El ADN de la Educación murió antes de nacer

Por José Carlos Cardoso. Si se comparara la situación con un teatro de operaciones militar, el ministerio de Educación y Cultura perdió en los últimos días dos de sus principales lanzaderas. El Director Nacional de Educación y el Subsecretario de esa cartera habían participado activamente, de una manera decisiva, en la construcción del proyecto educativo que el Frente Amplio elaboró para la campaña electoral de 2014. Durante dos años y medio, reunido de un grupo de técnicos que hasta tenía un nombre especial, el Dr. Vázquez fue elaborando estrategias que lo llevaron a la campaña hacia la elección de octubre pasado.

En materia de educación Fernando Filgueiras era la figura emblemática tanto para Vázquez como para el Frente Amplio. Tan es así que el proyecto educativo que el Frente Amplio recogió en el programa fue elaborado básicamente por Filgueiras.

Ambos técnicos no duraron más de doscientos días en el gobierno. Han caído en medio de una durísima batalla interna con un gran componente de conservadurismo y de compartimentos estancos en que está funcionando el gobierno nacional. Los órganos autónomos de la educación están abroquelados y no llevan línea del Ministerio de Educación y Cultura y por lo tanto, desconectan con el proyecto político del Frente Amplio.
Todo lo que se quiera decir para minimizar esto no es nada más que tratar de arreglar el vidrio roto, pero el vidrio está quebrado.

El proyecto educativo del Frente Amplio es el que se mostró en campaña electoral. Si no lo fuera, ¿para qué valen las campañas? En las campañas los candidatos muestran sus cartas y la gente vota por esas cartas también. Vota por el candidato, vota por el entusiasmo, por la alegría, vota por todos los componentes que tiene una campaña electoral pero vota por las cartas que el candidato muestra. No tengo que recordarles lo que dijo Vázquez: vamos a cambiar el ADN de la educación, vamos a asignar un 6 por ciento del PBI, vamos a reestructurar el sistema educativo. Eso no solo no está pasando sino que quienes escribían esto para Vázquez ya están fuera del gobierno. A pocos meses de comenzar la administración, los soportes intelectuales del proyecto educativo del Frente Amplio se han marchado en medio de una borrascosa lucha.

La pelea, el enfrentamiento, la descalificación muestran el nivel de destrato en el que se están llevando a cabo estas discusiones políticas en la interna del Frente Amplio. Se ha llegado al grado que la ministra dijera de estos jerarcas que se fueron del ministerio, que el país no ha perdido nada, yo no he perdido nada, más claro imposible.

Pero lo que nos importa a nosotros es qué pasó y qué pasa con el proyecto que nos ganó a nosotros en la elección, el proyecto educativo con el cual Vázquez se alzó como Presidente de la República, el que fue llevado adelante ante los ciudadanos, aquel que buscaba volver a enamorar para ver si este alicaído sistema educativo uruguayo podía recomponer cabeza.

Todo eso ha quedado por el camino. Estamos entonces ante el incumplimiento más contundente y más claro de que la promesa electoral no se va a cumplir, de que las razones por las que ganaron la elección empiezan a quedar en aguas de borrajas y todo vuelve a ser un gran entrevero.

Estamos revisando los objetivos que el Frente Amplio señaló en el 2014. Eso es lo que queremos ver en el presupuesto que estamos discutiendo en el Senado. Queremos ver qué aparece en el texto del presupuesto del proyecto levantado en el 2014. Eso es el presupuesto, no es otra cosa sino la expresión política del gobierno, llevada a los números por supuesto, donde le pones la plata a cada proyecto e iniciativa. Cumplir un programa de gobierno es el desafío más grande que tiene un partido político y un candidato. Fíjense que este tremendo lío se está dando incluso en momentos que el presidente de la República está fuera del país.

Le dijimos a la ministro de Educación en la comisión de Hacienda y Presupuesto del Senado lo siguiente: Usted ha perdido la primera batalla, queremos saber cuál es el camino que sigue. No nos contestó porque yo creo que ella tampoco lo sabe. Parece que hay otra correlación de fuerzas que hace que la ministra de Educación y Cultura esté realmente pintada al óleo.

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