ANCAP: uruguayos, ¡a las cosas! ¡a las cosas!

Por Pedro Bordaberry. Me tocó integrar la Comisión Investigadora sobre Ancap.

En ella estamos representados todos los partidos. Son cuatro Senadores del Frente Amplio (Marcos Otheguy, Marcos Cárambula, Daisy Tourné y Ruben Martínez Huelmo) y uno de los otros tres (Pablo Mieres del Independiente, José Carlos Cardoso del Nacional y yo, por el Colorado). A ellos se suma, por disposición legal, con voz pero sin voto el Senador denunciante, Alvaro Delgado de los blancos.

Esta semana se cumple un mes desde que la Comisión fue creada. Los avances no han sido grandes. Ello pese a la expectativa que el sistema político y la opinión pública pusieron sobre la investigación.

Ancap aumentó su pasivo desde los cerca de 350 millones de dólares que debía en el 2005 a los casi 2100 que debe hoy. Lleva perdidos 500 millones de dólares en los últimos dos años. Acrecentó su plantilla en más de 600 empleados y Uruguay tiene el combustible más caro de las Américas y uno de los más costosos del mundo.

Resulta obvia la expectativa de todos los uruguayos de conocer qué es lo que sucedió, por qué, y si existieron o no irregularidades o alguna ilicitud.

En estas primeras sesiones traté de acelerar el trabajo.

En la primer reunión de la Comisión solicité la documentación que necesito para pronunciarme antes de empezar a interrogar testigos y al directorio de la entidad. Fueron 52 items que contienen pedidos de cerca de 250 documentos iniciales que quiero conocer, estudiar y valorar. Luego pediré otros, si es necesario.

El Senador Mieres, también solicitó documentación en esa primera reunión. Fuimos los únicos en hacerlo en ese momento.

Luego de idas y venidas, la Comisión resolvió como primer medida citar al Directorio de Ancap para que dé su versión sobre la denuncia formulada. Es decir, para que haga sus descargos. Eso se intentó llevar a cabo el miércoles pasado.

Esa sesión fue dificultosa y, confieso, un poco decepcionante.

En las primeras horas los directores de Ancap nos sometieron a una tediosa exposición, donde hablaron poco de los temas involucrados en la denuncia. Se explayaron sobre la estrategia de la empresa y no ahorraron críticas a la gestión anterior al año 2005 recurriendo a la ya desgastada justificación de la “herencia maldita“ (muchachos, ya llevan 11 años en el gobierno, asuman sus responsabilidades ¡por favor!).

Durante casi dos horas, con suma paciencia, escuchamos hablar de cosas que pueden ser importantes pero no hacen a la denuncia. Así nos contaron que una empresa extranjera traerá un barco que suplantará a las plataformas marítimas para hacer exploración o presenciamos una discusión entre los propios directores acerca de si es conveniente en el futuro que se compre el petróleo al contado o a 90 días.

Respetuosamente pedí una interrupción al Presidente de Ancap.

Le hice saber que se les había convocado para que contesten las imputaciones que el Senador denunciante había hecho. Les expresé que la finalidad de una Comisión Investigadora es pronunciarse acerca de la existencia de irregularidades o ilicitud y que para poder formarme opinión necesitaba conocer la versión del Directorio.

Por lo que les solicité, cortésmente, que contestaran las imputaciones. Esa propuesta fue compartida por todos los integrantes de la comisión, incluyendo los del Frente Amplio.

Sin embargo la reacción fue decepcionante.

Tomó la palabra el Vice Presidente del Directorio de Ancap y comenzó su nueva intervención refiriéndose a la importancia del Día de la Empleada Doméstica que se celebraba en esa jornada.

Si, hizo eso. En una comisión cuyo objetivo eran las irregularidades en un ente petrolero.

No tuvimos otro remedio que señalarle que nos estaba tomado el pelo a nosotros y al Parlamento nacional, a quien representamos.

