“La música vive conmigo desde que tengo memoria”

Nacho Toso, joven cantautor salteño que ayer realizó un nuevo show junto a su Banda en el Teatro Larrañaga, dialogamos con él previo a este evento solidario donde desplegó todo su arte.

– ¿Qué es la música en tu vida?
– Es lo más importante desde hace muchos años, cuando decidí dedicarme y mostrarme por el lado de la música o de la canción, no por la batería como fue en un principio o por otra rama del arte. Se fue dando de forma natural el hecho de pasar del rol de baterista a cantar y después a hacer canciones para tocarlas.

– ¿Cuándo te diste cuenta que la música te estaba llamando?
– Vive conmigo desde que tengo memoria. La necesidad de escuchar música, de conocer, de aprender algún instrumento, de tocar. Cuando la encontré como herramienta para la vida, fue con veinte y pico, cuando decidí empezar a escribir canciones para contar mis historias o la de otras personas, historias de verdad y ficticias, algo que pasó a formar parte de mi vida cotidiana, como quien practica un deporte. Fue en el momento en que comienzo ese cambio de rol que te conté recién, del de baterista al de cantante, fue cuando me di cuenta que me encantaba escribir canciones y ver lo que eso generaba.

– Cuando escribís una canción, ¿qué llega primero, la historia que querés contar o la melodía?
– Depende, por lo general empiezo a tocar la guitarra y la melodía me sugiere una letra, el fraseo, como que en la cabeza se va armando el puzle de a poquito. Cuando tengo las piezas para empezar a trabajar ese puzle, puede que comiencen a salir melodías, arreglos en la guitarra, un ritmo o puede venir alguna frase ligera, suelta, y empezar a engancharla con otra, a enganchar la idea y entrar a desarrollar la canción. El proceso de creación es una cosa bastante mágica, no existe una pauta de pasos. Hay algunas cosas que funcionan, como cuando me pongo a hacer cuatro notas y tener una letra, de ahí surge una canción, pero de ahí a que sea una canción mágica, de esas que no sabés por qué te llegan en el momento justo, eso ya pasa por la conexión del artista con su propia canción y lo que transmite a la gente.

– ¿Ya encontraste tu estilo o lo seguís buscando?
– Estoy en una permanente búsqueda. Pero hay cosas que son estructurales de uno, que son difíciles de cambiarlo del todo. Como baterista difícilmente haga un disco como una banda de punk, que el ritmo es siempre el mismo. Esto en realidad lo veo como una cocina, o sea, estoy todo el tiempo cocinando con más o menos los mismos ingredientes sonoros pero buscando hacer platos nuevos y que lo que esté sonando en ese momento me identifique.

– Cosa de no entrar a repetirse, como le pasa a algunos cantantes tipo Arjona, que siempre cuentan historias distintas pero prácticamente en el mismo tono melódico…
– Claro, pero más que eso busco que me represente. Pasa que al venir de la batería y pasar a ser cantautor, me empecé a dar cuenta con el tiempo la importancia que tiene lo que hacemos todo los días en nuestra vida en todos los ámbitos, eso es una carga, vas metiendo cosas en la mochila, no es distinto con las canciones.

Hay canciones que me doy cuenta que las toco y como que un poco me pesan a veces porque son del momento en que las hice por determinada cuestión, pero que ya está en mis archivos aunque las tengo que seguir tocando. Entonces, hay que ser siempre muy fiel a uno mismo. Si mañana decido hacer un disco con una filarmónica, si es lo que me representa en el momento, lo acepto con todo gusto.

– Pero, ¿haces canciones para vos o para la gente?
– No, para mí. Hay canciones que la letra no me identifica, pero me gusta mucho la música. De repente, hay gente que le gusta esa letra y no la música; sin embargo a mí, que fui quien la hizo me gusta más la música.

– ¿Qué pasa cuando vos te enamorás de una de tus canciones pero la gente no te la pide, y te pide otras?
– Y eso siempre pasa, es un proceso que uno tiene que aceptarlo porque te tenés que dar cuenta que lo hago porque me encanta, cuando tengo la posibilidad de tocarla, la toco, la siento y la disfruto. Pero también disfruto mucho tocando las otras canciones porque obviamente son mis canciones, pero como que yo me veo siendo uno más del público a la hora de tocarla. Tengo mi preferida y no todo el mundo tiene por qué compartir mi preferencia, y canto todas mis canciones con las mismas ganas aunque la disfruto de otra manera. El público está esperando que toques la canción que a ellos les gusta y la toco con las mismas ganas. No hay que ser egoísta. Pero aparte, por lo general, mis canciones preferidas ni siquiera están grabadas en los discos porque son canciones más personales, porque el disco no precisaba de esa canción para funcionar. Es toda una cuestión que va cuajando con el tiempo que uno aprende a aceptarlo y a soltar esa carga de querer tocar esa canción.

