¿Hacia dónde va Argentina?

esteban valentiPor Esteban Valenti. El domingo pasado se realizaron las elecciones primarias con voto obligatorio (PASO) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más conocida como la Capital Federal.

Eran para designar al candidato de cada uno de los partidos o agrupamientos a Jefe de Gobierno. Ganó ampliamente el partido de Mauricio Macri, el PRO, y su candidato Horacio Rodriguez Larreta (28,41%) sobre Gabriela Michetti (18.93%), ambos del PRO, que sumó el 47.34%.

Además el partido de Macri obtuvo una importante ventaja sobre las otras fuerzas políticas, Martin Lousteau (17.83%) de ECO y Mariano Recalde con el 12.28% del Frente para la Victoria (Kirchnerismo) Los otros candidatos menores en ningún caso superaron el 3%.

No quiere decir que en las elecciones para el Jefe de Gobierno de la Ciudad, el segundo circuito electoral más importante de la Argentina, se repita o se calque por partidos la misma situación que en las PASO, pero es muy difícil que no vuelva a ganar el partido de centro derecha que gobierna desde hace ocho años la capital, el PRO. A lo sumo se podría ir a un balotaje si en primera vuelta Rodriguez Larreta no supera el 40% de los votos.

Pero la lectura que más nos interesa es la proyección nacional de estas y otras elecciones. En Santa Fe todavía no están los datos definitivos, por un tortuoso proceso de conteo de 200 mil votos, pero es notorio que el Frente Renovador (Partido Socialista, radicales y otras fuerzas políticas y sociales que gobiernan la provincia desde hace ocho años) está en dificultades frente al candidato del PRO, el actor cómico Miguel Del Sel (Midachi), que le ganó por muy pocos votos las PASO locales. Vale lo mismo que para Buenos Aires: no es seguro que se repita la misma situación en las elecciones provinciales, pero Del Sel crece y el Frente Renovador ha visto reducir su caudal electoral. En su momento habrá que analizar las causas de ese proceso, al que me siento unido por lazos de compañerismo y amistad. Pero en política hay que ser sobre todo amigo de la verdad.

Es notorio que Santa Fe fue un eslabón más en la marcha de Macri hacia las elecciones nacionales, con un resultado positivo. Lo que se ha debilitado es el proyecto del Frente Amplio Progresista que hasta hace dos meses encabezaba como candidato a presidente de la república el ex gobernador socialista de Santa Fe y hoy diputado nacional Hermes Binner. Ahora la propuesta es que sea la legisladora por la provincia de Buenos Aires, Margarita Stolbitzer, quien encabece la fórmula amplia y progresista.

Stolbitzer es una excelente dirigente política, firme, honesta, con buenas capacidades de articulación y que en números absolutos es quien más aportó votos al FAP, porque la Provincia de Buenos Aires es el mayor circuito electoral del país. Por lejos.

Y aquí entra a jugar el segundo gran contrincante de las próximas elecciones presidenciales el peronista Daniel Scioli, actual gobernador por el kirchnerismo de la provincia de Buenos Aires. No es amado ni por la presidenta Cristina Kirchner, ni por sus más dilectos y próximos partidarios, como por ejemplo la Cámpora, pero cada día hay menos dudas que Scioli ganará las PASO dentro del oficialismo. Los nombres que se manejan para disputarle la candidatura, Florencio Randazzo, actual ministro del interior y de transporte, o Aníbal Fernández, que todavía no salió al descubierto, no mueven casi las agujas en las encuestas. En las últimas semanas comenzó a hablarse de la posibilidad de que Máximo Kirchner, el hijo del matrimonio presidencial, podría tirarse al ruedo. Sueños o mejor delirios.

El tercero en disputa, Sergio Massa, que obtuvo una excelente votación en las elecciones de octubre del 2013, proviene del kirchnerismo y hoy se presenta como un firme opositor, que en su momento muchos analistas consideraban como un posible vencedor en la contienda presidencial, hoy se ha desinflado notoriamente.

Así que cada uno de los pasos que se han dado en este largo proceso electoral van diseñando un escenario en el que se perfilan dos posibles candidatos a la presidencia: Daniel Scioli y Mauricio Macri. Nadie vaticina que, a diferencia de elecciones anteriores, la disputa se resolverá en una primera vuelta. Para ello hace falta que el ganador supere el 40% de los votos y le saque más de 10 puntos al segundo. Y de allí surge la pregunta: en un muy probable balotaje entre Macri y Scioli, ¿quién tiene más posibilidades de llegar a la Casa Rosada?

Obviamente depende mucho de las diferencias de votos y porcentajes que obtenga cada uno de los candidatos en el primer turno, pero las alternativas a partir de allí, según mi opinión, se plantean de la siguiente manera:

La mayoría de los votantes de Massa son de origen o con una fuerte influencia del peronismo y eso podría inclinarlos a votar por Scioli. En el otro polo hay un amplio abanico de fuerzas políticas opositoras al kirchnerismo y a cualquiera que esté bajo sospecha de una forma de continuismo. Algunos se sumarán a Macri ya desde las PASO, como los radicales que rompieron con el FAP o como Lilita Carrió; otros, como los votantes del FAP de Stolbizer y entre ellos el Partido Socialista, seguramente se volcarán a votar mayoritariamente contra Scioli, es decir a favor de Macri. Ese es un razonamiento político básico, pero en la Argentina, todo es más complicado, mucho más complicado.

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