El pecado de ser viejo en el Uruguay

arturo bentancorPor Arturo Bentancor. Llegar a ser viejo, o anciano, como quieran decirlo, es realmente un castigo en nuestro país. Un cúmulo de mentiras, de promesas, de falsas esperanzas generadas, hace que hoy la tercera edad esté sufriendo una indecorosa situación, que lleva a generar una muerte triste; depresiva…

Las jubilaciones, que deberían ser, de acuerdo a nuestras leyes, el ahorro de más de cuarenta años de trabajo diario, es hoy el peor de los castigos, el abandono, las necesidades mínimas insatisfechas de quienes forjaron la patria, lucharon por un futuro mejor para sus hijos y nietos.

Sin embargo, hoy vemos con amargura y rabia, que nos minitieron una vez más, que aquellos discursos tan renovadores de este gobierno no llegan a concretar en algo positivo. Que siguen las limosnas de siempre, las promesas que antes de cada elección son más grandes, que los políticos candidatos se preocupan como si fuera una materia en el liceo, de los jubilados, que quieren los votos de los jubilados, pero luego, cuando son electos comienzan los problemas, ya no es tan fácil hacer lo que dijeron que harían si son Diputados o Senadores.

Debemos escuchar con asombro, pero sin resignarnos, que les prestan 500 pesos y que lo tienen que devolver y eso nos parece realmente escandaloso, es una tomada de pelo a quienes fueron nuestros padres o abuelos.

Mientras tanto, cada legislador cobra todos los meses 17 mil pesos para compras de diarios y revistas.

Ni compran diarios, ni compran revistas y se meten totalmente en forma indebida e indecorosa ese dinero en sus bolsillos para provecho propio.

Les regalan cientos de miles de dólares mensualmente a los medios de comunicación más importantes, escondidos como si fuera propaganda, pero en realidad despilfarran nuestro dinero en cantidades asombrosas, dinero que para los jubilados representarían sumas importantes de incremento a sus menguadas jubilaciones.

Pero, se perdió el respeto al ser humano; el respeto a la abuela y el abuelo; no les importa nada, porque ninguno de esos abuelos que vemos en hogares que dejan mucho que desear, en hospitales, en barrios humildes; son sus padres o sus abuelos.

Los dirigentes políticos, tratan a los jubilados, como si fueran simplemente futuros cadáveres por lo que no hay que gastar nada en ellos.

Y no hay nadie que de verdad los defienda, los represente, los ayude. Todos vienen a sacar provecho de la vejez y quieren chuparles la jubilación o la pensión.

Los ancianos son un negocio para muchos mafiosos inescrupulosos que tienen hogares en donde los van matando poco a poco.

Las autoridades son cómplices de semejantes torturas físicas y especialmente sicológicas que son permanentemente objeto los ancianos.
Salud Pública, Educación y Cultura, Medio Ambiente, Interior, cuatro ministerios que ni bola le dan a los viejos de nuestro país y que deberían ocuparse directamente.

Algunos políticos se animan a decir en voz baja que la clase de jubilaciones son la pesada carga del Estado, cuando en realidad, la carga más pesada son los que componen el sistema político del Uruguay.

Solo basta que alguien vaya al Palacio Legislativo y vea la cantidad de zánganos que hay en cada uno de los despachos de nuestros representantes nacionales.

Vea como se rascan, hablan por teléfono en forma permanente que PAGAMOS TODOS NOSOTROS, gastando internet, luz, teléfono, agua, nafta, etc, etc, en forma no tengo duda, DELICTIVA.

Pobrecitos los viejitos de nuestro país, me da mucha pena verlos sentados en los frentes de esos hogares esperando la muerte en silencio y con resignación. Mientras que hay un grupo de selectos.

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