Aprendiendo del disenso

Por Leonardo Silva Pinasco. En estos tiempos de ánimos exaltados, donde se amplifican fundamentalmente las cuestiones negativas sobre las positivas gracias al gran invento de las redes sociales; es buen momento para volver a convocar a la calma y sugerir, a todos, que aprendamos a convivir con el disenso.

Está bien pensar distinto a los demás y decirlo. Está mal pensar distinto y callarlo por temor a las represalias de los demás, máxime cuando vivimos en Democracia con plena vigencia de nuestros derechos individuales.

Lo que también está mal es abusar de ese derecho a pensar distinto. Es decir, está bien pensar otra cosa a lo que piensan los demás, sobre lo que sea, lo mismo da, lo malo es encerrarse en uno mismo y quedarse con lo que uno piensa y creer que lo que los demás piensan está mal. Tampoco debe ser así.

Si bien cada persona tiene derecho a pensar distinto, tiene la obligación de no encerrarse en sí mismo y aprender a escuchar a los demás, porque quizás, no estén tan equivocados y el equivocado termine siendo uno.

Si los argumentos son válidos y certeros, hasta se debe estar abierto a la posibilidad que nos hagan cambiar de postura sobre el tema en cuestión. Pero para eso, hay que hablar, dialogar, discutir sanamente sin descalificar a los demás por el mero hecho de pensar distinto.

Es fundamental pues aprender a vivir con el disenso, esencialmente porque tanto de mi verdad como de la verdad de los demás, podemos alcanzar una síntesis de ambas y acercarnos aún más a La Verdad.

Be the first to comment

Deja un comentario