“La única salida es que el Poder Ejecutivo levante el decreto de esencialidad y a partir de allí se restablezca el diálogo”

PosadaEl diputado Iván Posada del Partido Independiente (PI) estuvo este viernes en nuestra ciudad y analizó junto a nosotros los momentos que el país está viviendo en materia de conflictos entre los sindicatos y el Poder Ejecutivo en el marco de la discusión de una nuevo Ley de Presupuesto.

– Uruguay está viviendo, según los distintos analistas y Observatorios, un tiempo conflictivo inédito, particularmente en el ámbito de la enseñanza. ¿Cómo observa lo que está ocurriendo en el país?
– Claramente este período de gobierno se inició de forma distinta. Es distinto el contexto en el que se desarrolla. Desde el punto de vista económico, claramente no estamos en una situación de bonanza sino que empezamos un ciclo de baja de la economía, y eso supone ya una serie de restricciones desde el punto de vista de lo que es una gestión de gobierno. Por otro lado, como primera vez de lo que han sido los gobiernos del FA como algo novedoso, uno percibe una lucha interna que se manifiesta incluso en el ámbito parlamentario, que antes no se manifestaba, que creo tiene bastante que ver con la lucha por la sucesión. Es decir, notoriamente el FA va a tener que elegir un candidato que seguramente no va a ser ni el presidente de la República ni tampoco Mujica, y eso me parece que ya de por sí crea una fricción importante.

Por otro lado, este episodio (de la declaración de esencialidad) aparece como algo desenganchado en el sentido de que todavía se estaba en una instancia de negociación y se toma una decisión que a todas luces es notoriamente sin base jurídica, porque no hay normal legal que ampare la decisión del Poder Ejecutivo de decretar la esencialidad. Se hace cuando todavía se estaban procesando las discusiones a nivel de los distintos gremios respecto a la propuesta que había hecho el Poder Ejecutivo. O sea que ciertamente nos pareció una situación un poco destemplada en el sentido de que se tomó una decisión apresurada.

Dado como se dieron los acontecimientos, la única salida para esta situación es que el Poder Ejecutivo levante el decreto de esencialidad y lo ponga en suspenso, y en definitiva a partir de allí, se restablezca el diálogo. Me parece que se metió en un callejón sin salida, en una encerrona política donde claramente los gremios de la enseñanza no están dispuestos a dar el brazo a torcer. Las asambleas de docentes en Montevideo eran de cientos de personas, a lo sumo. Las últimas reuniones a partir de lo que fue especialmente la declaración de esencialidad fueron con una participación multitudinaria. Si el presidente de la República y la ministra esperaban con esta medida cambiar el curso de los acontecimientos, en realidad lo que hicieron fue profundizarlo.

– Se habla mucho de la situación de la enseñanza, ¿y de educación?
– Es un contrasentido. Mire, en estos días hemos estado hablando mucho del conflicto, del decreto de esencialidad. Sin embargo, en esta instancia del Presupuesto deberíamos estar discutiendo, si fuéramos coherentes con lo que planteamos los distintos partidos políticos en la campaña electoral, sobre la reforma educativa. Es un tema que ha quedado absolutamente para atrás. No creo que el gobierno encare ningún tipo de reforma, o sea que vamos a seguir durante este período consolidando esa brecha social existente entre los niños y adolescentes que nacen en hogares de más bajos recursos con respecto a lo que es la perspectiva a ingresar al mundo del trabajo en el futuro y de su desarrollo integral.

Todos aspectos que fueron planteados por técnicos de todos los partidos durante la campaña electoral, donde fueron acordadas las bases para tratar de establecer un programa de reformas en la educación. Bueno, todos esos temas han quedado afuera. Estamos discutiendo simplemente de estos aspectos que son absolutamente colaterales pero que no constituyen, de ninguna manera, el problema más importante que tiene el país de cara hacia el futuro, que es nada menos la formación de su gente.

– A raíz de esta situación de la enseñanza, otros dos conflictos importantes quedaron en un segundo plano, el de la salud y la de los funcionarios judiciales, que siguen esperan do que se cumpla con lo pactado en el gobierno de Mujica.
– Y sobre eso, de alguna manera hay noticias que no son buenas, porque uno pensaba que con la Ley de Presupuesto era momento para dar solución a estos temas, y justamente, en la reunión que tuvimos con el ministro Astori el miércoles pasado, le preguntamos sobre dos temas en particular. Uno era este, el tema de la situación generada a nivel de los funcionarios judiciales y todo el tema de la Suprema Corte de Justicia y el aumento de los sueldos. Se nos dijo que se va a esperar cuál va a ser el resultado de la ley que se aprobó en diciembre. Es decir, se espera que eventualmente haya una declaración de inconstitucionalidad, si la hay, allí recién se entraría a operar por parte del Poder Ejecutivo.

