La inversión, una querida tía de la economía

Por Esteban Valenti. Si yo les aclarara que no soy economista, ustedes reirían a mandíbula batiente. Pero leo todo lo que puedo, navego y busco en Internet. Por el artículo sobre el Antel Arena – que apareció la semana pasada-, varios me preguntaron de dónde manejaba todos esos datos. Muy simple: busqué en las páginas del MEF de la OPP y de ANTEL.

Están absolutamente todas al alcance de cualquier lector, de los periodistas que afirman no se conocen las razones de esa medida y supongo de los sindicalistas, que no se habrán desayunado ayer con esos datos.

Hace algunos años hablar de inversiones en ciertos sectores políticos era mentar el diablo. Ahora es la panacea inexorable a los ciclos, a las políticas contracíclicas, a la economía y la sociedad en su conjunto. Así no es un avance, es una tangente.

El Uruguay hoy tiene los actuales niveles de ocupación laboral en primer lugar, por la inversión pública y privada, por haber alcanzado el nivel histórico más elevado de inversión sobre el PBI, el 24%. Durante décadas estuvimos por la mitad o algo más de ese porcentaje y estuvimos entre los peores de toda la región en cuanto a inversión extranjera, superados solo por Haití.

Ahora, la gran ola que se levanta como un Tsunami es total, incluye algunos economistas -que desde hace varios años esperan que alguna de sus predicciones se cumplan-, hasta sectores de la izquierda que descubrieron la inversión como el motor supremo de todas las cosas -eso sí, con inversión pública- y varios y diversos actores sindicales y empresariales.

Voy a realizar una afirmación que sé que sonará fuerte y arriesgada: en estos cinco años se alcanzarán niveles record de inversión pública, pública-privada y esperemos que también privada, esto último no depende solo de nosotros, aunque podemos ayudar a derrumbarla y algunos trabajan con mucho esfuerzo para ello.

Que se haya decidido postergar el ANTEL ARENA, no contradice en absoluto esta afirmación, al contrario, para que alcancemos esos niveles nuevos y reproductivos, es decir productivos de inversión hace falta planificarlas muy bien, hacerlas sustentables, es decir que generen riqueza para amortizar su costo, que se integren a una mirada global de las prioridades del país y que todo el proceso sea serio y prolijo en todas sus etapas. Las desprolijidad y el desorden no son un buen ambiente para las inversiones, porque no traen confianza, sino todo lo contrario.

La calidad de las inversiones públicas y público-privadas es muy importante y no siempre ha sido nuestro punto de fuerza. No se trata de invertir de cualquier forma sino de hacerlo bien, en forma oportuna y con una visión integral.

Habrá muchas inversiones en carreteras, puentes, dragado, ferrocarril, y ampliación y mejora de puertos. Lo anunció el gobierno y los ministerios correspondientes están trabajando seriamente. Yo hago una acotación: no se pueden hacer esas inversiones aceptando los actuales niveles de productividad en las empresas constructoras contratadas, ni de los trabajadores. Todos, absolutamente todos saben que eso sucede y no se les mueve un pelo, total … lo paga el Estado…

Para cubrir las necesidades que tenemos es fundamental asegurarse niveles de eficiencia productiva adecuadas; los salarios, los precios que se pagan a las empresas, las conquistas sociales obtenidas, permiten exigir esos cambios. Y en esa deformación hay una combinación de intereses sindicales y empresariales que hay que resolver. No me voy a ganar muchos amigos con esta afirmación, pero no se me mueve un pelo.

Habrá inversiones importantes en el sector de la educación, y del deporte, la salud, las viviendas, no tengan dudas, pero vale exactamente la misma afirmación anterior: calidad y productividad.

Seguirán las inversiones en el sector energético, con una aclaración importante, primero tenemos que desatar los nudos mal atados, desprolijos, desordenados que se hicieron en diversos sectores. En ese enlentecimiento de las inversiones no tuvo nada que ver el Poder Ejecutivo, al contrario, el portazo muy bien dado del presidente Tabaré Vázquez a Gaz de France-Surez – Marubeni (GNLS) cuando se presentaron angelicalmente a solicitar una duplicación del costo de la obra -, les dio la clara señal de que estaban en un país serio, que cumple y hace cumplir.

Aquí me estoy refiriendo a la planta regasificadora, al gasoducto correspondiente, la planta de ciclo combinado de Puntas del Tigre y los avances en energías renovables, etc.

Y quedan pendientes nada menos que los resultados de la búsqueda on-shore (en tierra firme) y Off-shore (en alta mar) de hidrocarburos. Casi nada. Esto, aunque tiene que ver con ANCAP, es un gran tema nacional y tiene que ver con el futuro del país. Pero hay que planificarlo, desde ahora.

Sobre ANCAP, sus obras hasta la fecha, su remolcador-empujador de 5.200 Hp de potencia transformado en un hotel flotante, su transporte de combustibles por el río Uruguay, su estrategia en materia tecnológica de refinación y desulfurización, su acceso a productos refinados como el gas oil o la venta o no venta de full oil en alta mar (Bunker), nos ocuparemos más adelante. Y también en comparar la situación de ANCAP en el 2009 y en el 2014, para que no haya entreveros interesados. Pero en el quinquenio, no se afectarán sus inversiones.

OSE, que en los últimos tiempos está en una tormenta de agua potable pero de mal sabor y olor, no dejará de hacer sus inversiones, las aumentará en la zona metropolitana y en el Este y seguramente se avanzará en un plan de más largo alcance y con grandes inversiones.

