El nuevo paradigma: siembra que dará frutos amargos

Por Juan Llantada Fabini. Han transcurrido solo 90 días desde la elección departamental de Mayo, y 30 de ellos del nuevo gobierno departamental; la intensidad de los sucesos dan la sensación de que ha transcurrido más tiempo, y justamente por ello resulta necesario de pasar revista a los principales acontecimientos.

El “acto de gobierno” más importante del Intendente Lima ocurrió antes de asumir; fue una negociación política, en la cual obtuvo autorización para contratar préstamos por hasta 1.000 millones de pesos con plazos de 15 años; que incluye el total de lo adeudado y un sobrante de libre disponibilidad; a ello agregó la exigencia de votar una modificación del famoso art. 18 en la creencia que eso validaría una política de despidos.

Cuando el Dr. Andrés Lima asumió como Intendente, pronunció dos discursos sucesivos, en el primero en la Intendencia con el Intendente saliente Dr. Manuel Barreiro habló de cordialidad y respeto, en el segundo, en la plaza 33 dirigiéndose a sus partidarios anunció que gobernaría “con el Frente Amplio” dejando por el camino al 60% de los salteños que no votaron por la coalición que lo llevó al gobierno.

Su primer acto de gobierno propiamente dicho luego de asumir, fue aumentar el boleto de 6 a 10 pesos, cosa que había afirmado NO haría en sus discursos y por escrito durante la campaña.

A continuación, y en medio de amenazas, intimidaciones y traslados sin justificación ni orden se anunció por parte de diferentes jerarcas recién ingresados en la administración, que se cesarían 350 funcionarios cuyos nombramientos se realizaron en el anterior período de gobierno; también había dicho Lima durante la campaña que no se echaría a nadie.

Desde entonces hasta ahora, el devenir de la tarea gubernativa ha estado signado por una campaña mediática de ”rebanamiento del salchichón” del endeudamiento; dando a conocer un día sí y el otro también, una parte distinta del total de lo adeudado: advierto que a razón de un millón de pesos por anuncio, habrá “show” por 600 días, (un poco menos de tres años contando los días hábiles).

Es interesante, porque el tema del endeudamiento y su financiación, que no tuvo solución en cinco años, se destrabó en una sesión de 10 minutos en la Junta Departamental ANTERIOR, donde se autorizó con los votos del Frente Amplio y del Partido Colorado la contratación de créditos fideicomisados por 1.000 millones de pesos, con un plazo de quince años, que dejó un importante remanente de libre disponibilidad a la administración que recién comienza.

No ha sido la única decisión adoptada. Se han suprimido las compensaciones, suspendido las horas extras y topeado el número de horas del cálculo salarial de los funcionarios a 40 horas semanales, y realmente eso estuvo bien; son medidas de buena administración y agregamos, la jornada de ocho horas fue una conquista social importante, y debe respetarse ese límite por las mismas razones que se argumentó su necesidad en las primeras décadas del siglo pasado.

También se ha dispuesto el cierre de servicios, se han entregado inmuebles que estaban alquilados, y ha habido un importante ingreso de funcionarios “de confianza” o “de cuota”, con toda la complejidad de negociación que supone repartir entre muchos y mal avenidos socios.

ADEOMS ha pasado de la combatividad lindera al “amotinamiento”, a la mansedumbre desentendida, al extremo que la Federación de municipales tuvo que recordarle sus responsabilidades, y ha terminado validando el procedimiento de cese de 249 funcionarios al aceptar participar en la revisión final de “la lista”.

Anoto tres cifras que me parecen relevantes en la consideración con cierta perspectiva de las decisiones del actual gobierno: -300 (Malaquina), +908 (Fonticiella); + 520 (Coutinho).

Los números refieren a que el Escribano Eduardo Malaquina entregó la Intendencia a Ramón Fonticiella, con 300 vacantes sin llenar; al entregar Fonticiella el gobierno a Germán Coutinho en el 2010, había realizado 908 nombramientos y 520 fueron los nombramientos que realizó Coutinho en su período.

llanta.2Hay tres cifras más que vale destacar, en tanto el número total de funcionarios al final de cinco años, surge de restar a los nombramientos el número de los funcionarios que se retiran, se jubilan, son cesados y fallecen. 1.235, 1.735, y 1.859, que son los totales de funcionarios de la finalización de las gestiones de Malaquina, Fonticiella y Coutinho respectivamente (ver gráfica).

Los cargos de confianza que acompañaron la gestión de Malaquina (9) se retiraron el día del inicio del nuevo gobierno, pero en oportunidad del fin de la administración de Fonticiella se produjo un cambio de paradigma; no solo se re-categorizaron a último momento más de 500 funcionarios, sino que los cargos de confianza política (una veintena), pretendieron permanecer en sus puestos (pese a que el Plenario Departamental del FA exigía en los términos más enérgicos sus renuncias), y hubieron de ser cesados.

Estamos hoy ante un nuevo cambio de paradigma; no solo cesarán a quienes tuvieron responsabilidades de dirección y se asimilan a “cargos de confianza política” que ingresaron y permanecen en la Intendencia, sino que la cesantía alcanzará directamente a la mitad de quienes ingresaron en el período 2010/15; a partir de un listado más extenso, pero que en última instancia es de definición claramente político-partidaria.

Destaca en todo esto la absoluta falta de consideración con que se ha realizado el procedimiento, que no hizo el menor esfuerzo por respetar la dignidad de las personas; asunto que por cierto no justifica los repudiables desmanes de los exaltados que agredieron a Lima la pasada semana.

Este nuevo paradigma político impuesto desde el nuevo gobierno departamental no merece una discusión acerca de si es legal y/o legítimo, porque lo grave es que marca un camino de enfrentamiento, de convertir a los adversarios en enemigos que signará la acción política futura; en tanto si el nuevo Intendente con la excusa de una crisis financiera que está resuelta, se considera habilitado para echar funcionarios nombrados por su antecesor en forma masiva, el próximo intendente podrá, con este antecedente, poner “de patitas en la calle” a los 100 o 200 o vaya uno a saber cuántos ingresarán a la Intendencia en los próximos 59 meses.

El proceso de dividir el país en dos bandos enfrentados e irreconciliables, que está en la base del maniqueísmo ideológico del FA, y que fue manifiesto en la agresividad de la campaña previa, preside esta decisión; y se está llevando a cabo en una forma tan brutal que debe agradecerse. No hay la anestesia del avance disimulado y progresivo (como ha sido el lento transformar la celebración de la Declaratoria de la Independencia, en el “día del comité de base”); aquí se está haciendo con una urgencia simultánea al ingreso de los partidarios de la nueva administración.

La decisión está tomada, el procedimiento es censurable, y seguramente habrá instancias de reclamo ante la justicia; pero lo grave de esta decisión es su insanable condición de pésimo mensaje para el país, para el departamento, para las instituciones. Hemos vuelto a la época de las persecuciones, de la inestabilidad, de la incertidumbre y el miedo. Los frutos de esta siembra, serán amargos.

Be the first to comment

Deja un comentario