De izquierda

Por Mónica Xavier. No por reiterado, es redundante: estamos ante circunstancias que proyectan grandes desafíos. Ello impone determinación y diálogo en todos los niveles. Debemos dar pasos firmes.

Debemos asegurar las prioridades: empleo, educación e infraestructura.

Nadie en nuestros gobiernos quiere tener que postergar el ANTEL Arena. Nadie en nuestros gobiernos quiere postergar el anhelo de una barriada. Nadie en nuestros gobiernos posterga el progreso y las necesidades de una ciudad por capricho ni por confrontaciones sectoriales. Nadie en nuestros gobiernos hace obras para su destaque personal. Nadie que actúe así abreva del espíritu frenteamplista.

Ahora mismo está planteada la propuesta del gobierno para la sexta ronda de Consejos de Salarios. Con ella se defiende en forma inequívoca: 1.- Promover aumentos salariales diferenciales y prestar especial atención a la situación de los trabajadores con bajos ingresos; 2.- Preservar los puestos de trabajo generados; 3.- Proteger las mejoras salariales conquistadas.

Esos son tres elementos clave para un gobierno de izquierda, y es por ello que han recibido todo nuestro impulso durante esta década. Y vamos a seguir por ese camino, diametralmente opuesto a lo hecho por las administraciones “blanquicoloradas”. Reinstalamos la Negociación Colectiva y generamos un marco normativo moderno en donde se respeta al trabajador – en todo sentido -, sin por ello desconocer la importancia de quienes son verdaderos emprendedores.

Ahuyentamos prejuicios y logramos trabajar en conjunto para superar instancias complejas y acelerar procesos de desarrollo que hoy son una realidad.

Ejemplo de ello, en el día de ayer, el presidente Tabaré Vázquez anunció el acuerdo para cancelación de deuda que mantenía ANCAP con PDVSA de 400 millones de dólares por 262 millones de dólares y la reactivación del intercambio comercial con Venezuela. Además, se exportarán 300 millones de dólares en alimentos en lo que queda de 2015. Un acuerdo que el presidente lo definió como “tremendamente importante”. El mismo incluye soluciones reales para el sector lácteo, con lo cual se generan condiciones para hacer posible la reapertura de las empresas privadas recientemente cerradas.

Son estas acciones las que explican el nivel de expansión, de empleo y de ingresos alcanzados. A las dificultades las respondemos con soluciones. Y nunca bajamos los brazos.

Así logramos que el Salario Mínimo Nacional (SMN) sea el más alto de América Latina; que haya más trabajo que nunca en la historia de nuestro país; que el Salario Real se haya incrementado en más de un 50 % -la mayor expansión en cuatro décadas -. Y logramos expandir mercados para exportar el trabajo uruguayo como nunca antes se había hecho. Así se define la razón de ser de un gobierno de izquierda.

No son datos menores, está demostrado que se ha avanzado de manera indiscutible para que hoy tengamos la mejor distribución del continente. No hay casualidad posible que pueda explicar todo lo avanzado, algo de responsabilidad deben tener los gobiernos progresistas en todo esto.

Todos asuntos de máxima importancia, por su impacto en las condiciones de vida y en la viabilidad de un proyecto de país que nos acerque cada vez más al desarrollo. Y que le permita a la ciudadanía acceder a oportunidades tangibles. A todas las personas.

En el comienzo de un tercer período de gobierno frenteamplista está en juego la continuidad de un profundo proceso de cambio iniciado hace tan solo una década. Nadie puede suponer que esto será sencillo ni que no tiene poderosos detractores. No lo ha sido en estos diez años y no lo será en estos tiempos en que la derecha es crecientemente menos protagonista de los destinos de una nación determinada a ser cada vez más desarrollada y cada vez más justa. A ser cada vez más de izquierda.

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