La década rosa: ¿Perdida?

Por Rodrígo Goñi. Durante la década pasada Uruguay vivió años esplendorosos, lo que producíamos el mundo lo compraba y lo pagaba cada vez más. Así la carne, la soja, el trigo, el maíz, la lana, todos esos artículos el mundo los demandaba y los pagaba muy bien.

Aquella lucha perenne de Uruguay por conseguir mercados para nuestra producción, de pronto ya no fue necesaria, simplemente hasta el Canciller más mediocre, lograba lo que hasta poco tiempo antes era casi un imposible: Uruguay se jactaba de que tenía ciento cincuenta mercados para colocar su producción.

Al influjo de tamaña bonanza, los uruguayos nos adaptamos a una nueva realidad, y entonces tuvimos dólares suficientes para comprar lo que quisiéramos al mundo, y así, año tras año batimos marcas de ventas de autos 0 kilómetros, las casas de electrodomésticos hicieron su agosto, la ropa china nos invadió, etc.

Esto que ocurrió en Uruguay, fue similar para toda América latina, que productora de alimentos y materias primas por excelencia, vivió años de esplendor también.

A eso sumémosle que en el mundo sobraban dólares y quienes lo poseían no sabían que hacer con ellos, los bancos no los querían y entonces pagaban un escaso interés por los depósitos, por lo que en estos años vino mucho dinero del exterior a tratar de lograr una ganancia en esta zona que era la que andaba bien.

Nuestros gobiernos, aprovecharon la circunstancia y cual si compitieran por el premio al mejor “papá Noel”, se dedicaron a satisfacer a una ciudadanía ávida de un mejor vivir, a la que hicieron creer que con poco o nulo esfuerzo, lo podían lograr, y entonces los presupuestos estatales crecieron año tras año, al amparo del “hay espacio fiscal”, concepto bajo el cual se trasmitía que el buen gobierno progresista aseguraba el bienestar a la ciudadanía.

Hoy, nos encontramos que en poco más de un mes el gobierno ha perdido cientos de millones de dólares de “reservas”, tratando de que el precio dólar no se vaya por las nubes, en un jugada, que todos los que pasamos por la facultad de ciencias económicas, y quienes están curtidos por la vida, sabemos que se pierde.

Pasada la década de la rosa, Uruguay vuelve a enfrentar viejos problemas, que allí estuvieron agazapados, sin que nadie en el gobierno se ocupara de ellos; seguimos con la misma matriz productiva, produciendo con poco valor agregado, y para colmo, caros.

Quien se ocupe de revisar nuestros artículos publicados en los últimos 7 años, encontrará advertencias al respecto, que ahora, de nada sirven.

Felizmente, como siempre, la vida se encargará de darnos alguna otra oportunidad, ojalá no la desperdiciemos nuevamente.

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