitamos tener para poder tener una sociedad mejor, lográs escribir sobre cosas que de repente no te pasaron. Pero hay mucho de las vivencias de uno.

– ¿Cómo explica esto que acaba de vivir en el Teatro Larrañaga? Tantos jóvenes y adolescentes, y las escuelas que trabajan con sus libros.
– Es que no lo puedo explicar, es una cosa que además nunca me hubiera imaginado que iba a pasar. Me parece increíble que suceda algo así como estar en un teatro enorme y no cabía un alfiler, estaban todos los pisos llenos y los chiquilines en silencio escuchando. Pero que además sea por libros, me parece increíble, es diferente si es un cantante o un actor que se genera ese fanatismo, pero que sea por libros quiere decir que de alguna manera las historias les llegó y ellos sienten que hay como una conexión con el autor, entonces ellos te toman también como parte de su familia, de alguna manera, como esa persona en la que pueden confiar porque te entiende.

– Lo extraordinario pasa por la fama repentina, casi explosiva; esta idolatría de jóvenes y adolescentes por la autora de libros con los que se sienten identificados y finalmente, lo más extraordinario, hacer que los chicos agarren un libro en tiempos de internet, playstation, celulares…
– Cuando arranqué a escribir para este público particular, el objetivo que tenía era que leyeran ese libro, porque me llegaban comentarios de una revista que hago (“Upss!”, de diario El País), “lo único que leo es la revista, nunca leí un libro”, y ese tipo de cosas, una tras otra fue lo que me impulsó a decir, “¿qué está pasando? ¿Por qué no leen?”. Obviamente que sé que existe internet, la televisión, todas esas distracciones, pero lo que es la magia de un libro para mí es incomparable, yo que soy lectora empedernida así lo entiendo. Así fue como nació “La decisión de Camila”, y pasó luego todo esto que es inexplicable.

– Está bueno que los chicos lean porque con esto de las redes sociales y los mensajes de texto, donde tienen tan poco espacio para expresarse, terminan por abreviar demasiado las palabras y deformar así el idioma al extremo que algunos dicen que están creando un nuevo lenguaje.
– Eso está pasando en el liceo pero no solo ahí, también lo he visto en la Facultad. Estoy un poco como desorbitada con las faltas de ortografía que leo de personas mayores también, quiere decir que esto es un tema que se viene arrastrando. También de alguna forma, los niveles en la educación están más flexibles ahora, entonces de repente pasan al chiquilín de grado pero con terribles faltas de ortografía y sin ningún material que apoye a que eso cambie o varíe. Entonces, eso se arrastra y termina siendo un adulto que escribe con faltas de ortografía, lo que hace una mala carta de presentación.

– Alguna vez alguien dijo que para ser un buen escritor antes hay que ser un buen lector, ¿cuántos libros lee por año?
– Eso es súper interesante, nunca llevé la cuenta, y este año en particular me dije que los iba a empezar a anotar porque son tantos, y a través de un estudio que se hizo sobre que en Finlandia se leen unos 47 libros por persona por año y en España solo ocho por persona por año, fue lo que llevó a preguntarme cuántos leía yo por año, como que me picó esa curiosidad, nunca me había planteado contabilizarlos. Y de lo que va del año, hoy que estamos en 25 de junio voy por el libro 55, creo que voy a llegar a fin de año pasando los cien. Obviamente que si tuviera más tiempo para leer rendiría más, pero agarro la noche, que es ese momento que para mí es como mágico y es cuando leo.

– ¿No ve televisión?
– Prácticamente no.

– ¿Qué tipo de género literario le gusta leer?
– Me gusta lo que son las biografías, los documentales, el género de suspenso, los policiales y todo lo que tenga que ver con la vida, historias de vida.

– ¿Le brinda material para sus libros?
– De alguna manera siento que los leo por placer, no buscando material, pero el tema de leer mucho te provoca interrogantes sobre cosas que de repente no conocías que pasaban, y eso también provoca disparadores a la hora de escribir.

