Estancamiento

Por Leonardo Silva. Un estimado amigo me señaló reflexivamente que nadie en Salto está pensando en el futuro. Todos vivimos el día, buscamos llegar a fin de mes y empezar la historia de nuevo. De manera casi mecánica corremos de un lado para otro, el día no nos alcanza pero seguimos, sin pausa. Quizás ese sea el problema, no nos damos una pausa para pensar.

Tampoco tenemos claro que toda sociedad avanza cuando todos nos ponemos de acuerdo y decidimos tirar del carro para el mismo lado. Eso no significa que tengamos que pensar lo mismo. Por el contrario, eso implica pensar distinto en aquellos temas que entendamos centrales tras lo cual, deberá hacerse una síntesis en la que todos concordemos y a partir de ahí, avanzar.

El problema es que tampoco tenemos, como sociedad, esa instancia. Una especie de ateneo donde puedan surgir ideas tras las discusiones sobre los distintos puntos de vista que seguramente hay, pero que no tenemos forma de enterarnos de su existencia porque nadie hace la pregunta, ¿qué pensás de…?

Uno de los graves problemas que tenemos es que miramos mucho de reojo, y al que se encuentre a uno de los lados lo miramos con desconfianza. Prejuzgamos sobre la persona, no sobre las ideas que pueda aportar. Pareciera que ya supiésemos de antemano que vamos a discrepar radicalmente con cualquier planteo que el otro haga por el mero hecho de provenir desde ese lado. Discutir por discutir puede llegar a ser un interesante ejercicio intelectual, pero es desgastante y no suma.

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