“Almagro no cambió, siempre estuvo vinculado a la Embajada de EEUU”

20151203_174653Kintto Lucas es periodista, escritor, conferencista en universidades y organismos internacionales, docente de periodismo y de actualidad geopolítica. Fue vicecanciller en el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa… y es salteño. Llegó a nuestro departamento a presentar su último libro, donde reivindica a su hermano, Enrique Lucas, como un revolucionario soñador y amante de la poesía del portugués Fernando Pessoa. Con él dialogamos sobre su libro, la izquierda y la corrupción y los tiempos que estamos viviendo.

– Presentando su último libro que en esta oportunidad, lo toca directamente pues escribe de su hermano…
– Si, es una historia familiar porque obviamente es la historia de mi hermano y también recoge pasajes familiares de una época determinada del país y de América Latina, de una época de lucha social, pero también hay parte que tiene que ver con Salto y con Constitución porque hay algunos pasajes que también rescatan un poco la vida de mi padre, que fue médico en Constitución durante muchos años y que tuvo una vida no solo como médico sino también como dirigente político, social. Entonces también reivindica mucho todo ese pasaje en Constitución, la niñez, Salto.

– Sumado a un mensaje de Pessoa, “el hombre es del tamaño de su sueño”, así comienza el libro.
– A mi hermano le gustaba mucho el poeta Pessoa, y de alguna forma es una reivindicación de los sueños de la juventud, que en determinado momento llevaron a determinadas acciones políticas y sociales en la que le tocó vivir a mi hermano, en un país como Uruguay, que a veces le cuesta reivindicar a la juventud porque es un país de bastante edad, y políticamente en que ahora hay renovaciones, le ha costado darle paso a la juventud.

– ¿Cómo define a su hermano?
– Como un revolucionario internacionalista que estuvo en distintos países y que luchó por determinados sueños en un momento que en toda América Latina había distintas luchas sociales que llevaron a muchos a tomar las armas y a hacer acciones guerrilleras. Él se encuadró dentro de esos jóvenes que además aspiraban a un mundo mejor y que entregaron su vida por ese mundo mejor. Por una revolución, que como digo, finalmente no fue.

– ¿Le parece que cambió el contexto de aquella década del 50-60 a lo que vivimos hoy en América Latina?
– Cambió el contexto de aquellos momentos de luchas sociales, no solo a nivel de América Latina sino a nivel mundial. No tenemos que olvidarnos que estaba la guerra de Vietnam, la guerra de Corea antes, las independencias de los países africanos. Entonces, era un mundo convulsionado en el que había distintas luchas independentistas, luchas por la soberanía de los países y que de alguna forma, las organizaciones guerrilleras se impusieron en distintos países. Por lo menos se impusieron en el sentido político de la palabra, tuvieron una presencia política que en otros momentos no había sido tal. Ahí venía el Ché (Guevara), la revolución cubana, entonces era un momento histórico determinado.

Después, como siempre ocurre, los períodos históricos son períodos de determinado tipo de luchas y también de determinado tipo de gobiernos, que van cambiando. Vinieron las dictaduras militares en casi toda América Latina, y luego todos estos procesos democráticos que desembocaron en gobiernos que algunos le dicen progresistas, otros gobiernos de cambio, otros gobiernos de izquierda, que además no se puede generalizar diciendo que son todos iguales porque tienen diferencias de acuerdo a la realidad de cada país. Entonces, después de toda aquella época de luchas y dictaduras, venimos a un presente en que plantear las luchas que se plantearon en ese momento son totalmente fuera de contexto histórico de este momento del mundo.

– Le preguntaba porque hace poco el presidente Nicolás Maduro manifestó que estaba dispuesto a declararle la guerra a Argentina, a Mauricio Macri concretamente, luego que dijo que pediría sacar a Venezuela del MERCOSUR.
– En realidad Macri pidió sacarlo del MERCOSUR sabiendo que no lo puede sacar. O sea, lo que busca es tratar, de alguna forma, de tener una repercusión en la propia Venezuela. Así que, primero, no lo puede sacar del MERCOSUR porque se necesita unanimidad y él no la va a tener. Y lo otro que busca Macri es golpear al MERCOSUR porque él apuesta a la Alianza del Pacífico. Entonces, finalmente también es una guerra de discursos, pero una guerra no va a ocurrir, sino que se trata de dejar en claro los distintos posicionamientos, y obviamente que Maduro sale también con su defensa…

– Salió con los tapones de punta…
– Así es un poco la política internacional actualmente…

– ¿Poca diplomacia y muchas declaraciones altisonantes?
– Pasa que estamos en un mundo mediatizado y marcado por los medios de comunicación. Ya no es aquel mundo en que se mandaban telegramas y de alguna forma trataban de ponerse de acuerdo, a veces con una llamada por teléfono. Actualmente la diplomacia es directa e inclusive, los presidentes antes de hacer declaraciones lo que hacen es hablarse entre ellos. Lamentablemente creo que Macri no habló con Maduro y Maduro no habló con Macri, y toda esa cuestión no pasó de lo mediático.

