Condena de muerte

“Si el médico prescriptor hubiera recetado estos medicamentos de alto costo a los 560.000 pacientes que fallecieron, se hubiese gastado una cifra imposible de costear: US$ 174.000.000.000.000; algo que ningún país del mundo podría pagar. Entonces, nosotros extrapolamos ese mismo análisis a Uruguay, en donde, lamentablemente, tenemos quince mil pacientes por año con cáncer, de los que fallecen siete mil ochocientos por metástasis. Por lo tanto, si seguimos el mismo criterio que usó el profesor Saltz en cuanto a dar a esos pacientes los medicamentos monoclonales que mejoran la calidad de vida y la sobrevida, en Uruguay estaríamos consumiendo US$ 480.000.000 por año. ¿Se dan cuenta de que si liberalizáramos en Uruguay la prescripción de medicamentos de alto costo que están científicamente probados, precisaríamos, por año, el incremento presupuestal que estamos votando para dos años?”, parte de la exposición del diputado del Frente Amplio Luis Enrique Gallo Cantera al momento de justificar su reciente voto en momentos que la Cámara de Representantes votaba el proyecto de Presupuesto Quinquenal.

Cuando la salud de las personas pasa a ser solo una cifra económica, comenzamos a dejar los restos de nuestra humanidad en el fango de la mediocridad. Hubo un tiempo que ser uruguayo era sinónimo de ser escudo de los débiles, donde la justicia social tenía sentido. Hoy quien enferma de cáncer solo recibe del Estado un diagnóstico anticipado de su acta de defunción. Da vergüenza.

Leonardo Silva Pinasco

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