Corriente

Por Leonardo Silva Pinasco. En las redes sociales se encuentran muchas cosas. Algunas verdades y el resto, bolazos. Dentro de lo que rescaté recientemente, fue una frase anónima que me llamó la atención. Al escribirla en mi Facebook, despertó a algunas almas sensibles.

“Solo los peces muertos siguen la corriente”, repetí. Alguno se sorprendió y me preguntó por privado si me había peleado con fulano o amigado con mengano, o si mi postura mutó.

Lo cierto es que quien realmente me conoce sabe que mi frase de cabecera ha sido, “el día que se ponga de moda arrojarse al vacío nos libramos de unos cuantos idiotas”, por lo que entendí que la frase de los peces era una variante más diplomática.

Quien lea mi perfil tanto de Facebook como de Twitter verá que allí escribo que me defino como “periodista autónomo”, es decir que estoy solo con mis circunstancias.

Alguien alguna vez dijo que no está bien hablar de periodismo independiente porque “independiente”, es una condición de ser periodista, y sin embargo, los hechos me han demostrado tras preguntarme ¿independiente de qué o de quién?, que por el mero hecho de ser un individuo racional y por ende pensante, se tiene opinión de las cosas que lo rodean, y a veces sin darla, se da igual. Por ejemplo, al optar qué informar y qué no, se está realizando una definición dependiendo de uno mismo y de las circunstancias.

Lo mismo opino de quienes hablan que el periodismo debe ser objetivo. Tal cosa no existe. La variente a la objetividad debe ser la ecuanimidad, y por ende, tratar de ser crítico con todo, hasta de uno mismo si es posible. Es decir, aplaudir lo que está bien y observar lo que está mal, sin importar quién sea el protagonista de la noticia, si de izquierda o de derecha, de arriba o de abajo. Lo mismo da.

No es que uno lleve 19 años por la senda del periodismo plasmando estos principios, en realidad llevo 47 años de mi vida actuando de la misma manera, tal cual fui educado en mi casa, porque como un buen amigo ha dicho, para ser un buen periodista antes se debe ser una buena persona. Y de eso se trata.

No estoy de acuerdo con seguir la corriente. En cambio soy un fiel defensor de lo que pienso, pero dejando siempre abierta la posibilidad de que me puedan convencer que estoy equivocado porque no se trata de una guerra de ver quién vence e impone su forma de ver las cosas. Tampoco creo ni en dogmas ni en el pensamiento único de los pocos totalitarismos que aún pululan en un mundo que clama por cambiar.

No soy fanático más que de la verdad, y desde ya que sé que no soy portador de ella, sino un simple buscador, que a través de preguntas y repreguntas sigo por ese camino.

No me siento guía de nadie, como formador de opinión digo, porque tampoco soy ingenuo y conozco el gran poder que poseen los medios de comunicación. Apenas espero poder contribuir desde mi lugar, en ser un generador o un estimulador de debatir ideas, las que sean y sobre los temas que se quieran.

Ese es un serio problema que debemos enfrentar como sociedad, la gente ya no debate ideas. Se deja de lado lo sustantivo por los adjetivos, y eso nos ha traído a la decadencia o pérdida de valores que hoy sufrimos.

Por tanto, lo de los peces no fue ninguna nueva definición de mi vida, sino por el contrario, fue una reafirmación de que estoy muy vivo y sigo nadando contra la corriente.

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