El monarca Raúl

editorialPor Leonardo Silva Pinasco. Y yo que pensaba que el aporte de los medios de comunicación a la democracia era indispensable para su mantenimiento, al menos, eso es lo que dicen todos los candidatos políticos durante la campaña electoral.

Tampoco deja de ser cierto que una vez que los políticos alcanzan sus metas, se vuelven recelosos del trabajo de los periodistas. No conozco un solo gobernante del partido que sea que no haya tenido problemas con quienes ejercemos este sagrado trabajo de informar y opinar.

Así que nadie se rasgue las vestiduras enojándose con el vicepresidente porque sabemos bien que todos los políticos, y en especial los gobernantes de turno, piensan que quienes trabajamos en los medios de comunicación somos enemigos de la democracia, cuando en realidad lo que pretenden decir no es eso, sino que somos enemigos de ellos.

A no ser que a Sendic se le haya subido a la cabeza su sangre azul y se haya transformado en Luis XIV, quien decía a viva voz que el Estado era él, y Sendic se crea hoy como la reencarnación de esa entelequia llamada democracia (que en realidad, se trata de un tipo de sistema de gobierno), y por tanto, cuando los medios de comunicación hablan de su desastrosa gestión en ANCAP piense que se trate de un ataque a su persona tratando de coartarle su posibilidad de llegar a la presidencia de la República en 2019.

Pero a no asombrarse que en definitiva, no se trata de un tema ideológico. No hay gobernante del partido político que sea, que se sienta cómodo con los medios.

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