En la medida que avancemos en los temas energéticos, lo haremos rápidamente en la irrigación rural, lo que representa, luego de la trazabilidad, la nueva revolución agropecuaria del país. Para eso hace falta un adecuado manejo de los suelos (tenemos una buena ley) y necesitamos energía más barata.

Habrá inversiones en los departamentos. En Montevideo hay un gran plan quinquenal de grandes y medianas obras, con una financiación adecuada y el interior seguirá recibiendo -como nunca antes- de manera puntual y en cantidades que antes ni soñaban los intendentes, recursos del gobierno nacional. Algunos intendentes tendrán que entender definitivamente que los recursos impositivos especialmente dedicados a la caminería rural no pueden utilizarlos a su antojo. Las cifras son un escándalo y muchos exigentes medios de prensa, ni se preocupan de averiguar; no es un tema que afecte y pueda servirles para atacar a los gobiernos nacionales de izquierda. El ministro Victor Rossi brindó un detallado y preciso panorama en este sentido.

Es absolutamente imposible que todas estas obras e inversiones se realicen por parte del Estado; para eso se deben utilizar todos los instrumentos a nuestro alcance, como la ley de las PPP que está siendo agilitada en su reglamentación y aplicación, como los instrumentos institucionales disponibles, la CND etc. Y este gobierno lo está haciendo, con seriedad, con prolijidad y sin tanto chamuyo. Lleva su tiempo.

El compañero vicepresidente Raúl Sendic tuvo un papel importante en la negociación con Venezuela que arrojó muy buenos resultados, pero que por favor que no realice aportes en materia de gestión económica, como por ejemplo su propuesta de utilizar las reservas internacionales para financiar inversiones. Puede sonar bien y fácil, pero sería un desastre.

La seriedad y confiablidad, los intereses que pagamos por la deuda actual y futura dependen en buena medida de cómo tratemos nuestras reservas. Es una de las grandes fortalezas nacionales construidas por los anteriores gobiernos. Todos podemos opinar de economía, no es una materia vedada a nadie, pero los antecedentes en esa materia importan…incluso para noveles senadores del FA que tampoco vienen precedidos de grandes resultados en la materia económica y de gestión pero avanzan con gran locuacidad. Y lo voy a repetir, si el país presidido por Vázquez y luego por Mujica, hubieran sido gestionados como lo fue ANCAP o ALUR en el último periodo, estaríamos mal, muy mal.

El sector privado, en el primer trimestre del 2015 presentó 72 proyectos de inversión en la COMAP por un valor de 244.7 millones de dólares. Algunos adalides de la inversión pública, siempre pública, incluyen entre sus nuevas exigencias radicales, eliminar o reducir las ventajas fiscales a la inversión privada. De esos 72 proyectos, 37 están radicados en el interior, 26 en Montevideo y 9 son varios. El valor de la obra civil es de U$ 111:931.000 y la incorporación de maquinaria es de U$ 132:934.000. Fue un muy buen nivel trimestral. Y es solo un trimestre.

Otro dato importante es que de acuerdo al número de proyectos presentados el 69% de las empresas son Pymes y el 31% son grandes empresas, si lo que se considera es el monto total de las inversiones las Pymes presentaron el 35% y las grandes el 65% restante.

Aclaremos un detalle, lo que el Estado aporta son exenciones fiscales. Si las inversiones no se realizan, no gana un solo peso, ni medio dólar. Segundo, es posible que algunas inversiones se realicen de todas maneras, no las principales, y lo que importa es el conjunto, si queremos seguir manteniendo los niveles de empleo y remuneraciones, hacen falta todas las inversiones posibles. En este momento, en que las tentaciones y posibilidades de invertir con las nuevas tasas de intereses que se vienen en los Estados Unidos, sería un verdadero suicidio volver al pasado y a la decadencia.

Algunos compañeros justamente preocupados por los problemas de empresas que se han retirado del país, al menos en su fuero íntimo, sin recurrir a frases rimbombantes, como competitividad etc. etc, deberían preguntarse si no le dimos algún empujón para que se fueran. Qué el 20% del personal de una empresa que le agrega mucho valor agregado a su producción falte regularmente y que sus líneas de montaje produzcan el 30 o el 40% de su capacidad instalada, ¿qué es? ¿Lucha de clases? O directamente falta absoluta de cultura del trabajo.

Qué haya obras que tienen ritmos de avance muy, pero muy por debajo de los estándares normales y planificables, es ¿pura casualidad? ¿Qué el transporte de combustibles refinados lo maneje prácticamente un sindicato (que nos es la FANCAP), es lo normal? y que los costos sean 70% mayores que en otros países, para las mismas funciones?

Y podría seguir con una lista casi interminable de casos. Hablo del pecado y no del pecador, pero llegado el momento tendremos que discutir en serio, no creo en absoluto en la “complicidad compañera”.

Y por favor, no insulten la inteligencia de la gran mayoría de los uruguayos que trabajan seriamente, no nos vengan a decir que esas son conquistas sociales y formas de redistribución de la riqueza. Ese es simplemente el camino al desastre y a la destrucción de la más elemental cultura del trabajo.

Los capitalistas, los que invierten, lo hacen para ganar dinero, así son las reglas del juego; vivimos en el capitalismo, tratamos de ensayar formas sociales de producción y propiedad, pero la abrumadora mayoría de los uruguayos creemos que hay que combinar las diversas formas de propiedad y no queremos el estatismo total. Y menos el Estado inflado, gordo y burocrático. Que algún día tendremos que discutirlo y afrontarlo más en serio. Porque esa sigue siendo la madre de todas las batallas. Y madre hay una sola, la inversión es una querida tía.

Be the first to comment

Deja un comentario