Ante la solicitud de mi renuncia a la Dirección de Educación

Por Juan Pedro Mir. El viernes 23 de octubre, a la 16.30 presenté mi renuncia escrita ante la ministra María Julia Muñoz, luego que esta me la solicitara directamente unas horas antes.

Acepto que mis expresiones no hayan sido las más adecuadas para el cargo que ocupaba y que las mismas pudieron generar “ruido” político en el gobierno. Señalo que nada estuvo más lejos de mis deseos e intenciones. Sin embargo, ante los hechos consumados, quiero dejar constancia de cuatro elementos:

1. Mi intervención se realizó en un espacio interno de mi sector político que convocó intercambiar ideas bajo la consigna “¿A dónde vamos?”. Ratifico el contenido de lo dicho en toda mi exposición y remarco los siguientes puntos: nosotros como gobierno debemos atender y entender las señales de un conflicto que llevó a que miles de trabajadores de la educación se movilizaran; no hay cambio más importante que el cambio educativo y este solo es posible con la participación activa de los involucrados y del conjunto de la sociedad; “en la actualidad no están dadas las condiciones políticas para un cambio de ADN en la educación”.

2. Estamos a tiempo (recién vamos 7 meses y medio de este ejercicio de gobierno) de construir las bases para la transformación estructural de la educación, con el sentido y las propuestas planteadas en el Programa del FA. Entre su conjunto, destaco:

– Construir un Marco Curricular Común para la enseñanza de 3 a 17 años que dé coherencia didáctica, pedagógica y curricular a los diferentes sistemas y permita la transición entre ellos del conjunto de niños y jóvenes.

– Atacar la segregación educativa, uno de los rostros más duros de la fragmentación social, trabajando para que todos los niños y jóvenes asistan a instituciones educativas de calidad, donde aprender y enseñar sea un desafío al estudio creativo y potente, al desarrollo del espíritu crítico, y a la convivencia ciudadana.

– Apostar a la dignificación de la profesión docente, que se evidencia en las retribuciones salariales justas, pero además en la promoción de una carrera que promueva la formación permanente, el desempeño creativo y comprometido y la revalorización social de este oficio fundamental.

3. Reafirmo mi compromiso con el gobierno y mi decisión de seguir participando activamente dentro del FA, el FLS y de Asamblea Uruguay; además seguiré tejiendo puentes con el conjunto de actores sociales, culturales, religiosos, académicos y políticos que tienen claro que sin una mejora radical en los procesos educativos de la República, esta verá comprometido su desarrollo social, su convivencia ciudadana y su proyecto democrático.

4. Hoy más que nunca hay que trabajar por un gran acuerdo nacional, al decir del maestro Soler “un plan nacional de educación” que contemple las diferencias, construya acuerdos y genere políticas educativas de corto, mediano y largo plazo. Sin exclusiones.

Al decir de José Pedro Varela, la educación pública es la herramienta por excelencia para construir republicanos. La tarea es enorme, pero no hay otra más importante para estas décadas.

Quiero dejar constancia que respeto pero no comparto, la decisión del Presidente de la República y la Ministra de pedir mi renuncia sin siquiera haber hablado conmigo sobre lo sucedido. Agrego que lo que entiendo más grave no es mi cese en sí, sino el motivo por el que se produce: considerar un problema la expresión de una opinión disonante (además dicha dentro de un espacio partidario). Reivindico a la vieja y querida izquierda que concibe a los militantes que transitoriamente están desempeñando cargos de gobierno como “compañeros” y no como “subalternos” descartables. He sido leal a mi fuerza política en momentos muy complejos, tengo la conciencia tranquila y suscribo las palabras que Danilo Astori dijo en el mismo plenario del FLS: “que el poder no nos devore el alma”.

Finalmente agradezco las innumerables muestras de afecto recibidas, de compañeros, amigos y ciudadanos de otros partidos políticos.

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