Centenario de Seregni

juan raul ferreiraPor Juan Raúl Ferreira. El 13 de diciembre pasado se conmemoraron 99 años del nacimiento del Gral. Seregni. En dicha ocasión se lanzó la campaña de homenaje este año por sus cien años. Hay un momento que las figuras políticas trascienden sus fronteras partidarias. No dudo que así será, cuando Wilson cumpliera cien años dentro de un par de años. Yo quiero sumar mi grano de arena al homenaje a Seregni.

De hecho, en de hace apenas un mes atrás, recordé otro 13 de diciembre hace 40 años. Seregni cumplía 60, preso. Yo recién llegaba de Washington, sin mucha experiencia y con pocos contactos. Con tres compatriotas Iván y Naúl habíamos puesto una mesita frente frente al capitolio. Nevaba. Pero juntamos algunas firmas. Entre ellas dos ilustres; Edward Kennedy y Rosa Parks la negra que se negó a dar el asiento a u hombre Blanco en Alabama. Co Rosa, ya nos habíamos hecho amigos. Kennedy apenas nos habíamos por entonces visto una vez cuando las audiencias. Se acercó y preguntó: “Seregni no es adversario de tu padre? Al contestar que si firmó sin vacilar y dijo “los militares no podrán con la cultura democrática de Uruguay. En realidad todo recién empezaba.

Años más tarde se forma la Convergencia (CDU), la libertad de Seregni era una referencia permanente e insoslayable de toda nuestra actividad. Lo primero que hicimos fue declararlo “preso emblemático delUruguay.” Término este que ya habían impuesto n el mundo todos los que luchaban desde todos los Partidos, incluyo Wilson. Campañas por su libertad se llevaron a cabo en todos los países donde el CDU tuviera la mas mínima presencia. Wilson mismo, no había charla o conferencia que diera, en la que no mencionara, demandara y exigiera la libertad del General.

Un aporte interesante, que desconcertó al a dictadura fue involucrar a militares norteamericanos en el pedido de libertad por Seregni. La historia fue así:

Un día de pura casualidad leo en la prensa de EEUU que un prestigioso militar (de la Marina Norte Americana) pasa a retiro. No se por qué me pongo a leer la noticia con detenimiento. El curriculum del Almirante General R. La Rocque era bastante impresionante y muy vinculado a América Latina, había sido Director del Colegio Interamericano de Defensa, con sede en Washington y Director de la División Pan Americana del Comando de Operaciones Navales de la Armada de los EEUU. Hubiera dejado el diario de lado rápidamente, de no ser que alcanzo a leer que uno de sus últimos viajes antes de retirarse había sido al Uruguay. “Esta es la mía,” pensé.

Al pasar a situación de retiro, el Almirante había sido designado Director del Centro de Información de Defensa, prestigiosa institución académica en cuyo Consejo Directivo figuraban, entre otros, el Almirante Eugene J. Carrol Jr. de la Marina, el Tte. Gral. William Fairbourn y el Coronel James Donovan, estos últimos del Cuerpo de Marines.

Como tantas veces: teléfono, llamado, pedido de entrevista y ¡BINGO!, me recibió. Durante mas de dos horas estuvimos hablando sobre el rol de las fuerzas armadas de EEUU en la imagen que nuestros pueblos tienen de aquel país. Fue una conversación seria, fuerte y respetuosa. Sobre el final de la misma le sugerí que le escribiera una carta al Gral. Alvarez pidiendo la libertad de Seregni. “Usted está retirado, Almirante, puede hacerlo y prestaría un gran servicio a nuestra causa y a la suya. Porque para los militares uruguayos no será una carta más. Y para nuestra gente será una imagen distinta de la que hay de los militares yanquis.” Le dije.

Me dio la impresión de que la idea no le disgustaba demasiado, pero se resistió un poco:

– Yo hace poco estuve con Alvarez en una visita oficial.
– Por eso mismo.

A los pocos días salía la carta, con fecha 28 de junio de 1983. Entre otras cosas y luego de darle mil explicaciones de que no desea intervenir en los asuntos internos del Uruguay le dice: “la liberación del Gral. Seregni tendrá un efecto muy favorable para la percepción del personal militar en este hemisferio con relación a Uruguay. (1)

Luego vino la Libertad de Seregni. Allí, lo supe después de su muerte.Wilson le manda un libro de regalo. Un librito que yo había escrito recopilando sus discursos en el exilio. Si los leyeran hoy algunos biógrafos morían de un infarto. este libro llega a mis manos gracias al Presidente de la Cámara de Representantes Roque Arregui. El libro aparece en una librería de Pocitos, me avisan cuando voy a comprarlo ya se lo habían llevado. El dueño me había guardado fotocopia de la dedicatoria. Siendo Arregui Presidente de la Cámara de Diputados viaja España donde, vaya a saber las vueltas que dio ese ejemplar antes, le regalan el original en las Cortes el original.

La dedicatoria del mismo dice: “Para Líber Seregni, General del Pueblo, por lo tanto mi General, de su amigo, fraternalmente Wilson Ferreira Aldunate.” El libro está en custodia de la Biblioteca, donado por el propio Roque Arregui y ocasionalmente se exhibe en la vitrina principal de la misma. (2)

Al regreso Wilson y Seregni tuvieron sus diferencias. Y por qué no habrían de tenerlas?Ojalá en el Uruguay hubiera mas opiniones, coincidencias, discrepancias, más debate por lo alto. Parece que hoy fuera un mérito la uniformidad sin cuestionamientos. Claro que tuvieron discrepancias. También hay que decir que en ese proceso a) siempre fueron mas las coincidencias. b) Nunca fueron impedimento para cultivar amistad respeto y pelear juntos en los terrenos donde descubrían las coincidencias. Por que constatar esto indigna a tantos. Esta foto No fue semanas después del Club Naval? Les impidió salir a la calle a exigir la libertad y la Amnistía General e Irrestricta, para a cual luego Wilson no tuvo apoyo parlamentario… Y salió algo lo más parecido, pero no la bandera que levantábamos.

En estos cien años de la muerte, mi Alma está junto a la lucha común. Todo lo demás es lo de menos.

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(1) CON LA PATRIA EN LA VALIJA, Linardi y Risso año 2000, pags. 148 a 150
(2) La República 5 de mayo de 2008 y 11 de mayo de 2009

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