“El secreto de los Tratados de Libre Comercio no es que los mercados rivalicen, es que se complementen”

Francisco Arroyo es el Embajador de México en Uruguay, quien esta semana realizó su primera visita a nuestra ciudad. Con un tono apacible durante toda la charla le preguntamos al final si esa era su forma de hablar o si así hablan los mexicanos, “no todos –nos contestó-, los que hemos vivido una vida agitada, entendemos que ya contamos con el derecho a ser apacibles”.

– ¿Cómo están hoy las relaciones diplomáticas con Uruguay?
– En su mejor momento y van a estar aún mejor. Tenemos un Tratado de Libre Comercio (T.L.C.) que importa 500 millones de dólares, lo estamos actualizando, el T.L.C. con Uruguay puede crecer un 50% más. El comercio con México se va a aumentar, pensamos en 750 millones de dólares, entonces ahí nos va a ir muy bien.

– ¿En qué rubros?
– Básicamente cárnicos, lácteos, y de México para acá podrán venir automóviles y televisores. De aquí para allá va también arroz y queremos que se amplíe un poco a la carne de cordero con hueso y a las pieles curtidas.

– Uruguay quiere mucho a México, fundamentalmente porque ha recibido a muchos uruguayos cuando debieron escapar de la dictadura…
– Más de 900…

– Ahora también emigran para allá pero por motivos económicos, hay una colectividad de uruguayos importante en México…
– Sobre todo en el Distrito Federal, calculamos que en la pura ciudad de México, que ya no es Distrito Federal, ya cambió la nomenclatura a partir del año pasado, calculamos que hay 21 mil…

– ¿Cómo se encuentra México en estos momentos?
– México está llamado a ser una potencia. Durante esta administración de gobierno se han realizado los ajustes estructurales, que eran muy importantes, como la reforma laboral, la financiera, la de telecomunicaciones, la hacendaria, sin la cual ahorita con la crisis de los precios del petróleo, la hubiésemos pasado muy mal. Fue una reforma que en su momento generó inquietudes y hasta enojo pero que ahorita vemos que fue lo mejor que pudimos hacer.

La reforma educativa, también generó molestias en algunos sectores de los gremios magisteriales, porque ahora se les pide la evaluación periódica y exámenes de oposición para lograr ingresar al sistema magisterial educativo nacional. Y la reforma energética, que ahorita no nos estamos dando cuenta de su importancia por los precios del petróleo.

– En una entrevista que dio a un medio capitalino, analizó varios aspectos que tienen que ver con su país. En lo referente a las relaciones con Estados Unidos recordó que en el pasado muchos mexicanos cruzaron la frontera para buscar trabajo pero que hoy esa situación se revirtió y ahora están retornando a su país porque hay empleo. En ese sentido, ¿qué pasó en México que se produjo ese cambio?
– Hay muchas empresas, inclusive norteamericanas, y hay muchas empresas de mexicanos y de capitales europeos, hasta de capitales sudamericanos, porque México se ha convertido en un exportador muy importante al principal mercado del mundo, que son los Estados Unidos y Canadá, pero también a 34 de los 50 Estados de la Unión Americana, exportaciones que para ellos son las más importantes. México es el segundo socio comercial de los Estados Unidos. Esto es, primero a Canadá pero luego a México llegan los productos norteamericanos, y esto es gracias al Tratado de Libre Comercio.

El secreto de los Tratados de Libre Comercio no es que los mercados rivalicen, es que se complementen. Entonces, ahora estamos tratando que nuestros empleos en México estén mejor pagados, y de reactivar nuestro mercado interno. En cuanto logremos eso, México va a ser uno de los mercados más importantes del mundo, porque es un mercado de 127 millones de habitantes.

– En diciembre pasado, el Cr. Enrique Iglesias en un Almuerzo de ADM, días antes de la asunción de Donald Trump, dijo que en la campaña electoral fue un perro que se dedicó a ladrar, y que una vez que asumiera la presidencia de Estados Unidos había que analizar qué quedaba después de sus ladridos. Al borde de los primeros 100 días de gobierno de Trump, ¿cómo están hoy las relaciones con Estados Unidos?
– Primero, el mercado ya descontó los costos de la asunción del presidente Trump. Yo creo que el presidente Trump fue un candidato exitoso que le supo hablar a ciertas partes del electorado norteamericano, pero ahora se encuentra con la realidad del gobierno, que es lo que le pasa a todos los candidatos cuando llegan al poder. Dicen que de repente lo peor que le puede pasar a un candidato es ganar la elección (risas), porque llegan y se encuentran con una realidad muy distinta a la de la campaña, máxime cuando se hace campaña como opositor.

