Amodio y su fantasma juntos en Uruguay

Por Juan Raúl Ferreira. Amodio Pérez y su fantasma, no leyenda, llegaron a Uruguay 40 años y pico más tarde. con un solo pasaporte: español y falso.

Venían tres días a conmocionar, difamar, provocar y volver a desaparecer. Les salió de la fiesta un pan y aún siguen ambos, el y su sombra oscura, en el país, con las fronteras cerradas y cataratas de denuncias. Algunas cosas resaltan claras y dan tristeza sobre el personaje cuyo rostro demuestra no solo el paso de los años sino la falta de paz interior en el transcurso de los mismos. Pero aparte de los temas que han acaparado la atención púbica hay preguntas que sorprende no se le hagan y un hecho que parece que se olvida: su conspiración contra las instituciones en el 73 desde en cuartel en condición de dueño de casa.

Solo al pasar quiero dejar para que mi conciencia si duerma tranquila: a Amodio se le conoce como el “traidor a los Tupas.” Esto ha llevado a que algunos, no muchísimos, pero muchos, comentarios en las redes digan algo tipo “Bueno al final fue una traición entre ellos… es cosa de los Tupas…” Solo para dejar escrita mi opinión, la traición no tiene ideologías. El que traiciona a sus compañeros de causa que libremente abrazó es traidor en todos lados. Sea Tupa, de derecha, de Izquierda o del Partido Verde. Pero no quiero quedarme en este tema.

Algunas preguntas no hechas y un gran tema ausente.

1) ¿Cómo entró Amodio? Con un pasaporte con identidad falsa ¿y? ¿Cómo entró al país? ¿cómo no se le retuvo el documento? Un Sirio entró con documento falso y fue a parar al 5o piso de Cárcel Central. Amodio entra con documento falso y constatado pasa a recoger su equipaje. ¿no es raro?
2) La segunda pregunta que todos nos hicimos es, el despliegue de guardaespaldas, batovicas, guaruras y gorilas que lo rodea, ¿de dónde salieron? ¿quién los paga. Anteayer se supo la respuesta. El diario El País y la Editorial que publica su “libro.” Uno podría preguntarse, el órgano de prensa que fue vocero de la dictadura ¿por que se interesa en remover un libro de su supuesto enemigo mortal de ayer? ¿no es muy raro?
3) pero aceptemos que le interesa. ¿cómo lo ubicó? ¿cómo dio con él? ¿cómo trajo y le armó un aparato de seguridad propio de las películas de Hollywood al hombre mas escondido de nuestra historia reciente. ¿No es rarísimo?
4) Cuando Amodio dice que le dijeron que venía tres días, decía unas cuantas cosas y volvía a su vida clandestina y que acá no le iba a pasar nada. Llueven a diario más y más denuncias, algunas de delitos de lesa humanidad. ¿nadie le pregunta quién le dio esas garantías? ¿No es recontra rarísimo?

Bueno esa preguntas van a tener respuesta. Porque la única certeza es que no se volvió en tres días, España no le va a recibir en conocimiento que su pasaporte era falso y si se le prueba una sola de las gravísimas denuncias de los múltiples asesinatos, torturas (algunas denuncias implican delitos de lesa humanidad imprescriptibles y no amparados por la Ley de caducidad), serán algo más que tres días o tres años los que pase en un cárcel uruguaya.

Todas estas dudas surgen de su llegada al Uruguay. La lista sería más grande si la pregunta se le hiciera sobre cómo y cuándo se fue. Lo último que supimos los uruguayos es que estaba en un cuartel. Ante los legisladores: como preso. Ante sus ex compañeros de causa, como soldado uniformado. Y un día no estuvo más. hasta legó a decirse que había muerto. Pero ahí está, escondido, pero vivo. Nada se dice sobre quién, cómo y cuando lo sacó. Nada sobre quién lo mantiene. Nada sobre quien lo hizo resucitar sobre su sombra. Nada.

Y nada sobre el último grosero atentado contra las instituciones.

Corría el año 73. De febrero en a junio cada día era un un escalón más en la marcha de Bordaberry hacía la dictadura. “Febrero Amargo”, al decir de Amilcar Vasconcellos. Boizo Lanza, el pedido de desafuero de Erro.

Mientras tanto, un plan más siniestro se gestaba en la sombra de algunos cuarteles de los que entraba y salía muy campante el Sr. Amodio Pérez. Aveces de uniforme militar.

El sector mas recalcitrante, la derecha más feroz, el fascismo contenido de los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas de entonces preparaba otro Golpe. Más duro, aunque suene imposible, que el que iba a dar Bordaberry. Ni él mismo quedaría en pie.