– Sos un artista que no piensa tanto en la recaudación, ejemplo de ello es cuando distribuiste en EL PUEBLO tu disco en forma gratuita y que además se te ha visto con la camiseta puesta en causas solidarias…
– No tengo una preferencia religiosa, pero es como dicen los católicos, dios proveerá. En mi caso siempre digo que el universo proveerá. Lo que hago lo hago de corazón, es un desafío mío, es algo que me gusta hacer y mostrar la música sin tener que pensar si será algo retribuido o no. Es jugársela, llegar al precipicio, cerrar los ojos y tirarse. Justamente, ayer un amigo me envió un mensaje parea decirme que se había dedicado a bajar los discos para a escucharlos. Y hay de esos fanáticos que tienen mis canciones hasta de ringtone en sus celulares, y para mí eso es un golazo. Esa es mi intención. Después, si me lleno de plata o sigo en la misma, no me cambia la vida. La experiencia que uno tiene en el escenario es mortal, las dosis de energía y de buena vibra que se genera cuando tocás, para mí es plata que me ahorro en terapia (risas)

– Tu música no ha pasado inadvertida fuera de Salto, te han hecho notas en medios importantes de Montevideo, haz cruzado el charco, ¿cómo ves la receptividad que tiene tu música en los demás?
– Como cuando (Jorge) Nasser me invitó para cantar una canción en el teatro, fue una cosa que me llamó la atención porque no sé cuál fue el motivo o aquello que lo impulsó a hacerlo, algo que me deja de interesar porque desde el momento que me lo dicen, lo disfruté un montón. Nasser es un símbolo. Y si mañana llegan otras cosas, bienvenido. El hecho de que hayan músicos o gente entendida en la música que me dé bola, incluso los músicos que tocan conmigo, como por ejemplo Matías “El Trapo” Solanas y toda esa gente… me acuerdo una vez que tocamos en un boliche de Concordia donde fueron muchos músicos, y todos fueron a verme porque no me conocían, pero los músicos que tocaban conmigo son conocidos y que no tocan con cualquiera, porque me lo decían, “mirá que para que Matías toque con vos debe pasar algo, porque Matías no toca con nadie”, y el loco es el director artístico de tu proyecto y para mí es un amigo. Lo veo desde otro punto, pero me pongo a analizar que haya gente en la música que vaya a ver los shows o que escuche o que vea qué es lo que hago, es muy importante. Pienso que pasa porque naturalmente se dio lo que te decía, pasar de un rol al otro, nunca tuve una preferencia o un guía, por eso no hago más de lo mismo o más de lo que anda en la vuelta porque no me interesa, nunca tuve referentes. Tampoco soñaba con estar en el escenario cantando, a mí me gustaba golpear la batería…

– ¿Y cómo manejás la adrenalina cuando estás arriba del escenario y ves desde ahí a la gente coreando tus canciones, aplaudir y disfrutar?
– Cuando estoy tocando miro mucho las sensaciones y emociones de la gente, me gusta ver qué causan mis canciones porque todo es muy mágico. No sé si hay algo que te explique cómo es o cómo funciona esa cosa, al menos no lo he encontrado. La adrenalina es cómo manejo lo de la ansiedad, a ver qué va a pasar, si va a estar todo bien o más o menos, pero canto siempre con la misma intensidad. Y la adrenalina es como la curiosidad de tratar de saber qué están pensando, por qué me miran así o por qué lloran, porque me ha pasado que he tocado una canción y veo a gente llorando a mares y entonces me pregunto que estará pasando en su vida que esta canción lo está movilizando de esa manera. Entonces, es como que me subo al escenario con la curiosidad más que con la ansiedad, de saber qué va a pasar y a su vez, con el compromiso de disfrutarlo.

– Quien te conoce sabe que sos el mismo tipo de siempre, pero quienes se meten en este rubro terminan teniendo un conflicto con el ego, ¿cómo controlás eso?
– No, mirá que lo tuve, lo tengo que reconocer, cuando arrancás y empezás a hacer las cosas más o menos bien a tu criterio, la gente te aplaude, evidentemente hay gente que viene y te adula mucho. Reconozco que tuve mis momentos y crisis de reconocer hasta dónde. Obviamente que es lindo sentirse con la autoestima alta y estar orgulloso de lo que uno está haciendo porque obviamente me ha llenado de laburo. Pero es diferente, porque el reconocimiento que yo espero es conmigo mismo, del hecho de la satisfacción de hacer lo que pude, pero es una conversación interna. La adulación válida para mí es la mía, porque las demás son pasajeras, unas te dan más alegrías que otras pero luego vienen Nasser o Drexler, como me ha pasado, y te dicen que lo que hago está buenísimo y que le meta para adelante, y vos quedás como tocando el cielo con las manos. Pero para mí termina siendo lo mismo que venga este amigo como te conté y me cuente que tiene una de mis canciones de ringtone. Mi búsqueda va para otro lado…

– ¿Tenés claro para dónde vas?
– Y no. O sea, mi deseo movilizador es seguir recibiendo estas alegrías. Todos tenemos que tener un proyecto en la vida donde cada uno tenga su motivación central, y eso tiene alegrías y tristezas. Mi intención es ir paso a paso. Arranqué muy apurado en mi carrera porque no sabía para dónde agarrar, entonces empezás ansioso, los caminos van para todos lados y querés recorrerlos todos para ver cuál es el mejor, por eso tuve muchas complicaciones al principio, y se nota en los discos. El segundo lo produje yo artísticamente todo, los arreglos eran como yo quería, pero al principio, como Matías sabía más que yo, los arreglos en los teclados, eso se nota. Pero a dónde voy, es una búsqueda constante.

(Leonardo Silva para diario El Pueblo. Fotos del Facebook de Nacho Toso)

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