La desigualdad persiste en la infancia, sobre todo, en primera infancia

Por Raúl Campanella (*) El pasado martes 12 de mayo, por twiter, Pablo Anzalone, Director de Salud de la IM dijo que “el 4% de los niños pasa hambre en Uruguay. Pero nos cuesta decirlo”. La Ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, dijo que “no están pasando hambre porque estaríamos en una omisión absoluta” y que los datos sobre la realidad socio habitacional están disponibles en la web oficial del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), dejando suponer una mala interpretación de información por parte de Pablo Anzalone.

Los datos aportados por el Director de Salud de la Intendencia de Montevideo persisten en el espacio y tiempo del proceso de transformación positiva que vive el Uruguay. En niños hasta 12 años el 31% tiene anemia (empobrecimiento de la sangre por disminución de glóbulos rojos y hemoglobina). En niños entre 3 y 11 meses de edad el porcentaje llega al 40%. En el 70% de los niños la ingesta de hierro fue menor que la requerida. La información agrega que el 15% de las mujeres padece anemia en el primer trimestre del embarazo. Y que en el tercer trimestre, llega a un 26%.

Anzalone, cuando presentaba el Día Municipal del Alimento Saludable, hacía referencia a la primera Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil, de la que el diario “El País” adelantó datos. Se anuncia que el contenido completo del informe se divulgará el lunes 18 de mayo.

El estudio, elaborado por la Organización de Planeamiento Presupuestal (OPP), la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), se realizó en hogares ubicados en áreas urbanas que incluían a niños de cero a tres años.

8,9% de estos niños fue víctima de “inseguridad alimentaria moderada” y el 28,3% de una falta de seguridad leve. Un 56,8% entró en el casillero de “seguridad”. Un 4,3% padece “inseguridad alimenticia severa”, según resultado de las preguntas hechas, que intentaban determinar si los niños pasaban hambre, se salteaban comidas por falta de recursos o incluso si dejaban de comer en todo un día.

También durante la pasada semana docentes del Liceo de Parque del Plata denunciaron que 50 de los 300 alumnos que van al turno de la mañana llegan al centro con hambre. El problema, al parecer, se origina en que mientras Primaria da de comer a 250.000 niños por día (una inversión de 300.000 dólares por jornada), cuando los jóvenes pasan al Liceo dejan de recibir alimentación.

Los sindicatos de la Educación advierten que esta realidad resulta común en Canelones y centros de la periferia de Montevideo, con impacto directo en el rendimiento de los alumnos. Se informa que en 6º de Escuela repite el 6% de los alumnos y en 1º de Liceo la cifra pasa a un 40%. La Primera Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil, señala también que el 10,7% de los niños de entre 0 y 3 años nacieron en edad prematura. El trabajo también advierte que el 5% “de los niños encuestados de 0 a 3 años presentó retraso de talla para su edad”.

Pablo Anzalone coincidió en que “no hay que ver los datos aislados”, pero remarcó que extrajo su afirmación del informe presentado por Uruguay Crece Contigo. Antes de divulgar el dato, además, “chequeó” nuevamente la cifra en el documento y consideró que “es preocupante la situación de nutrición infantil y especialmente el déficit en una parte de la población”.

El Director de Salud de la Intendencia afirmó que los datos indican también un alto nivel de obesidad infantil. De acuerdo al informe, el 10,5% de los niños menores de tres años es obeso. “Tiene que haber un llamado de alerta para los adultos, que muchas veces repiten con los niños los malos hábitos alimenticios como el consumo de comida chatarra. Para superar los problemas alimenticios, tanto la desnutrición como la pobreza, es necesario “trabajar sobre la pobreza pero también sobre los hábitos”. Anzalone destacó que durante los últimos períodos de Gobierno “bajamos la pobreza un 40%, pero la desigualdad persiste en la infancia y sobre todo en la primera infancia”.

Por otro lado se informa que los estudiantes con problemas de nutrición repiten entre un 15% y un 20% más cuando llegan a Secundaria. Así lo señaló el estudio Trayectorias educativas de los adolescentes en Uruguay, elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República.

