Esencialidad

Por Esteban Valenti. Que cómodo es callar, o mejor aún, en algunos ambientes poner cara de afligido por los días de huelgas y paros en la enseñanza y en otros ambientes, rechazar con energía el decreto de esencialidad del gobierno sobre la enseñanza y en una tercera tertulia hablar con horror contra cualquier aumento de impuestos y por último pero, no por cierto con menor compungimiento referirse a los insuficientes salarios docentes.

Y si, los salarios docentes son insuficientes. Creo que nadie con dos dedos de frente y sensibilidad no quisiera otorgar un aumento inmediato y muy alto a pesar de que en los últimos 10 años aumentaron 64% (real, es decir descontada la inflación) y que son los únicos funcionarios del estado y privados que en la propuesta de presupuesto, tienen garantizado otro crecimiento del 17% al finalizar el quinquenio. Siempre descontando la inflación.

El clima existente en esa reunión del viernes en el Ministerio de Trabajo era positivo y de que era una buena base para negociar y para acordar. Nada, los paros seguían como si nada hubiera sucedido y durante toda la semana.

Los educadores públicos son más de 20.000 más los funcionarios y por lo tanto los aumentos salariales implican una gran inversión de la sociedad y el estado uruguayo. En medio de la peor crisis mundial de los últimos 80 años, que en la región tiró por el suelo todas las expectativas de crecimiento. Mientras eso sucede, el Uruguay desmintiendo su historia de los últimos 60 años, en lugar de replegarse a llorar, aumenta su presupuesto, le dedica el 39% de ese aumento a la educación, tiene un plan importante de inversiones públicas y privadas (incluyendo en educación) y mantiene objetivos de crecimiento del PBI importantes. Superiores a la media histórica de crecimiento del último medio siglo.

Pero todo eso no importa en absoluto, en poco más de 4 meses de haber asumido el nuevo gobierno, ya le hicieron decenas de paros, un paro general y los sindicatos de la educación además de organizar un sistema de paros preventivos – antes de que se inicie el tratamiento parlamentario del presupuesto – y se conociera la propuesta, le hilvanan un paro y una huelga atrás de otro. Y quedan varias semanas de debate parlamentario.

Vale la pena reconstruir algunas cosas. Para el registro. Los dirigentes del PIT CNT vaticinan en sus declaraciones un crecimiento del PBI del 15% en 5 años y reclaman ese aumento por encima de la inflación para los salarios. Los vimos todos declarando en televisión.

La propuesta del gobierno para todos los funcionarios públicos son aumentos de acuerdo a la inflación y en un baño de realismo, se tomó como un buen inicio. Pero, el gobierno para los docentes de primaria, secundaria, UTU y formación docente, además de la inflación, les da un aumento del 17%, más de los que reclamaba el PIT CNT para todos los trabajadores.

El viernes 21 de agosto en una primera reunión, se firma un acta, en un clima que era notoriamente de satisfacción y de posibilidades de negociar sobre esa base. Se pasa esa acta a los gremios para discutirla. ¿Y? Pues los gremios, que firmaron esa acta y que se toman una semana para discutir, mantienen todos los paros y las huelgas decretadas. Y dejan en la calle, y luego de muchos otros días de paros preventivos y anteriores a 250 mil alumnos de todos los niveles. Y llegan a ese viernes ya con muchos días de paros, sobre todo en secundaria. Son 250 mil alumnos de los sectores populares, porque esos mismos docentes paran en la educación pública y trabajan en la privada aunque en promedio cobran sueldos bastante más bajos. Es una situación insostenible e indefendible.

Tabaré Vázquez en plena campaña electoral, disputando voto a voto el triunfo y la mayoría parlamentaria declaró sin pelos en la lengua que si era necesario y para que se cumpliera el mínimo derecho de los estudiantes y las familias a tener clases, aplicaría la esencialidad.

Si el gobierno demuestra una total incapacidad para manejar ese nivel de conflictividad, de utilizar a 250 mil alumnos y sus familias como elemento de presión, se declara totalmente derrotado para manejar la educación y la deja en manos de determinadas direcciones sindicales.

El PIT CNT propone a través de su Mesa Representativa que se acepte la propuesta del gobierno de levantar simultáneamente los paros y la esencialidad. Nada, no solo votan en contra, sino que piden la renuncia de dos ministros agreden verbalmente al presidente de la república y al vicepresidente y funcionan a manija pura.

No soy jurista y menos de derecho internacional y todo lo referente a la OIT y el derecho de huelga. Y estoy seguro que en el gobierno y en los sindicatos deben estar afinando los argumentos y las presentaciones. Es muy probable que haya contradicciones entre la OIT y las leyes uruguayas. Las resoluciones de la OIT no son vinculantes.

