¿Dónde estaban los colorados?

Por Mario Kroeff Devincenzi. Fue casi desapercibida la bandera del Partido Colorado Batllista en el ciclo electoral finalizado; elecciones internas, nacionales en 2014 y departamentales, en el corriente. Tantas listas como locales partidarios en todo Salto y la colorada con el sol arriba a la izquierda brilló por su ausencia.

En realidad toda la iconografía del viejo partido de Rivera y Batlle y Ordoñez, con alguna excepción, estuvo escondida casi expresamente. Tanto es así que en las elecciones de mayo hubo una denuncia en la Junta Electoral sobre la mínima expresión del lema Partido Colorado impreso en las listas departamentales, además de los colores utilizados que llamaban a confusión de los electores. Ambas desestimadas por la autoridad electoral pero las dos acciones fueron emblemáticas del estado de situación del partido más grande de la historia de Uruguay en cuanto a sus distintivos y su imagen corporativa.

En efecto, la denominación del lema colorado estaba disimulada a manera de la letra negrita de los contratos; y los colores tan lejos de la estética tradicional partidaria como cerca de los del Frente Amplio. Agravado el tema por el hecho que del total de la oferta electoral, el noventa por ciento correspondía a un sector mayoritario agrupado en el sublema Vamos Salto, casi cuarenta listas en hojas de votación con diseño estándar y fuerte destaque de símbolos-figuras que pretendían trascender las fronteras del coloradismo batllista.

En esta materia, se puede entender la idea y justificación detrás de la estrategia seguida por Vamos Salto. La atracción del voto extrapartidario, la imagen misma del candidato sin etiquetas, la des ideologización del discurso Sin embargo son necesarios algunos comentarios generales al respecto de la des partidización explicita de la oferta política a través de todo el ciclo electoral, incluso y paradójicamente las propias elecciones internas de los partidos políticos, en julio del año pasado.

El tan impresionante como legítimo caudal electoral de Vamos Salto, que tenía precedentes del período 2009-2010, y el culto a la personalidad de su carismático líder fagocitaron al Partido Colorado y cercenaron su base fermental de variados sectores que le daban vida y garantizaban las victorias electorales a través de múltiples candidaturas a los cargos electivos nacionales y departamentales amparadas en la Ley de Lemas.

Existe en la psicología de percepción un fenómeno que se llama Figura y Fondo en el que las figuras son reversibles, ofreciendo alternativamente lo que era fondo como figura y a la inversa. Esta ambivalencia fuerza al espectador a ver la imagen de una manera u otra según su voluntad. Sector hegemónico y mayoritario expresado además en ropaje disimulado de Partido Colorado es, se sabe desde siempre, mala receta para la supervivencia sostenible en el largo plazo.

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