El otro tema que consultamos era si estaban los recursos necesarios para poner en marcha en el año 2017 el Código de Proceso Penal, que fue aprobado en la Legislatura pasada, y que de alguna manera había un compromiso político que en esta Ley de Presupuesto se iban a empezar a votar los recursos para poner en marcha el nuevo Código. Sin embargo, también se nos dijo que no habrá recursos para eso y que el Poder Ejecutivo va a proponer que se posponga la entrada en vigencia del Código de Proceso Penal.

– Hay economistas que sostienen que la situación regional compromete algunos compromisos del gobierno.
– Tenemos una situación compleja por lo que está pasando en la región. Claramente Brasil, que es un destino importante de nuestras exportaciones, tiene una situación económica muy complicada y además, un déficit fiscal de más de 8 puntos y una situación política donde está en juego la propia presidenta de la República ante la amenaza de sufrir un juicio político. A eso se suma la situación de Argentina, de Venezuela.

– Además se ha producido la caída en el precio de los commodities, esencialmente el de la soja, y nuestro principal mercado, China, también se encuentra en graves problemas económicos.
– Lo del mercado de China es la peor noticia que hemos recibido en estos días, con un proceso de desaceleración del crecimiento de su economía y con una devaluación de por medio. China es el principal destino de las exportaciones uruguayas en bienes, eso va a tener impacto obviamente en nuestro país. Además, una perspectiva de menor crecimiento en China también va a desalentar el precio de los commodities. O sea que el escenario y contexto económico mundial es desfavorable para nuestro país.

– Sin embargo el ministro Astori sostiene que en este gobierno se va a realizar la mayor inversión en obras de la historia del país, con casi 13 mil millones de dólares en el quinquenio…
– Yo diría que esa no es la visión que nos transmitió el ministro el día miércoles. Nos describió un panorama complejo, tanto en lo regional como en lo que supone la economía mundial, particularmente haciendo referencia a China. La verdad que lo vi preocupado en el sentido que claramente el panorama que tiene Uruguay hoy no es el que estaba presente en la instancia electoral. Un país donde sus complejidades del desarrollo indudablemente son mayores, con mayores restricciones. De hecho, el propio planteo del Poder Ejecutivo de solo estar previendo el incremento de gasto para los años 2016 y 2017, marca una actitud de prudencia respecto a lo que va a pasar, porque si de alguna manera tuviera el convencimiento de que la probabilidad de ocurrencia del crecimiento de la economía va a ser el que está planteado, podría verse un horizonte de todo el período de gobierno.

– Astori anunció a fines de julio que el país en menos de una semana se había endeudado en otros 900 millones de dólares y que la deuda se reperfiló hasta el 2050, ¿no le preocupa el endeudamiento externo que ya gira en torno de los 40 mil millones de dólares?
– Créame que esa es una de las fortalezas del Uruguay. Nuestro país tiene un problema económico importante por delante por todos estos aspectos que comentamos recién, pero tiene una situación financiera sólida. Es decir, Uruguay tiene un nivel de endeudamiento en función de deuda neta, en función del Producto (Bruto Interno) que está en torno del 33%, es de los más bajos que registramos. Tenemos además un perfil de vencimiento de la deuda que está muy en el largo plazo, es decir que no hay problemas en el corto plazo. O sea que desde ese punto de vista, es donde tenemos la fortaleza. Los problemas los tenemos porque el contexto económico significa, en primer lugar, que empieza el tema de la disminución del empleo, eso ya lo estamos viendo. El crecimiento en el sector industrial, si uno saca lo que es UPM, Montes del Plata, es un crecimiento muy lento.

– ¿Qué tenemos por delante los uruguayos?
– Cuando las situaciones son desfavorables en realidad nos perjudicamos todos. Uno lo primero que desea es que al país le vaya bien y que la conducción del país sea la mejor posible. Lo que uno advierte es que para que al país le vaya bien, hay algunos temas pendientes que de alguna manera venimos pateando para adelante, como ocurre con la educación, eso de alguna manera supone consolidar la brecha social, y sin embargo el tema sigue sin ser atendido. Notoriamente este es un escenario complejo, que además se suma el enfrentamiento interno dentro del FA, como la lucha que se dio por la presidencia exigiendo la renuncia de Mónica Xavier, son todas manifestaciones de un enfrentamiento interno que durante los 10 años anteriores no existió y ahora está arriba de la mesa.

– En base a este panorama, se aprecia que el oficialismo y la oposición se encuentra en una misma fuerza política mientras que la oposición propiamente queda relegada de la agenda política del país. En este escenario, ¿Qué va a hacer el PI?
– El PI va a seguir teniendo la misma actitud que ha tenido siempre. En todos estos años hemos tenido una actitud pro activa, hemos sido siempre un partido que ha desarrollado una oposición constructiva. Creo que hemos ido generando un respeto tanto a nivel del sistema político como de la ciudadanía porque hemos tenido siempre una actitud como si fuéramos gobierno, con una óptica de asumir una responsabilidad en lo que debe ser la propia gestión, que en nuestro caso es de carácter legislativo.

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