El presidente de los Estados Unidos está recibiendo las comunicaciones de los productores de los Estados Unidos, de que mandan a México muchas cosas. La economía texana o la californiana o la de Arizona tendrían gravísimos conflictos sin el comercio con México. La construcción del muro en más de tres mil kilómetros de frontera haría que los afluentes del río Bravo se quedaran del lado mexicano, y los Estados fronterizos son casi desérticos, por lo que necesitan de los afluentes del río Bravo y de nuestro Tratado de Aguas Internacionales. Un muro lo primero que rompe es nuestro Tratado de Aguas Internacionales, hay dos presas en el medio muy importantes para los Estados fronterizos. Hay comunidades indígenas con derechos originarios reconocidos por la Constitución norteamericana y por la Constitución mexicana en su artículo segundo. Hay más de un millón de cruces diarios, tenemos la frontera más dinámica del mundo, así las cosas no creo que el TLC desaparezca o que el muro se construya.

– Partiendo de esa visión optimista que usted tiene, ¿espera que en algún momento Trump se disculpe por el maltrato al que sometió a los mexicanos con sus dichos?
– Mire, la realidad es más terca que los discursos. Mi discurso y mi visión no son optimistas, es realista, porque lo estamos viendo. En la memoria de todos los presidentes mexicanos de las que tenemos registro, desde Porfirio Díaz hasta la fecha, la relación más complicada es con los Estados Unidos, que es un vecino muy grande, que cuando se mueve poco nos da un empujón, cuando le da un resfrío a nosotros nos da pulmonía, y es un vecino con el que hemos tratado de encontrar una relación que a ambos nos convenga.

Para los Estados Unidos la cooperación de México en materia de seguridad es vital, inclusive en materia de control migratorio. Los migrantes que están yendo a los Estados Unidos son básicamente centroamericanos, y la pasan muy mal, pero en México hemos adoptado como un país de buen corazón y un país anfitrión, como lo fuimos en su momento con los uruguayos, pero lo fuimos también con los argentinos, con los chilenos, con los brasileños, con los paraguayos y con muchos hermanos centroamericanos, hemos adoptado una política migratoria muy distinta, ya México no criminaliza la inmigración ilegal, es un asunto que tiene que ver con una infracción administrativa. En México hay un sistema de visas humanitarias para los que pasan por el territorio nacional, que la pasan mal, claro que la pasan mal, porque no hay migrante que vaya por necesidad y que pase bien, pero en México procuramos que lo pase lo menos mal posible.

Luego entonces lo que le quiero decir es que la relación con los Estados Unidos es tan compleja, es tan profunda, tiene tantas aristas de interés, que los gobiernos van y vienen, los conflictos los pueblos y nuestros corazones los superan.

– Siempre en América del Sur hemos tenido algún país que ha marcado su liderazgo, hoy tenemos la impresión que América del Sur se encuentra huérfana de liderazgo. Usted dijo que México está llamado a ser una potencia, ¿cómo observa la realidad política de América del Sur?
– A partir de esta administración, México regresó sus ojos a Latinoamérica. Si alguna vez estuvimos muy ocupados en nuestra relación con Estados Unidos y Canadá, entendimos apenas a tiempo que había que hacer mercado con Latinoamérica. Acuérdese que en Uruguay, esa gran fortaleza que tienen, no solo moral sino de ser sede de muchas organizaciones internacionales, está el mecanismo de la Alianza Latinoamericana, y México ha postulado candidato para dirigir la Alianza, después de 60 años de pertenecer a la ALADI, postulamos, ¿y por qué? Porque nos interesa mucho comprarle granos a Brasil, cítricos a Argentina, cárnicos a Uruguay, nos interesa mucho que hagamos un mercado que puede ser muy importante y dinámico.

Actualmente el mercado latinoamericano es muy pobre en números reales, pero puede ser un mercado muy importante. México en los hechos está demostrando que nos estamos integrando con la Alianza del Pacífico, el libre tránsito de mercaderías, de personas y de capitales. Estamos haciendo homólogas nuestras legislaciones, de tal suerte de poder tener un mercado muy importante entre México, Perú, Colombia y Chile. Ojalá que la relación de la Alianza del Pacífico con MERCOSUR prospere. En el MERCOSUR hay países que van a surgir con una fuerza inusitada. Argentina en cuanto pase sus ajustes va a surgir de una manera inusitada. Quien me convenció de ello en una larga tarde de charla fue Jorge Batlle, a quien alcancé a conocer y a gozar de su inteligencia. Chile ni se diga, tiene commodities muy importantes.

Por el lado del MERCOSUR también tenemos a Brasil. Paraguay que también viene con una fuerza inusitada, porque nuestros países están llamados a ser potencias económicas si logran los ajustes estructurales que requieren y que México ya hizo. No sé Uruguay cuáles pueda tener en agenda porque seguramente serán los uruguayos quienes lo comenten y lo decidan. Si logramos armonizarnos entre nosotros mismos, nos va a ir muy bien.

(Leonardo Silva para diario El Pueblo)

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