– ¿Cómo observa el juicio político que se le está iniciando a la presidente de Brasil?
– Es parte de toda esta movida política. Como le decía, si bien estamos en un período de gobiernos progresistas o de izquierda, obviamente que las oposiciones en determinados países como no tienen la posibilidad de llegar electoralmente, buscan otros subterfugios para tratar de sacar a los presidentes…

– A Fernando Collor de Mello también lo sacaron así…
– Lo sacaron en un momento en el que los gobiernos neoliberales, no solo como el de Collor sino como el de Menem…

– Abdalá Bucaram en Ecuador…
– Bueno, Bucaram estuvo solo seis meses, casi pasajero. En Ecuador se han sacado muchos presidentes, no solo a Bucaram. Distinto fue lo de Collor de Mello donde todos los sectores políticos se juntaron contra él. Bucaram también fue sacado así pero en su caso porque no tenía capacidad de gestión, Collor de Mello fue sacado más por una cuestión de corrupción.

– ¿Por qué para la izquierda la derecha es corrupta y la izquierda es santa, imposible de cometer hechos de corrupción, en todo caso, solo se equivocan?
– Ah, no sé para qué izquierda. Para mí corrupto es el de izquierda o el de derecha que haga corrupción.

– Todas las denuncias de corrupción que han hecho en Brasil desde Lula hasta la fecha, o incluso en nuestro país, con procesamientos como el caso Bengoa, para la izquierda eso no es corrupción.
– Para mí, sea la corrupción hecha por izquierda o por derecha, es corrupción. Si alguien llevó a PLUNA a la quiebra desde los gobiernos blancos hasta el Frente Amplio, son tan corruptos los gobiernos blancos y colorados que llevaron a la quiebra a PLUNA como quienes desde el gobierno del Frente Amplio hicieron determinadas cosas. A mí eso no me preocupa…

– Pero Tabaré Vázquez o Danilo Astori en el caso PLUNA solo han reconocido que se equivocaron, en cambio la derecha lo hace con dolo porque por naturaleza es corrupta…
– Eso hay que preguntarle a Tabaré y a los que dicen eso. Yo puedo responder por mí. La corrupción, primero que es un mal de nuestra época en todos los sectores…

– ¿No es una cuestión ideológica entonces?
– No lo es. Además, buena parte de los errores que llevan a los gobiernos progresistas a perder es justamente por denuncias de corrupción, que a veces también son reales y a veces no, como también de los gobiernos de derecha, que a veces han sido reales y otras no.

– ¿Qué gobierno de izquierda cayó por corrupción?
– (Piensa) Ninguno.

– Por eso le decía, en cambio de derecha si han caído por denuncias de corrupción, como con Nixon o el propio Collor de Mello.
– Pasa que ahí depende mucho de quienes se movilicen y que tengan la capacidad política de sacar a esos gobiernos. No es una cuestión que sean de izquierda o de derecha…

– Se sabe que la derecha no se moviliza de la misma forma que la izquierda.
– Pero la corrupción hace movilizar a cualquiera. Por ejemplo, lo de Bucaram que usted mencionó. También en Ecuador sacaron a (Jamil) Mahuad, que fue presidente durante la quiebra bancaria y que además había sido financiado por los banqueros, fue por corrupción, pero ahí las movilizaciones no fueron solo de la izquierda. Y cuando Collor de Mello cayó, no fue solo por la izquierda, porque era tan obvio…

– En esos casos entre los políticos se manejaron intereses que el pueblo nunca se enteró.
– Pero no es una cuestión ideológica.

– Sin duda, los intereses pasan por otros aspectos, como el monetario.
– Tanto en la derecha como en la izquierda.

– Hablando con un dirigente del FA sobre Luis Almagro, le decía, cómo han cambiado los tiempos, y el dirigente me respondió, “los tiempos no han cambiado, el que cambió fue Almagro”. ¿Qué opina sobre el secretario de la OEA?
– Almagro no cambió, siempre estuvo vinculado con la Embajada de los EEUU.

– Pero él se manifestó varias veces en contra de los EEUU siendo Canciller.
– Nunca estuvo en contra de los EEUU, ese es un grave error de los que creen en el FA que estuvo en contra de EEUU. Él dependía de lo que decía la embajadora de EEUU, él desde el principio estuvo en contra de que Venezuela entrara al MERCOSUR, cuando Venezuela tenía que asumir como presidente del MERCOSUR, él le pidió que no asumiera porque quería que asumiera Paraguay cuando fue reintegrado al MERCOSUR. No hay un cambio de Almagro, los que se equivocan son los que creyeron que Almagro tenía una determinada posición política internacional…

– Pero el propio Mujica lo llevó a la Cancillería.
– Hay que preguntarle al Pepe. Yo conozco a Almagro desde que yo era vicecanciller de Ecuador y tenía una acción política internacional muy vinculada a los organismos de integración, donde yo trabajaba, y las posiciones de Almagro no solo eran dubitativas sino además de alguien que ni siquiera conocía la integración latinoamericana. Por eso fue que Pepe me pidió que fuese embajador itinerante, que estuve algunos meses porque justamente estaba en contra de las posiciones de Almagro, y porque Almagro pretendía que yo estuviese en ese cargo casi sin trabajar.

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