¡Cría cuervos!

Por Fulvio Gutiérrez. Hay un viejo refrán español que hace referencia a la ingratitud con que ciertas personas reaccionan ante un favor o beneficio que se les ha hecho, o un derecho que se les ha reconocido y cuyo enunciado completo dice: “cría cuervos y te sacarán los ojos”. El enunciado está basado en la costumbre de esta ave carnívora de comer los cadáveres empezando por los ojos y sirve para simbolizar la ingratitud de aquel desagradecido que paga con el mal el bien que le han hecho. En verdad, lo que nos dice este refrán, es que tenemos que ser prudentes al momento de hacer favores. ¡Si será verdad!

Lo dicho viene a cuenta de la preocupante situación que se ha planteado como consecuencia de la actitud que han tenido los sindicatos uruguayos de la educación, con relación al Presidente Dr. Tabaré Vázquez, como reacción ante su decisión de declarar a la educación como servicio esencial. Pusieron en jaque no ya al Presidente Vázquez, sino a la institución presidencial, de una forma tal que los sindicatos vinculados a la educación se constituyeron en un instrumento de desestabilización de nuestro Estado de Derecho. Como habrá sido la cosa, que el propio Pit-Cnt, cuando se dio cuenta de la gravedad de la situación, tomó distancia y se “recostó” al Presidente.

Quien esto escribe –como tantas personas e instituciones- entendió que la decisión de declarar la esencialidad de la educación no era jurídicamente correcta, y por tanto no se ajustaba a Derecho. Así lo afirmamos en esta misma página. Es decir, no compartimos la decisión tomada por el Presidente Vázquez. Pero de ahí a denostarlo, insultarlo, agraviarlo, ejerciendo actitudes de patota organizada demostrada abiertamente en eventos públicos a los cuales concurrieron el Presidente y el Vicepresidente, haciendo gala de una falta de respeto total y absoluta hacia sus personas e investiduras, a quien ni siquiera dejaban hablar, es otra cosa muy diferente.

Los sindicatos vinculados a la educación, a través de su dirigencia y militantes, fueron los principales hacedores de esas actitudes que no solo están demostrando una total falta de educación de quienes por su condición de educadores, jamás debieron actuar de esa manera, sino que se han constituido en agentes de riesgo para nuestra institucionalidad democrática y republicana.

Y todo eso, pese a que fue precisamente el primer gobierno del Presidente Vázquez, quien propició y consiguió otorgarles a todos los sindicatos uruguayos ciertos beneficios y reconocerles una serie de derechos, que supuso –como obvia consecuencia- un incremento en su poder de presión hacia el mismo gobierno. Tal fue el caso del reconocimiento y protección de los fueros sindicales (Ley No. 17.940), la ley No. 18.508 sobre negociación colectiva en el sector público, y la ley No. 18.566 sobre negociación colectiva en el sector privado.

Sin embargo, hoy nos damos cuenta que los sindicatos no estaban maduros para asumir las responsabilidades que implícitamente acarreaban tales derechos. Y presa de una injustificada soberbia, de entender lo otorgado y reconocido como un triunfo casi deportivo, agrandados en su ego y desubicados en su razonamiento, se auto-consideraron como co-gobierno. Entonces, excediendo sus derechos y abusando de ellos, comenzaron a exigir otros derechos y otros reconocimientos; y el gobierno, padeciendo una ingenuidad pocas veces vista, no les exigió –a su vez- las responsabilidades que tales derechos les podían acarrear.

Por su parte, en el gobierno de Mujica, y por la presión de un sindicato, se aprobó la ley de responsabilidad penal de los empleadores (No. 19.116), norma plagada de inconstitucionalidades que exteriorizó claramente el principio reconocido por el propio Presidente, en cuanto a que lo político estaba por encima de los jurídico.

Hoy, aquellos sindicatos que manifestaban su alegría ante el reconocimiento de derechos fundamentales a su favor, tenían pronto el cuchillo debajo del poncho. Y lo sacaron, para usarlo –precisamente- contra aquel Presidente que se los había reconocido. ¡Los cuervos que crió el Dr. Vázquez, hoy le quieren comer los ojos!

Se olvidaron que hay normas que respetar; que hay principios intocables para garantizar el Estado de Derecho que jamás pueden ser lesionados; y que hay que hacer todo lo posible, para que la estabilidad de una democracia y de una república, se mantengan a cualquier costo. ¡No queremos otro febrero de 1973! Porque después, esos mismos sindicalistas que van creando de a poco las condiciones para que tiemble nuestra institucionalidad, se rasgan las vestiduras pretendiendo ser los protagonistas de una lucha contra lo que ellos mismos ayudaron a provocar.

Por eso lo del título.

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