Apuntes en borrador

apuntesBASURA 2. Volvemos al manido tema de la semana pasada, pero brevemente. Finalmente, los hechos una vez más nos dieron la razón. Cuando el gobierno departamental hablaba de la basura lo hacía en dos planos, la basura residual de la inundación y la basura de la ciudad. En ambos casos, la intendencia de Salto intentó involucrar al Ejército Nacional para que le diera una mano.

Por orden del Poder Ejecutivo y ante la extraordinaria posibilidad que pudiésemos tener algún problema sanitario, autorizó a las partes (intendencia y Ministerio de Defensa) a que se pusieran de acuerdo por un precio, y por espacio de 5 días, soldados harían una limpieza profunda de las zonas más peligrosas que dejó la inundación a un costo de $300 la hora por cada soldado. Según el secretario general de la comuna, esto insumiría un costo aproximado a la intendencia de $2 millones.

Un medio de prensa capitalino puso en duda hace unos días que la intendencia de Salto pudiese hacer frente a dicha obligación, lo que fue rápidamente desmentido por el propio intendente, quien sostuvo que el dinero ya estaba depositado en el banco.

Otra cosa era hacerse cargo del servicio de recolección de la basura en algunos barrios a dónde la intendencia inexplicablemente, tras 6 meses de gestión, aún no ha podido llegar o que mantiene un servicio irregular. El propio Lima anunció en su informe diario radial el viernes 9 que estaba hablando con autoridades del Ministerio de Defensa buscando su ayuda, haciéndose cargo de dicha tarea.

La respuesta del Ministerio de Defensa no se hizo esperar, por cierto que fue negativa pues el Ejército Nacional no está para esa función. Levantar la basura es uno de los cometidos naturales de toda intendencia, hecho que fue recordado y comunicado al gobierno departamental de Salto esta semana. Como suele decirse en estas situaciones, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

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ENCUESTAS. ¿Las encuestas son una foto de la realidad o simplemente la distorsionan al mejor postor? Lo cierto es que en estas últimas contiendas electorales, tanto en las elecciones departamentales como en las nacionales e incluso en el vecino país hermano, las encuestas han vuelto a la polémica por su insistente error.

Hablando hace unos días con un amigo, Erick Bremermann, recordamos una editorial del periodista Gabriel Pereyra (El Observador), donde cuestionaba a las encuestas por distorsionar la realidad. Dicho periodista planteaba la caída en plena competencia electoral del candidato Tabaré Vázquez, quien casualmente termina ganando las elecciones con bastante ventaja. Entonces, ¿cómo podía interpretarse lo que pasó? ¿Sería cierto que la candidatura de Vázquez estuvo al borde del colapso o fue todo invento de las encuestas?, se cuestionó Pereyra.

Bremermann reivindicó, obviamente, a las encuestas, pues gracias a ella –nos dijo-, Vázquez se dio cuenta que su candidatura efectivamente estaba en problemas, por lo que hizo un parate de 5 días y replanteó toda su campaña, llegando incluso a cambiar su jingle y el lema de campaña, además de su actitud, lo que lo llevó a ganar.

Entonces, ¿qué piensa usted de las encuestas?

Leonardo Silva Pinasco

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