Enfermedades mediáticas

mario_kroeffPor Mario Kroeff. Primero fue la gripe aviar, que surgió en China y se extendió al mundo entero. Las crónicas en los noticieros internacionales indicaban el contagio y las muertes crecientes. La histeria mundial provocada con la enfermedad llegó a Uruguay y a Salto también.

Pacientes sospechosos hubo por doquier y se modificaron conductas sociales: el uso general del alcohol en gel, estornudar cubriéndose con el codo, los tapabocas en la vía pública, las vacunas preventivas disponibles. Así como vino se fue, ya nadie habla del tema.

Un capítulo efímero en la historia de terror de las enfermedades públicas fue el hantavirus. Primero fue en una región remota de Asia, luego en el sur de Estados Unidos, llegó a Argentina y, finalmente también Uruguay fue incluido en la ruta de la terrible dolencia contagiada por el contacto con ratas y ratones. Una paranoia generalizada con los roedores portadores de un virus mortal, trampas por todos lados, control estricto de la basura, limpieza de galpones, entre otras medidas de prevención. Como en el caso anterior, el problema llegó a nuestros lares, pero ya nadie se acuerda las ratas.

Luego le tocó turno al Ebola. La más mortífera y estigmatizante enfermedad que hemos seguido a través de las pantallas de televisión. No llegó a esta región pero se prendieron todas las alertas ante un probable contagio por viajeros a zonas endémicas. En Brasil, EE.UU, Europa hubo sonados casos sospechosos y otras confirmaciones con un protocolo de ciencia ficción. q

En la actualidad, el aedes aegypti: el mosquito que puede ser portador del virus del dengue, la chikunguña y la fiebre de zika. El trío de moda en el imaginario popular que cambio climático mediante, amenaza a toda la población. No hay todavía casos autóctonos pero estamos sitiados por los países vecinos. Inundaciones, calor, basurales y charcos son el ambiente natural para el famoso aedes que llegó para quedarse a este país de costumbres tercermundistas y ahora clima sub tropical. Está en pleno auge de popularidad.

Finalmente, la estrella de moda: Leishmaniasis, hay unas 70 especies animales que son reservorios naturales de Leishmania, se transmite por la picadura de flebótomos hembra infectados. Entre los potenciales afectados los humanos y perros. Una tragedia porque en Uruguay no se juega con los canes, es peor que lidiar con gente. Ni perrera, ni eutanasia, ni nada. Piretroides para fumigar, repelentes de todo tipo, collares para perros, hasta horarios para pasear y tomar mate al aire libre. El mercantilismo continua tan campante como siempre y la gráfica de ganancias va en proporción a la histeria pública multiplicada en clave de show mediático.

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