El terrible Astori y su MEF

Por Esteban Valenti. En estos días se ha producido una coincidencia notoria, la derecha a través de sus voceros más encumbrados, algunos sectores de izquierda, no menores y algunos medios de prensa de variado pelo, han concentrado su fuego artillero contra Danilo Astori.

Es una situación muy diferente a la campaña electoral, cuando la derecha disparaba todos los días contra Astori y la izquierda de forma unánime se había puesto super oficialista sobre la política económica y social. Cierta política está hecha de cambios y volteretas.

Tranquilos variopintos muchachos, que Danilo Astori no tiene ninguna intención de ser candidato presidencial en las próximas elecciones. En el caso de la derecha los disparos apuntan a un objetivo más general: preparar el discurso no tan por la positiva para dentro de cuatro años. Jorge Larrañaga con su sutileza característica ya apunta sus cañones y Lacalle Pou patentó la frase la “década perdida” preparándose para “los 15 años perdidos”. Pero en el caso de la izquierda “estratégica” que ya prepara sus candidatos con bastante anticipación, deberían tranquilizarse un poco.

Y Danilo Astori fiel a su posición inamovible de defender instituciones y el FA, en algunos casos más allá de lo recomendable sectorialmente, insiste en explicar la situación de las inversiones descontroladas de las empresas del estado por la descoordinación entre el MEF y los entes. Mujica lo ha desmentido de manera terminante: fue una política deliberada para que las empresas gastaran todo lo posible sin pasar por el MEF. Y esa es la verdad absoluta y los resultados están a la vista.

Incluso se le atribuye a Astori la palabra “austeridad”. Yo busqué con cierta prolijidad y a través de la computadora y nunca la pronunció, la expresión reiterada fue “prudencia fiscal”. No es una pequeña diferencia.

El “contador No” o “manos de tijera” todavía no presentó el proyecto de ley presupuestal y ya ha sido crucificado, todavía no se conocen las cifras de inversiones en el MTOP, en la educación, en la salud pública, y en las empresas públicas y sin embargo el sayo se lo quieren poner a toda costa. Todas las manifestaciones sindicales se dirigen al MEF, con discursos inflamados de sus dirigentes, que nunca les escuché realizar durante la crisis del 2002 o durante el gobierno de Lacalle. Total, es gratis… no hay ningún peligro. Me refiero que del otro lado de los muros de Colonia y Paraguay y en la Torre Ejecutiva se harán cargo de no cometer burradas, de impedir que el país se desbarranque y que sorteemos con éxito algunos modelos que fueron faros para ciertos sectores políticos y sindicales y hoy exhiben sus resultados. Además se ha introducido el nuevo concepto de la lucha de clases, los paros preventivos… Para que no haya dudas me refiero al modelo “K” y Venezuela.

Lo voy a decir alto y claro, si la política económica y social que aplicara este o cualquier otro gobierno de izquierda fuera el que propone el PIT CNT o las organizaciones patronales, con sus diferencias, el resultado sería el mismo: país se iría por el mismo caño que se han ido otros “modelos”.

Lo que ha sido reafirmado por el presidente Vázquez, todo el gobierno y el equipo del MEF encabezado por Astori, es que lo que sigue adelante es el Proyecto Nacional y la aplicación del programa del Frente Amplio con viento de frente, hoy casi casi huracanado, y todas las previsiones catastróficas de la derecha económica y política no sé cumplirán, seguiremos creciendo y distribuyendo.

Y aquí podría terminar mi nota ¿para qué incomodar a los compañeros, sobre todo a los que están tan bien sentados en las estructuras de gobierno y del FA? Seguramente como dijo un compañero diputado yo polemizo porque tengo mucho tiempo libre. Que pobreza, mi dió…

Algunos comentaristas consideran que las medidas adoptadas, los instrumentos de política económica y social utilizados en esta nueva etapa de gobierno tienen entre sus objetivos más importantes construir un relato de que en el gobierno anterior se cometieron serios errores. Nunca escuché, ni leí a Astori afirmar algo parecido.

Por mi lado digo y reafirmo que si en el periodo anterior, en el gobierno presidido por José Mujica a nivel general de la marcha del gobierno en su conjunto se hubieran aplicado los mismos criterios, la mismas políticas que se aplicaron en algunas empresas públicas hubiéramos tenido dos consecuencias inevitables: el país estaría mal, en una difícil situación económica y social y además hubiéramos perdido las elecciones y hoy estaría gobernando la derecha. No mezclo, la orientación general del gobierno fue correcta, no solo en la política económica sino en las principales políticas y el mérito principal fue del presidente Mujica. Lo escribí varias veces, lo fundamenté y lo reitero.

Y los que somos de izquierda no solo tenemos el derecho a opinar sobre los aciertos, los errores, las lentitudes, sino que tenemos la obligación, el verso de ocultar bajo la alfombra los problemas para no favorecer a nuestros adversarios ya lo pagamos muy caro, se nos cayó un muro encima y todavía estamos teórica, política e históricamente sacudiendo los cascotes.

