La confianza popular se honra con hechos

Por Mónica Xavier. Así se trate de personas mayores, jóvenes, niños, todos los uruguayos deben poder ejercer el legítimo derecho a una vida digna. Desde el abrazo del 71, y en el de cada elección — de las que perdimos y de las que ganamos — siempre nos unió la esperanza por una sociedad justa.

Llegamos al gobierno y logramos innegables avances, sin con esto pretender relativizar el largo trecho que aún queda por recorrer hacia la igualdad. Para alcanzarla se debe profundizar en oportunidades, que no tienen nada que ver con privilegios; significa garantizar el acceso a las herramientas para que todos puedan pelear por sus sueños.

Nadie desconoce que vivimos en un mundo que no regala nada donde absolutamente todo requiere esfuerzo y determinación. Y no está mal. Ni tampoco contradice lo del inicio. Lo de vidas dignas y legítimos sueños.

Por ello el punto de partida es determinante. Las oportunidades y el contexto, son fundamentales. En la construcción de esa matriz se juega buena parte de las chances de una mejor vida. Y por ello el más irrenunciable de los principios de la izquierda – de nuestros gobiernos – es generar equidad.

Las relaciones internacionales, la macroeconomía, la educación y todos los esfuerzos productivos están enfocados en la integración. Esa es la palabra clave.

La política sufre la indignación ciudadana cuando no cumple con esa obligación. Y cuando lo comprometido se refugia en excusas para su postergación. Allí es cuando el pueblo se harta de los gobernantes – muchas veces con razón – otras, fruto de la desinformación – y así avanza el descrédito en el sistema político. Cuántas veces se ha oído decir: prometen en campaña y después se olvidan (por reproducirlo suavemente). Y desde allí se alimenta al “son todos iguales”, que tanta bronca da.

Antes que nada, la política tiene la obligación de generar un sólido entramado de solidaridades. El Estado de Bienestar es eso. Al final de cuentas no hay valor más importante – ni nada que justifique su postergación -. Por ejemplo, en ello está basado nuestro “revivido” sistema previsional – que también lo habían fundido -.

Y ahora, luego de las reformas de Salud – Laboral – Tributaria – se está poniendo en marcha la coordinación de apoyos que prevé el Sistema de Cuidados.

Para iniciar su implementación, durante este mes de noviembre, habrán completado su formación 850 personas, que se sumarán a las 1.200 que ya lo hicieron en 2014. Este proyecto de formación de recursos humanos conjuga los esfuerzos de los ministerios de Desarrollo Social, de Educación y Cultura, de Trabajo y Seguridad Social, de Salud Pública, y de Economía y Finanzas, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, la Administración Nacional de Educación Pública, el Banco de Previsión Social y el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay.

Representa un enorme desafío. Y a partir de enero estará en funcionamiento el “portal del cuidado”, que será el medio para que todo aquel ciudadano que lo entienda justificable pueda plantear su necesidad, luego de lo cual se realizará la visita a domicilio y se completará un formulario para evaluar el grado de dependencia y canalizar la asistencia que corresponda.

Resulta complejo explicar, en estas pocas palabras, la dimensión de tan ambicioso plan de integración social. De lo que no tengo dudas, es que voy a luchar con todas mis fuerzas – junto a miles de compatriotas – para que el mismo, capaz de efectivamente cambiar la vida de decenas de miles de uruguayas y uruguayos, y así transformar nuestra sociedad, se pueda implementar de acuerdo a lo previsto y prometido.

Allí está el propósito de gobernar. Lo de las discusiones mediáticas, las internas por chacras y todo ese intento de azuzar desavenencias, solo nos refleja en nuestras limitaciones y nos estanca. Y está muy distante del propósito para el que la gente nos votó. La confianza popular se honra con hechos.

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