Por estos mismos días, la Mesa Representativa del PIT CNT ratificó un Paro General para el jueves 11 de junio, ante el inicio de la negociación colectiva en los Consejos de Salarios, sin conocer aún la pauta que dará el Gobierno para esas instancias. La central obrera está reclamando el 100% del índice de precios al consumo (IPC), más crecimiento del poder de compra de los salarios. Reclamará un aumento salarial con el centro político reivindicativo colocado en elevar el ingreso para más de 600 mil trabajadores que ganan menos de 15 mil pesos, proponiendo -en lo inmediato- elevar el Salario Mínimo Nacional – justamente – a $ 15.000 (está en $ 10 000). La central sindical expresará también su rechazo a que Uruguay se mantenga dentro de las negociaciones del Trade in Services Agreement (TISA).

La Ministra de Desarrollo Social se ha sentido interpelada no por las afirmaciones de Anzalone sino por datos objetivos, tomados de la realidad, dando una respuesta elíptica que no va al núcleo del asunto: “la desigualdad persiste en la infancia, y sobre todo en la primera infancia”.

No se debe responsabilizar al Gobierno Nacional, a sus políticas sociales, de la desigualdad, un asunto que resulta consecuencia estructural al sistema capitalista. No corresponde, no es la función -jamás podría serlo- de las políticas sociales eliminar la desigualdad social. Simplemente porque sería concluir en una utopía reaccionaria.

El asunto esencial que debe permanecer en el debate es el ingreso salarial y jubilatorio de las grandes masas de trabajadores y ex trabajadores. No existe superior forma universal para avanzar hacia la superación de la desigualdad social -con todas sus consecuencias- que los ingresos.

Los datos de los estudios no son nuevos, y resultan irrefutables. Existe en el Uruguay una alta proporción de hogares de bajos ingresos, como lo ha analizado el Instituto Cuesta Duarte de la Central obrera junto a otros estudios que incluye algunos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR.

Una alta proporción de hogares pertenecen a la denominada categoría de los que padecen “Necesidades Básicas Insatisfechas”. No están catalogados como pobres, pero lo son, en esencia. Los problemas alimentarios -Anzalone advierte otros asuntos como pésimo control en cuanto a la calidad de lo que se ingiere en el núcleo familiar- tienen su origen, básicamente, en el bajo o muy bajo ingreso de las familias trabajadoras.

El precio de la carne registró un nuevo aumento a mitad de la semana pasada en pulpas (carnes sin hueso) entre $ 5 y $ 10 el kilo. Se sumó la decisión de una industria que trabaja para el mercado interno de subir $ 5 los cortes con hueso, según informó El Observador. Lo que pone en discusión el PIT CNT es el modelo de desarrollo que deja librado al mercado (de hecho, a los empresarios) la fijación del precio interno de la carne que debería llegar a la mesa de todas las familias uruguayas. El sistema capitalista -que funciona universalmente, fija el costo de lácteos, medicamentos o carnes rojas, al tambor del precio mundial, mientras los trabajadores ven fijados sus ingresos por acuerdos -o no acuerdos- en los Consejos de Salarios en forma rígida.

Al Frente Amplio, cabeza del gobierno nacional, le está llegando la hora de la verdad. Por ahora, la sociedad ha ido colocando confianza en el instrumento que fundamos en 1971, cuando declaramos:”Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial, es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital”. Los datos de la realidad sobre infantilización de la pobreza que intentamos sintetizar, nos lo está recordando.

Habrá que retornar a orígenes, por ejemplo, comenzando por decisiones que permitan al Estado conducir el procesamiento de la producción de carnes rojas mediante estatización de la industria frigorífica, hoy monopólica y extranjera. Es necesario detener la exportación de ganado en pie y la importación de carnes rojas. El Estado debe controlar, pasando a dirigir el comercio exterior, como lo proponía el documento fundacional del Frente Amplio, junto a que la extensión que se va logrando de soberanía sobre mayor porción del mar territorial, debería permitir abastecer de alimentos proteicos suficientes a niños y niñas que hoy padecen carencias.

El Frente Amplio en su mayoría resigna objetivos esenciales a lo que cree significa mantener paz social. El sistema procura fagocitar al Gobierno Nacional. Si el Frente y su Gobierno dejaran de conducir la transformación del país, se crearía un inmenso vacío. La etapa de llevarse bien con todos está tocando a su final.

(*) Dirigente del Partido Obrero Revolucionario.

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