Leyendo el reportaje en La República a José Mujica, con el que tengo muchas coincidencias, sobre todo en la sinceridad de llamar las cosas por su nombre, en particular la política de inversiones y gastos en las empresas públicas y conste que discrepé con esa política en diversas oportunidades, tengo que reconocer que menos mal que está Mujica, es frenteamplista, es responsable, los más peligrosos y nocivos son los “pepistas” que son más “pepistas” que el Pepe.

Mujica y sus asesores les dijeron a los directores de las empresas públicas que invirtieran, que gastaran como un diseño de activación del país, no le dijeron que lo hicieran mal, en forma desprolija, con errores en la coordinación entre las diversas inversiones, esa es directa responsabilidad de los directores y en muchos casos de los gerentes de esas empresas y de la capacidad o incapacidad de liderazgo de nuestros compañeros al frente de esas empresas. Y si quieren las analizamos una por una de las empresas, balances a la mano, porque no todas afrontan los mismos problemas, no tienen los mismos aciertos y errores. No es lo mismo ANCAP que ANTEL y que UTE u OSE y AFE. Vean los resultados.

Y no todas las empresas del estado son lo mismo. Tomemos los bancos: el Central, el República, el Hipotecario y de Seguros. La crisis del 2002 y sobre todos los gobiernos tradicionales anteriores los dejaron en la ruina, literalmente en la ruina. En algunos casos técnicamente fundidos. ¿Qué pasó durante estos 10 años?

Funcionan, tienen reservas únicas en la historia nacional, dan ganancias incluso para que exista el FONDES y ninguno es un problema para el estado uruguayo, al contrario, son motores del crecimiento y el desarrollo. ¿Qué pasó? ¿Es casualidad? Que cada uno saque sus conclusiones.

Y un detalle, en el caso del BROU se frenó la inversión que tenía planificada realizar para mejorar y ampliar sus servicios. ¿Dos medidas diferentes para analizar las inversiones? ¿La construcción de un edificio del BROU que da ganancias y tiene un estado patrimonial único e impecable no genera trabajo y crecimiento? Y lo aclaro: estoy de acuerdo con esa medida de posponer esa obra, para dar señales coherentes.

Lo del ANTEL Arena está en una etapa decisiva, se cumple lo que resolvió el gobierno: era una suspensión temporal para cambiar las condiciones financieras, en primer lugar de la propia obra y el flujo de dinero para pagar las obras en su valor total, incluyendo todos los costos, que solo en obra civil son de 58 millones, pero que el gobierno sabe y quiere que se sepa el costo total de la obra. No somos los colorados y blancos que empezamos una obra y la dejamos 42 años parada…

El gobierno quiere además de mejorar el esquema financiero de los pagos del ANTEL Arena, las finanzas de ANTEL para que pueda hacer frente a los pagos sin endeudarse y como parte de una visión de conjunto de las inversiones del ente y del país. Eso es mucho más que “coordinación” ese es un cambio radical de la calidad de las inversiones públicas. Como es diferente examinar en forma global el plan de negocios que sostiene ese y cualquier emprendimiento. Se pueden obtener ganancias, repagar la inversión en más o menos años, lo que no se puede es ignorar cual es la situación, ir a oscuras hacia un costo que ronda los 100 millones de dólares, aunque se paguen en varios años, el tema de fondo debe ser los resultados y sus costos, incluso si es una inversión social y cultural, tenemos que conocer todos los datos y analizarlos.

Todas las voces y los muros que reclamaban que el ANTEL Arena debía ser público y hacerse, esperamos que hagan su acto de constricción. No lo harán, no tengan dudas. La obra se reiniciará cuando culminen los estudios, sus costos serán bien claros, la gestión del Antel Arena podrá ser evaluada y analizada a partir del plan de negocios.

Me dan pena los que dicen que la suspensión o la paralización – porque llegan hasta eso – fue un ajuste político contra alguien. No solo es un argumento de una pobreza absoluta, sino que demuestra desconocimiento de la situación (vean los balances comparativamente de ANTEL 2012, 2013 y 2014) además, por la vía de su razonamiento todos tendríamos que creer que esa obra era una plataforma electoral de alguien. Me niego siquiera a considerarlo, sería lamentable.

Los ataques de la derecha y algunos de la izquierda se concentran en Astori, pero en definitiva quieren golpear a toda la izquierda y a Tabaré Vázquez. Hablan de herencia maldita y de que le torcieron la mano al presidente.

Danilo Astori lo ha dicho hasta el cansancio que se siente plena y totalmente responsable de la marcha general de los gobiernos de izquierda y está orgulloso de sus resultados. Los aspectos críticos también se integran a esa responsabilidad.

Y sobre torcerle la mano a Vázquez que desgañita a la derecha, saben perfectamente que es un bluff, humo y una demostración más de la falta de una verdadera política nacional de parte de ambos partidos. Esperemos que algún día se den cuenta, su derrumbe no le hace bien al país y a la política nacional.

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