– Para llegar a ser la escritora que es hoy, además de trabajar en algunos medios de comunicación y tener un título universitario en Ciencias de la Comunicación, antes debió trabajar en muchas otras cosas, ¿cómo fue esa etapa?
– Fue una búsqueda, la vida te va dando después esa cosa de sabiduría que al principio entrás en la vida adulta en una vorágine que tenés que tener tu casa, esto, aquello, tenés que generar experiencia para que te tomen en un trabajo mejor, entonces trabajás gratis en ochocientos mil lugares. Después la vida te va enseñando que no todo pasa por ahí y que de repente tenés que darte la opción, la chance, de apostar a lo que te gusta, que fue un poco lo que me pasó a mí. Trabajé de portera en un jardín de infantes, en Mosca vendiendo juguetes, de secretaria trabajé diez años, ganaba muy bien pero no era feliz, no era una persona feliz.

– ¿Hoy es feliz?
– Hoy soy completamente feliz, me siento plena. A veces le digo a mi esposo, me puedo morir mañana teniendo 40 años, pero siento que cumplí con todo. Quisiera quedarme porque tengo una hija y quisiera quedarme para acompañarla.

– Hay quien dijo que vivir pasa por tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Un escritor salteño respondió a esa frase diciéndome “qué poco que vivió esa persona que solo hizo eso”. ¿Qué es para usted la vida?
– Uy! La vida para mí es un conjunto de cosas, de sorpresas y metas. Las personas que no tienen metas, por más tontas que sean como decir que va a aprender a hacer una torta, ya es una meta. Creo que todo esto que estamos viviendo de las depresiones, los ataques de pánico y demás, que se están dando en la sociedad, corresponde a eso, a una carencia de ese tipo de búsqueda.

– Hay escritores que se han hecho famosos por escribir sobre un género y han intentado explorar otros con menor éxito por haber quedado encasillados. En su caso, ¿se mantendrá dentro del género que la lanzó a la fama o buscará explorar otras facetas de su literatura?
– En realidad tengo ya una historia en la cabeza que me surgió a raíz de la última novela. Espero poder sentarme a escribirla cuando termine con todas las vueltas que estoy dando. Pero me pasa que me digo a mí misma que aquí se terminó esta etapa, ya se termina la serie y me quiero dedicar a un público más adulto, pero bueno, la historia me viene y es como una necesidad, así que hasta que la vida me diga, “hasta acá”, seguiré haciéndole caso a mi instinto, a lo que tengo ganas de escribir.

– Vio que dicen que ya todo está inventado, ¿está ya todo escrito?
– Creo que está todo escrito, por lo menos pienso que las temáticas de repente ya están todas escritas, el tema es cómo lo escribís, cómo lo expresás y cómo le llega a la otra persona.

– ¿Escribe para usted o para la gente?
– Escribo para mí, y no soy consciente de la cantidad de gente que me lee. Si fuese consciente de eso, creo que no podría escribir porque me pondría barreras a mí misma.

– Hay escritores que despiertan admiración o pasión entre sus lectores, pero hoy en el Teatro Larrañaga además de eso noté que hay cariño…
– Si, es impresionante…

– Creen que es de la familia de ellos.
– Si, me sienten como de la familia, creo que en eso tienen mucho que ver las redes sociales, estoy en contacto permanente con ellos. Ellos de repente leen un libro y les toca, porque les pasó algo parecido y me lo comentan en privado y yo les respondo, entonces eso hace que se genere un vínculo que es divino. De hecho, algo que a mí también me pasa, yo me siento como parte de la familia de ellos. Me pasó algo este año, en enero a mi esposo le encontraron un cáncer en el intestino y para mí fue terrible. Ellos me notaban diferente en las redes, me decían, “algo te está pasando”, es increíble porque yo no había dicho nada, no lo hice muy público pero un poco si lo hice, y no puedo explicar el apoyo que tuve. Me mandaban estampitas, viste ese cariño que lo sentís que traspasa el tiempo y las edades. Ahora mi esposo está bárbaro, con medio intestino pero espectacular. Pero digo, siento que de verdad ese cariño influyó en todo esto. Capaz que estoy un poco espiritual en ese sentido, pero la verdad que se sintió muchísimo.

– Siempre toda energía positiva ayuda…
– Siempre ayuda.

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