ANCAP: entre la desilusión y la mentira

Por Pedro Bordaberry. El trabajo de la Comisión Investigadora de Ancap parece no avanzar. Es más, retrocede.

La semana pasada compareció, como testigo, el ex Senador del Frente Amplio Enrique Rubio. Vino a testificar en su calidad de integrante de la Comisión del Senado que en el año 2002 investigó las decisiones de finales de los años noventa.

Rubio no sólo fue integrante de esa Comisión, sino que además formuló una denuncia penal ante la Justicia. Fue propuesto como testigo por los integrantes frenteamplistas de la Comisión, lo que a priori nos generaba una cantidad de dudas.

Lamentablemente, las dudas se confirmaron cuando compareció.

La primer interrogante que nos generaba la presencia de Rubio era su condición de notorio dirigente del Frente Amplio. Es decir, un dirigente del Frente Amplio, propuesto por el Frente Amplio para declarar como testigo en una Comisión que investiga la gestión del Frente Amplio. Era, obviamente, un testigo tachable y parcializado.

Esa falta de imparcialidad la confirmó con una cantidad de inexactitudes, medias verdades, mentiras y hasta documentación que agregó.

La segunda duda que nos merecía la presencia de Rubio era que ni la Comisión del 2002 ni la Justicia que intervino después habían encontrado ilegalidades en la gestión de 1997 y 1998. Habiendo intervenido el Poder Judicial (la fiscal fue, además, la Dra. Mirtha Guianze) y concluido que no existieron irregularidades, el asunto estaba terminado. Además de encontrarse absolutamente prescrito.

No solo la Comisión Investigadora del 2002 no le había dado la razón a Rubio, sino que la propia Justicia le dio la espalda. Ahora en el 2015 Rubio no hizo otra cosa que repetir las falsedades rechazadas por la Comisión y los jueces actuantes.

La tercera duda que surgía del pedido de declaración de Rubio era que en la Comisión actual estamos investigando hechos posteriores al año 2000. Rubio había investigado hechos acaecidos en los años 1997 y 1998, por lo que estaba claramente fuera de tema y del objeto de la investigación.

Ello revela la estrategia que está desarrollando el Frente Amplio en la investigación actual: pretende trasladar el foco de la misma al período en que no fue gobierno, volver con la matraca de decir que lo que pasó es fruto de aquellos años.

Ya nadie, salvo ellos mismos, se cree esa farsa. Justificar que se perdieron 500 millones de dólares en los años 2013 y 2014 por hechos que ocurrieron en 1997 no lo cree ni el más crédulo de los integrantes de los hoy semi vacíos Comités de Base.

Pese a todas estas dudas, con amplitud, la que debemos tener todos, los integrantes no frenteamplistas de la Comisión aceptamos el pedido del Frente Amplio y votamos que se cite como testigo al Señor Rubio.

Nos preparamos sí, para no permitir falsedades y mentiras (en las que cayó en varias oportunidades), falta de precisión (que la tuvo en muchas ocasiones) y dejar claro que el camino que eligió el Frente Amplio no hace otra cosa que acrecentar las sospechas de su accionar en Ancap.

Si estuvieran seguros de su actuación al frente de Ancap no recurrirían a estas maniobras dilatorias más propias de un comité de tablado que de una comisión investigadora del Senado de la República.

Es decir, al recurrir a estas cosas y así dilatar la investigación del período en que estuvieron al frente del ente petrolero, no hacen otra cosa que provocar sospechas en los integrantes de la Comisión que no estamos alineados con ellos ni con el Senador denunciante.

Rubio incurrió en varias inexactitudes, falsedades y, además, protagonizó un incidente poco claro al agregar una documentación como si fuera de Ancap, pero que después, ante preguntas del Senador Mieres y mías, terminó aclarando que eran de su particular autoría.

Lo que generó momentos de tensión y sorpresa, primero, y enojo, después, por parte de varios miembros de la Comisión.

Yendo a las falsedades, media mentiras y el enojoso incidente, las mismas se plantearon desde el inicio mismo de su comparecencia.

Lo primero que dijo era que no venía a hablar de los hechos anteriores al año 2000, porque no eran el objeto de la comisión, pero ¡empezó por ellos! Así dijo que en el año 1997 Ancap había contratado como consultor para la operación de compra de Sol Petróleo a un banco que estaba siendo investigado por fraude en España.

Una mentira burda que ha repetido muchas veces.

Le leímos el informe de la Comisión Nacional de Valores de España, presentado a la Justicia penal del Uruguay, en el que consta que al momento de contratar a dicho consultor (y muchos meses después) el referido Banco “tenía un certificado de solvencia plena, es decir la confirmación estándar de un supervisor a otro de que era un banco en situación normal y solvente“.

Rubio reconoció que esto era cierto y dio marcha atrás.

Entonces expresa que la empresa comprada por Ancap en Argentina fue denunciada por la Afip (la DGI argentina) por una suma de 80 millones de dólares.

De nuevo le señalamos que estaba omitiendo información. Era cierto que había sido denunciada, pero omitía decir que el Procurador General del Tesoro de la República Argentina había fallado a favor de Ancap y nada se debía, lo que finalmente fue reconocido por la propia Afip. Frente a esto, Rubio lo reconoce, pero dice que se tuvieron que hacer muchas gestiones para ello.

Segunda inexactitud que reconoce, pero no se da por vencido en su dañina intención.

Acto seguido dice que la compra de las sociedades argentinas había sido criticada por los consultores Deloitte y O´Farell.