Los militares habían hecho a Amodio parte del plan. El escribió un… (le llamaban Libro)… un coso a mano que apuntaba a desprestigiar al sistema político y hacer creíble una intentona de Golpe de políticos y militares que diera el pretexto para que estos sectores fascistas se hicieran del poder erigiéndose como quienes abortaban el atentado contra las instituciones, que avasallaban.

Le pidieron a alguien que lo publicara para, generado el escándalo, en medio de la confusión actuar: Federico Fasano. Un personaje, controversial si los hay. Lo digo con respeto. A Fasano le gusta la polémica, generarla, y nunca tuvo, me consta, prurito en disculparse si sus informantes en el algún caso le habían llevado al error. Pero Federico ante esta encrucijada actuó sin vacilar en defensa de la democracia.

El manuscrito de Amodio terminó, gracias a él en manos de Wilson y Michelini quienes de inmediato comenzaron a pensar juntos como salirle al paso a la intentona golpista. Consultaron con mucha discreción con gente de mucha confianza de las más variadas fuerzas políticas. Con cuidado y prudencia. Los enemigos de las instituciones no debían saber que el documento estaba en sus manos. Por el contrario debían confiar que los pasos habían empezado a darse.

El “caso contra Erro” se iba haciendo pedazos. Testimonios tamblaqueantes, pruebas que se derrumbaban. La contundencia de su pedido de desafuero se convirtió en un susurro que ni siquiera generaba grandes titulares. Erro era solo un pretexto. de lo contrario el Golpe “en su contra” no se hubiera dado una noche en que ocasionalmente se encontraba dando una conferencia en Buenos Aires. La solicitud de desafuero del legislador se trataba en la omisión de Constitución Legislación y Códigos del Senado.

Allí, en esos días llegó una nota de las FFAA de entonces ofreciendo el testimonio de Amodio Pérez inculpando al Senador Erro. Pero advertía que siendo Amodio un peligroso Tupamaro preso la reunión debía ser en una Unidad Militar. En concreto de el Instituto Militar de Estudios Militares.

Lo poco que de este episodio que entre hoy y ayer algún órgano de prensa se ha atrevido a contar, demostrando gran valentía periodística, son incompletos y con algunos errores entendibles.

La delegación la integraban Adolfo Singer, Héctor Grauert (muerto), Paz Aguirre (muerto), Dardo Ortiz (muerto), Washington Beltrán (muerto) y Zelmar Michelini (Asesinado). Po el otro lado el Coronel Trabal (asesinado en funciones) y Hector Amodio Pérez (Zombie).

Yo mismo fui, debo confesar, renuente a romper el silencio. Sobretodo porque a diferencia de otros episodios, mi presencia en la reunión con Amodio no estaba documentada. Hace algunos días recibí en mi casa a un periodista y viejo amigo y cro. del exilio, Alberto Grille. Alberto, escapado del Cilindro y exiliado en Ecuador me cuenta que durante el exilio en Quito, en casa de Pedro Mackosky Wilson le contó de aquella reunión en la cual, por no ir él personalmente me coló como secretario de Dardo Ortiz. Hoy reviso la lista y creo, si no le erro que solo dos quedamos vivos. Cuando Grille me cuenta esto, recién ahí junto coraje para escribir estas líneas.

Confieso que me lo veía venir. No la llegada de Amodio, por supuesto, esperaba algo con mas apariencia de digno. Pero si la andanada de aquella campaña fascista. Mm.. ya apareció hace poco alguna novedosa versión de que Wilson negociaba con militares. El País también se hizo eco… Luego un pseudo académico dijo lo mismo. Qué curioso cuando llega Amodio repite un párrafo entero del frustrado politólogo: ” la leyenda recuerda al Wilson Angelical, olvida su oportunismo dispuesto a dar un golpe con tupas o milicos” De Héroe a Villano. Esto para mi, perdónenme me hace preguntar si no es lo mas recontra ultra rarísimo. seguro que casualidad no.

Será que Amodio leyó algunas cosas de estas infamias y se las memorizó antes de aterrizar en Carrasco para ser fiel a la versión que debía dar. Por eso me reitero en mi versión de que el mejor homenaje a Wilson es el corazón de la gente, de los wilsonista por encima de Partidos. Un laurel mas en el corazón y el orgullo de los que le recordamos como compromiso de vida. Las mismas palabras, repetidas por alguien que estaba fuera del país, en status de no existente salvo con su enfrentamiento cada día con su propia conciencia.

Muy, muy, muy rarísimo. O no tanto. Cuando en mayo alguien insinuó las negociaciones de Wilson con los militares… Confieso que (no necesariamente con Amodio) pero con algo seguía la historia. Y el País en el medio. El órgano que llamaba al caudillo “requerido 1177”. Y el petardito sin luz ni ruido, anunciaba algo mas importante. Era un in instrumento no un fin.

A Wilson, por bien, a Amodio por mal los recordará la historia. A los profetas de Amodio, la historieta.

