La valentía de Valenti

fulvio gutierrezPor Fulvio Gutiérrez. A nombre propio, porque no tengo investidura institucional o política para escribir a nombre de nadie, les pido perdón a todos los uruguayos por la gestión de mi gobierno en la principal empresa del país, en ANCAP”.

Estas fueron las palabras con las cuales Esteban Valenti comenzó una columna en el portal Uy-Press, que luego fue repetida por todos los medios de comunicación de nuestro país.

¡Que esto lo diga quien fuera principal asesor del Dr. Tabaré Vázquez en su primera presidencia, y que lo sigue siendo del Frente Amplio, es realmente impactante!

Sacude las bases mismas de la forma de hacer política a la que estamos acostumbrados a ver, oír y leer. Porque todo político, dejando de lado la pureza ideal que expresara Vaz Ferreira en su “Moral para intelectuales”, jamás es sincero. No lo puede ser, porque la actividad que realiza, lo lleva en algún momento de su carrera, a mentir. Mentiras chicas, medianas o grandes; pero mentiras al fin. Más aún; la actividad política, hasta por razones de estrategia, obliga a “guardarse en la manga” (o sea a ocultar), ideas y argumentos para luego expresarlos –o no- cuando convenga al partido o cuando se den las oportunidades para hacerlo. Por eso decía Vaz Ferreira que la política era una actividad intrínsecamente inmoral.

Sabemos que Valenti ha sido muy criticado, sobre todo por el Partido Comunista, al cual perteneció durante muchos años, para luego abandonarlo. Ha recibido las más virulentas críticas cuando se autodefinió como un “hombre de izquierda con gustos de derecha”; es decir, lengua izquierdista y bolsillo capitalista, o para ser más precisos un “comunista del caviar”. Sí, todo muy bien. Pero en este editorial del portal Uy.Press se la jugó; le salió de adentro todo lo objetivo y sensato que cualquier ser humano tiene, y se lo dijo a todo el mundo. Con su estilo, pero se lo dijo. Por eso lo del título.

No es fácil pedir perdón; pero es tan aberrante lo que ocurrió en ANCAP; tan inmoral; tan antijurídico; tan contrario a cualquier actitud política por más rastrera que sea; que Valenti no pudo aguantar. Y se largó fuerte y duro.

Pidió perdón porque un gobierno jamás puede lavarse las manos y perder en una de sus empresas 800 millones de dólares; perdón porque con ese tipo de administraciones, el Uruguay jamás puede crecer, y resulta absurdo hablar de un Uruguay productivo, porque no lo es ni de primera ni de segunda; perdón por gastar millones de dólares innecesarios en publicidad, en producir perfumes, en fiestas fastuosas, en intermediaciones financieras inexistentes, en adelantarle dinero a una empresa de camiones brasilera (¿y el TOCAF donde estaba?) para sacarle el trabajo a los uruguayos; perdón por no actuar con rigor republicano al contratar en forma directa (otra vez: ¿y el TOCAF donde estaba?), una consultora para mejorar la producción de portland y pagarle siete millones de dólares, y aún así seguir perdiendo, cuando las empresas privadas de ese ramo son superavitarias; perdón por haberle dado a la “derecha” los mejores argumentos para reafirmar sus ideas privatizadoras de las empresas públicas; perdón por creer que proclamarse de izquierda es ser de izquierda; perdón por haber puesto al frente de las empresas públicas gente sin ninguna credencial o experiencia en administrar un kiosko, simplemente por ser frenteamplistas; perdón por no hacer una autocrítica serie y profunda, en la cual se dejen de lado las candidaturas, los intereses personales o sectoriales; y así suma y sigue.

Más allá de que no somos frenteamplistas, y más allá de los antecedentes personales que pudiera haber tenido Esteban Valiente y que tanto se critica, nadie, pero nadie puede negar que sus reflexiones tienen una generalidad que va más allá de su entorno frenteamplista. Porque lo que dice es real; porque ocurrió; porque hay pruebas de sobra de que ocurrió; y porque ya antes habían ocurrido situaciones similares, aunque jamás con el volumen del caso ANCAP. Recuerden el “affaire” de PLUNA.

De ahí que el mensaje de Valenti –como él mismo lo dice- va dirigido a todos los uruguayos. A los frenteamplistas, para que se sinceren y asuman sus culpas; a los que no lo son, para que no se hagan los “angelitos” y recuerden que en política, nadie está libre de pecados.
Nota: TOCAF es el “Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera”, que regula la forma de las contrataciones que puede hacer el Estado y que en el caso de ANCAP ha sido groseramente violado.

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