Le consignamos que eso era cierto pero que omitía decir que esas observaciones habían sido contempladas por Ancap e incluidas en los contratos firmados. Que si se había contratado consultores y estos habían hecho observaciones y estas habían sido atendidas no se entendía cuál era la crítica. Notoriamente molesto, Rubio citó un informe de una Contadora de OPP, de cuatro años más tarde, que obviamente, al ser posterior analizaba lo hecho con posterioridad.

Pero lo más grave no fue eso. Lo grave vino después.

El ex Senador Rubio entregó a la Comisión una serie de documentos. El primero que nos llegó fue un documento interno de Ancap, por el que sus abogados en Argentina (el estudio O´Farell) le realiza un informe a los abogados de Ancap en Uruguay.

El documento, de dos carillas, empezaba diciendo que adjuntaba un cuadro. Y la tercer hoja era un cuadro que estaba engrampado al informe.

El cuadro llevaba el título “Cuadro Resumen Asistencia Financiera Ancap (en dólares americanos)” y al pie expresaba: “Fuente: Balances Consolidados de Ancap“. Como se había adjuntado al documento interno de Ancap, el título del cuadro adjunto era una referencia a Ancap, y como fuente del mismo cuadro se citaba los balances de Ancap, parecía ser un documento de Ancap.

Pero no lo era.

Ese cuadro era autoría personal del Sr. Rubio, no de Ancap, como creímos en primera instancia muchos de los que lo recibimos.

Me llamó la atención que Rubio tuviera el documento ese en su poder. Pregunté como y cuando se había hecho de él y empezó con evasivas y contradicciones. Hasta que finalmente pidió ir a sesión secreta de la comisión y confesó quién se lo había entregado.

Pero eso no fue todo, porque el Senador Mieres, con quien compartimos ser los únicos abogados de la comisión, le preguntó por el cuadro y Rubio terminó reconociendo que no era autoría de Ancap sino de él mismo.

De nuevo eso generó un malestar enorme porque por la forma en que nos había sido entregado parecía ser un cuadro de la propia Ancap.

Eso fue sólo el principio puesto que cuando lo analizamos comprobamos que el cuadro era un cúmulo de falsedades.

Para empezar no era cierto que la fuente habían sido los balances de Ancap. De ahí se había sacado sólo los montos de asistencia financiera. Pero Rubio “infló“ de manera descarada la cifra hasta hacerla llegar a más de 300 millones de dólares.

¿Cómo lo hizo?

En primer lugar sólo tuvo en cuenta los envíos de dinero. Pero dejó fuera lo que se percibió, lo que se cobró de Argentina. Además, dejó fuera el valor de las empresas que Ancap tiene hoy y que se adquirieron con esa asistencia.

Por ejemplo, Ancap vendió el 50% de su participación en Sol Petróleo en el año 2006 y por ello cobró 15 millones de dólares.

Pero Rubio eso, que iba contra su intención de inflar las cifras, no lo descontó.

Otro ejemplo, Ancap recibió en el año 2007 una oferta de 70 millones de dólares para vender la empresa Carboclor y la rechazó. Hoy dicen que la referida empresa tiene un valor de 100 millones de dólares.

Pero eso no lo puso con la misma desleal intención. Es decir, se olvidó de descontar 115 millones de dólares. Nada más ni nada menos.

Acto seguido realiza una segunda operación de inflación: a los rubros de asistencia de Ancap en Argentina les suma lo que él llama costo financiero. Algo que no está en ningún libro, ningún balance y que no puede ser llamado, como lo hizo, de “Fuente Balances consolidados Ancap“.

Con esa maniobra “infla“ la cifra en 107 millones de dólares. Es decir transforma una suma que es de 95 millones, en más de 300 millones, sumando 107 millones de su autoría y no descontando 115 millones de activos.

El Senador Mieres con acierto le señaló que ese criterio no tenía fuente legal ni contable y que era personal de Rubio.

Este tuvo que reconocer que era de su propia autoría.

Por mi parte le expresé que no estaba de acuerdo con ese criterio, pero quizás podría utilizarse para calcular también la asistencia financiera de cientos y cientos de millones que Ancap hizo a partir del 2006 a Alur.

Para terminar nos llamó la atención un juicio por 500 millones de dólares que el cuadro de Rubio incluía. También se ponía como fuente los Balances de Ancap.

Pero no lo eran.

Es un juicio de una cantidad de personas, por perjuicios medio ambientales, contra el gobierno de la República Argentina, la provincia, el municipio, sociedades varias, y entre ellas, una que integra Carboclor. La posibilidad de condena a Ancap no es de ni 500, ni de 100, ni de 10.

Pero con la evidente finalidad de montar un “show“ y distraer, Rubio la incluyó, aunque, quizás sabiendo que era una barbaridad, le puso un signo de interrogación. Me recordó al ex Ministro y hoy Senador Pintado cuando decía que Uruguay corría el riesgo de que lo condenaran a pagar 3500 millones de dólares por Pluna en Brasil (lo que después quedó de manifiesto que era falso de toda falsedad).

En todo esto perdimos el tiempo la semana pasada en la Comisión investigadora del Senado sobre Ancap.

En escuchar a un testigo propuesto por el Frente Amplio, que infló cifras, quedó mal parado, y nos mintió descaradamente.

En seguir viendo como se trata de aplicar la vieja estrategia del tero, de gritar por un lado, cuando lo que interesa esta en otro.

No se dan cuenta, que al hacerlo, precisamente provocan que busquemos con mas ahínco en el otro lado y sospechemos aún más.

Esperemos que recapaciten y empiecen a dar respuestas.

Las estamos esperando, los integrantes de la Comisión y el Pueblo Uruguayo.

Be the first to comment

Deja un comentario