Pero vayamos al fondo del problema, tratemos. Si la educación es esencial para recibir recursos, para alcanzar el 6% de todo lo que produce el país, si los es para ofrecer igualdad de oportunidades laborales, intelectuales, culturales y ciudadanas, o para darle un plato de comida a los más necesitados, también lo debería ser para su funcionamiento, para que un grupo de sus trabajadores no utilizara esa esencialidad como forma de protesta y violara los derechos de 250 mil estudiantes y familias.

La esencialidad parece que vale en un solo sentido, no cuenta para los gremios.

Hay un tema todavía más de fondo, que si no lo abordamos explícitamente nos estamos mintiendo entre nosotros. En esta situación que se ha creado no está en discusión algún peso más de aumento de los salarios, ni siquiera el derecho sacrosanto de la huelga, ni las reivindicaciones, esté en juego el poder. Así de simple y de duro.

En las direcciones de algunos sindicatos de la educación y otros se ha instalado la idea de que son ellos los que tienen que definir en última instancia temas vitales para el país. El nivel de los cambios y su orientación, que debe hacerse con la enseñanza, como manejar las prioridades económicas y sociales y en definitiva quien debe gobernar, directa o indirectamente la enseñanza y el Uruguay.

¿Acaso en el INAU y en el SIRPA no funciona exactamente el mismo mecanismo, el sindicato pretende establecer cuáles son los procedimientos para actuar en los diferentes casos, incluyendo el uso de la violencia?

No importa la formalidad, los nombres, los cargos, aquí importa la sustancia, hay fuerzas políticas, sindicales y personas que han decidido que hay que disputar ahora mismo el rumbo del gobierno. Y por eso se niegan terminantemente a firmar nada que tenga que ver con metas a alcanzar. Ellos tienen metas diferentes a las del gobierno electo democráticamente.

No seamos ingenuos, nadie puede creer que este nivel de conflictividad es por un porcentaje de aumento de los salarios, o por declaraciones esplendorosas sobre las inversiones públicas, ese es el envoltorio, el choque de fondo es por la orientación general del gobierno en particular los cambios en la educación.

Y no se ofendan compañeros, pero al menos discutamos en serio, porque de esa manera preservaremos la unidad y le daremos a los temas ideológicos su verdadero alcance. No es ningún pecado disputar de esa manera el poder y el rumbo, lo que es pecado es ocultarlo y más pecado es que algunos nos callemos y nos traguemos la pastilla cantando la Masellesa. Y más pecado sería que el gobierno no hiciera nada, se cruzara de brazos viendo cómo se desbarranca todo.

Estos diez años fueron el avance de un programa social y político amplio, respaldado por un bloque también muy amplio, que además nos dio muy buenos resultados, menos en la educación y algo mejor en la seguridad. Pero que logró grandes resultados para la mayoría de los uruguayos.

Si lo que triunfa es la política de imponer a toda costa y precio los proyectos sindicales, en general y en la educación en particular, el país se irá por el caño. Porque el Uruguay no tiene en absoluto un bloque social dispuesto a que le impongan ese modelo, social, político y económico.

Nos vamos por el caño, porque ese modelo con sus variantes ya ha fracasado o está fracasando en otras partes. Y sino que sus fautores nos digan cuál es su modelo. Antes lo hacían explícito.

Muchos de los que se declaran conmovidos por los salarios docentes, si les proponemos, les insinuamos aumentar el IRPF o el IVA o incluso el IRAE, inician una sublevación.

Y gobernar es elegir prioridades, sobre todo en momentos difíciles y complejos, yo apoyo con entusiasmo las prioridades que eligió el gobierno progresista: seguir creciendo y distribuyendo, mantener el empleo como una prioridad absoluta, darle el 39% a la educación del aumento del presupuesto, crear el sistema nacional de cuidados, darle más recursos al INAU y al SIRPA, a la investigación y la innovación, y privilegiar los salarios de los docentes, por encima de todos los otros funcionarios del estado.

Pero además eligió otra prioridad, fundamental. Nadie en este país tiene derecho a ejercer sus derechos sobre los derechos de otros ciudadanos. Y si la esencialidad es discutible legalmente, siempre queda el recurso de que el gobierno puede perfectamente negarse a negociar nada, absolutamente nada mientras sepulten al país y a 250 mil estudiantes de paros y huelgas.

Se puede negociar todo, lo que no se debe negociar es la marcha y el rumbo del país. Eso es esencial.

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