Frente Amplio y futuro

Mónica Xavier. Los avatares políticos y su amplificación recorren lugares no siempre asociados a las cuestiones más importantes para el pueblo. Se configura un divorcio entre la enorme cantidad de planes en marcha y el real conocimiento de la ciudadanía de los mismos. Concitan mayor interés mediático las diferencias que lo proyectado.

Inexorablemente, esto alimenta la percepción de inoperancia gubernativa y luchas partidarias resumidas a espacios de poder. En buena medida, la responsabilidad de esa opinión tiene que ver con el desempeño público que tenemos los gobernantes y las autoridades partidarias.

Quienes dedicamos nuestras vidas a la política debemos tener presente como objetivo principal mejorar la democracia. Cómo lograrlo, no es una pregunta que nos planteamos solo en nuestro país. El mundo tiene este desafío, al menos aquellas fuerzas políticas que compartimos las prioridades de angostar brechas y expandir oportunidades.

Nuestro continente mantiene diferencias económico sociales históricas y obscenas – agravadas durante los procesos dictatoriales de los setentas – ochentas y continuadas por la atropellada neoliberal de los noventas -, a pesar que en esta década se ha revertido la tendencia concentradora y millones de personas han podido salir de la pobreza. En este contexto, todos los indicadores demuestran que Uruguay es el país que más ha evolucionado en la región y el que más invierte en políticas sociales (nunca antes se había hecho a la actual escala). También alcanzamos la máxima calificación histórica establecida para nuestro país – encima del grado inversor – de evaluadoras de riesgo internacionales de primera línea (Moody´s y S&P).

Igualmente, hay discursos politiqueros que quieren imponer el título de década perdida. Provienen de las mismas tiendas que gobernaron en los setentas, ochentas y noventas -, y para hacerse sentir siempre cuentan con el auspicio de primeras planas. Es con propaganda a base de sentencias falaces que reducen las posibilidades de cooperar con el proceso de desarrollo en marcha y con gobiernos que ganan las elecciones por amplias mayorías. Siempre sembrando relatos autoritarios. Es una lógica obsesionada por el poder que ya comienza a despuntar sus planes electorales. Vaya desfasaje!

Ahora bien, nuestros gobiernos progresistas promueven el desarrollo desde la construcción de Diálogo Social: integramos al gobierno a las organizaciones sociales y a la oposición (lo que la oposición nunca hizo cuando fue gobierno).

Para contribuir con ello la fuerza política tiene que ser la primera en jerarquizar los temas relativos a Educación, Convivencia, Integración, Derechos Humanos. Sumadas a estas grandes líneas están asuntos tan variados y de tanta importancia como la discusión del TISA, el estado de insolvencia en que recibimos intendencias como la de Salto. En contrapartida, nada suma discutir asuntos internos con tono poco fraterno. Más aún cuando hablamos de la conducción de la fuerza política que tiene el apoyo de más de medio país. Por ello, son inexcusables expresiones ostensiblemente desacertadas que nos exponen a disputas que solo traen desavenencia y nos alejan del sentir frenteamplista.

Lo cierto es que quien formule un planteo de ilegitimidad en el funcionamiento de la fuerza política o de su conducción, falta a la verdad. Además de provocar un daño tan obvio como injustificable.

Están siendo respetadas todas las resoluciones del Plenario Nacional (7-2-2015): está en funcionamiento la Comisión creada con una integración similar a la Mesa Política Nacional, que propondrá a un Plenario Nacional, a realizarse próximamente, la forma y los tiempos de elección de la nueva Dirección del Frente Amplio. Esta Comisión propondrá a ese mismo Plenario Nacional la forma de conducción política hasta que asuma la nueva Dirección. Todo de acuerdo a los Estatutos del Frente Amplio. Ningún frenteamplista está por sobre esto: aquí no hay “atornillados” ni vamos a permitir que a fuerza de empellones se quiera desoír y olvidar lo resuelto legítimamente.

Como militante, como senadora o como presidenta de la fuerza política, a la que he llegado por el respaldo de los frenteamplistas, a través de elecciones a padrón abierto y adhesión simultánea, voy a seguir realizando cuanto sea necesario para que el Frente Amplio cumpla con los enormes desafíos que tiene por delante.

Estamos en el comienzo de un tercer período consecutivo de Gobierno Nacional, estamos a punto de asumir en seis Intendencias y estamos en año de definición presupuestal para hacer posible el cumplimiento del Programa de Gobierno prometido a la ciudadanía durante la campaña electoral. Ninguno de nosotros, los frenteamplistas, tenemos derecho a obstaculizar este camino.

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