Confieso que algunos silencios ante el insulto impune de Amodio me… dolieron aunque no me sorprendieron. Wilson o es un referente y le pertenece al país o un llamador electoral entonces hasta dentro de cinco años no importa.

Volvamos a la delegación de la Comisión de CL y Códigos del Senado. Le delegación de la misma hubiera sido integrada por Wilson, yo hubiera ido naturalmente. Pero para Wilson (miembro de la misma) era muy importante, la presencia de Ortiz. Y por eso me coló como su secretario con su asentimiento. Tal como se lo relatara en Quito Wilson a Grille.

Llegamos al cuartel, ya de nochecita. nos recibe en la entrada el mayor Aguerrondo, ascendido a Gral. y Jefe de Inteligencia durante el gobierno de Lacalle y destituido en el mismo período por grabar el teléfono Comandante en jefe del Ejército Gral. Modesto Rebollo. Muchas veces hablamos en los 90 de este episodio con el entonces Gral. Aguerrondo.

Al arribar el Mayor Aguerrondo nos dijo que Amodio iba a estar acompañado siempre de un oficial del Ejercito. En ese momento Zelmar Michelini dijo que en esas condiciones él no participaría de las reuniones. Nadie que lo conociera hubiera esperado otra actitud. Yo, en mi ingenuidad juvenil (tenía 20 años) miré desconcertado a Ortiz que no vaciló en entrar. El tenía un rol muy importante que jugar.Si no, conociéndolo como lo conocí desde niño, no hubiera vacilado en irse con Zelmar. Un hombre de izquierda y un conservador, eran los valores de aquel Uruguay de entonces.

Una vez adentro en una mesa en forma rectangular, donde estábamos bastante lejos de Amodio y del oficial del Ejercito: el Cnel. Ramón Trabal. Asesinado dos años más tardes cuando se desempeñaba como Agregado Militar de Uruguay en Paris. Muchos achacan a que él se entera esa noche de la conspiración a su asesinato nunca aclarado.

Amodio declara contra Erro y cuando termina y está por ser retirado Ortiz pide la palabra y dice “¿Cómo se yo que este Señor es Amodio Pérez. El siempre vivió en la clandestinidad y yo nunca. Yo no se quien es este señor y me importa asegurarme que es Amodio. Le ofrecen pruebas insólitas que Dardo rechaza; huellas digitales, fotos… ?

Finalmente Dardo saca una liberta y le dice “escriba algo acá.” Amodio escribir dos lineas una de corrido otra en mayúsculas ESTAMOS EN UNA UNIDAD MILITAR. Ortiz muestra a Trabal las lineas y pregunta “¿este señor es Amodio Pérez y esta es su letra?” “Si Señor” responde el oficial posteriormente asesinado. El Senador Ortiz saca de su portafolio el manuscrito conspirativo y dice “o sea que este manual es de autoría de Amodio Pérez.” El silencio se hizo insoportable. El Coronel Trabal se acerca al legislador nacionalista y le hace un formal saludo militar y con mucho respeto, lo digo sin ironía, le dice Señor “me tiene que dar toda la documentación. Ortiz le responde: “no.” Y le pregunta ¿usted sabe que viola Constitución? Y aquel le responde. ” Si Señor pero respondo a órdenes.”

Hasta acá solo hechos. una impresión personal. El Coronel Trabal decía la verdad y firmaba en ese momento su sentencia de muerte. Consultó su Comandante en Jefe el Gral Chaippe Posse en nombre de quien autorizó nuestra partida.

Yo salí asustado pero con una impresión muy fuertes. La grandeza moral de Dardo más allá de que como joven no me sentía identificado con sus posiciones conservadoras. En ese momento era lo de menos. Llegara el momento hablar más de esa figura inmortal que es Dardo Ortiz.

Ese simple chequeo caligráfico desmontó una de las conspiraciones más severas contra la democracia que había vivido la República hasta ese momento, peor que la de 7 de febrero.

Ese era el Uruguay que queríamos preservar. En donde podían descubrir valores comunes un Wilson, un Zelmar, un Ortiz.

Han sido muchos días de silencio. Pisando seguro. Todo lo dicho esta documentado, ratificado y formales guste a algunos y les disguste a otros, la pura verdad de una historia que después de casi 30 años de muerto Wilson desde mayo de este años algunos, muy pocos, han querido desvirtuar.

Pensando en aquellos años, hoy Amodio es una suerte de Zombie que trasmite una mezcla de repudio y pena. El Coronel Trabal fue asesinado, ojalá el estos hecho ayuden a aclarar las circunstancias de su muerte. as todos menos un amigo que nombro por respeto a su decisión de hablar o no sobrevivimos y los demás han muerto fruto del crimen de Estado o la biología. Yo siento que he cumplido con todos ellos, o mi padre y mi conciencia.

Be the first to comment

Deja un comentario