A partir de ahí comenzaron a contestar las imputaciones, a citar documentos y hechos. Ese era el objetivo de esa reunión que duró cerca de seis horas y media y de la que habíamos perdido casi tres.

Como expresé en la propia Comisión, a priori, no tengo ni debo formarme opinión sobre si es cierto o no lo afirmado en la denuncia.

Leí la misma y el pedido de investigación en profundidad. Ahora quiero terminar de escuchar los descargos de Ancap y recibir toda la documentación que solicitamos. A partir de ella pretendo citar a testigos e interrogarlos, evaluar todo y luego pronunciarme.

Hoy no puedo afirmar que no hayan habido o que si hayan existido irregularidades o ilícitos. Sería una irresponsabilidad de mi parte pronunciarme sobre ello antes de tener acceso a los elementos de juicio que se necesitan.

Algunas cosas, sin embargo, no ayudan para llegar a una conclusión adecuada.

Desde el Frente Amplio, ya se dice que no hubo problemas en Ancap y que es una pérdida de tiempo el trabajo de la Comisión.

Llevamos una sesión, ¡una sola! de trabajo efectivo, la que además quedó inconclusa y continúa esta semana. No hemos recibido un sólo documento, ¡ni uno! de los que hemos solicitado y ya concluyen que no pasó nada.

Por el otro lado, desde el Partido Nacional se adelanta, también antes de recibir la documentación, que presumen que se pagaron sobreprecios.

Es decir, hacen exactamente lo mismo, pero llegan a la conclusión contraria.

En los hechos, la mayoría de los uruguayos ya conocemos qué es lo que expresarán al final del trabajo los representantes del Frente Amplio y los del Partido Nacional. Estas conductas lo ratifican.

Los del Frente Amplio dirán que no existió irregularidad o ilicitud alguna, pase lo que pase. Los del Partido Nacional dirán que si existieron y se irán directo a la Justicia, pase lo que pase.

Es lo que todos sabemos, hoy, antes de recibir declaraciones o documentos que frenteamplistas y blancos harán.

Nosotros, por nuestro lado, no sabemos hoy cuál será la conclusión acerca de la existencia o no de los hechos denunciados. Queremos y tenemos el derecho pero sobre todo el deber de estudiar la documentación, escuchar a los involucrados, asesorarnos, evaluar y pronunciarnos.

Lo que es dificultoso si nos vienen a hablar de los barcos que hacen prospección petrolera o del día de la empleada doméstica (que es un tema importante pero no para la comisión investigadora de Ancap).

Tampoco ayuda que el Senador Delgado, que hizo la denuncia, no concurra a la Comisión y mande a su suplente, como lo ha hecho en las ultimas sesiones que se han realizado. Fue él quien hizo imputaciones gravísimas y debería estar presente cuando comparece el Directorio de Ancap a contestar las mismas.

Debe tener poderosas razones para no ir a la Comisión. Sin embargo, hacemos votos para que se haga presente, al ser el denunciante, en las próximas sesiones. Su ausencia puede ser interpretada como que no le importa lo que exprese el ente denunciado sobre la denuncia o el trabajo de la Comisión que él mismo solicitó formar.

En este proceso de investigación está claro que hay dos partes, atrincheradas, que no escucharán o valorarán otros argumentos que los que les favorezca. Nosotros no estamos en ninguna de esas dos trincheras.

Intentamos representar el interés de los uruguayos que quieren saber qué sucedió, si existieron irregularidades o ilicitudes y, sobre todo, qué se va a hacer para cambiar el rumbo de una empresa que aumentó su pasivo en más de 1800 millones de dólares, perdió 500 el año pasado y nos cobra el combustible más caro de las Américas (hoy hay 145 países que cobran el combustible más barato que Uruguay).

Hacemos un llamado a tirios y troyanos a dejar de de lado las trincheras e intereses político electorales y ocuparse de los intereses de los uruguayos.

Como decía Ortega y Gasset “¡a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisimos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente…“

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