“Algunos cosechamos lo que otros sembraron, y sembraremos nosotros algunas cosas que no vamos a ver”

20150508_162348Conocimos al Ing. Agrónomo Pancracio Cánepa hace más de 25 años no solo en su condición de docente en la Facultad de Agronomía en la sede Salto de la Regional Norte de la Universidad de la República, sino también como un activo militante en el cogobierno universitario. Eso lo llevó a ocupar varios cargos electivos en los distintos órganos de cogobierno. Hoy se desempeña como el primer director del Centro Universitario Salto (nuevo título que lleva la histórica Regional Norte), transformación institucional que se viene desarrollando desde hace casi un año en todo el país con la instalación de los CENUR (Centro Universitario Regional). El diálogo con Cánepa se dio de manera natural haciendo referencia a esta nueva experiencia que se vive en la región (entre las sedes de Salto y Paysandú), con “cosas positivas y algunas dificultades”.

– ¿Cómo ha encarado su vida como docente y como profesional en esta nueva etapa al frente de la sede Salto de la Regional Norte?
– Sigo teniendo responsabilidades como docente aunque con menor carga horaria, sigo manteniendo mi curso de Edafología (ciencia del suelo) en la Facultad de Agronomía. Y ahora estamos en todo este proyecto institucional nuevo del CENUR que tiene algunas cosas positivas y algunas dificultades, sumado al desarrollo de la sede de lo que era la Regional Norte, y acá va a seguir siendo Regional Norte por uso y costumbre de mucho tiempo, aunque nuestro nombre actual es Centro Universitario Salto.

– ¿Cuáles serían esas ventajas comparativas que tiene hoy la sede Salto con esta nueva institucionalización?
– Primero, hay un tema de escala al estar los dos centros de Salto y de Paysandú unificados, nuestro peso relativo dentro de la Universidad crece porque esa suma es importante. Para ponerlo en números, nosotros tenemos hoy 5 mil estudiantes en Salto y si bien no tengo la cifra exacta de Paysandú supera los 2.500, así que probablemente estemos en 7.500 u 8 mil estudiantes en la región litoral. Entre las dos sedes hay 600 docentes radicados, 300 más o menos en cada sede.

Y algunas de las cosas en las que uno ya podría decir que es un signo positivo de cuál es nuestra posibilidad de incidir en la interna universitaria es que el director del CENUR Litoral Norte (José Vieitez), así como el director del Centro Universitario del Este, se van a integrar al CDC (Consejo Directivo Central, órgano máximo de la Universidad de la República) con voz y sin voto. O sea, de alguna manera nos ponen en la misma situación, por ejemplo, que la Facultad de Ciencias o la de Ciencias Sociales o todas aquellas Facultades que no son las diez que existían en 1958 que son las que tienen voto, porque modificar eso implica modificar la Ley Orgánica (de la Universidad). Este martes va a ser la primera vez que el director regional se va a sentar en el CDC en una situación como de paridad con los Decanos de las Facultades.

– Se trata de un cambio histórico para la sede regional.
– Es un signo que capaz parece menor pero creo que no es nada menor. Es un cambio histórico. Después, este vínculo nuevo con Paysandú nos permite pensar en algunos desarrollos de carreras o de ofertas académicas o acciones que quizás en solitario serían mucho más difíciles. Por ejemplo, una aspiración que tenemos, que viene además ya de hace algún tiempo, es completar la carrera de Medicina. Hoy eso no suena tan lejano, suena bastante más factible contando con los recursos de ambas sedes, pensando en una carrera regional.

– ¿Se trata de un tema presupuestal o de voluntad política para que se concrete la carrera de Medicina en la región?
– Siempre es de las dos cosas, pero parecería haber síntomas positivos en el sentido de un mayor acercamiento por el lado de la Facultad para concretar esto.

– Mencionó que esta nueva experiencia institucional ha traído algunas dificultades, ¿cuáles?
– Hay algunas dificultades en el sentido que una nueva institucionalidad tiene muchas cosas que no fueron previstas, los marcos jurídicos generan procedimientos que a veces se tornan engorrosos, pensando que algunas de esas cosas se irán superando en algún tiempo con la práctica. Le doy un ejemplo para que no suene a algo teórico y apreciar que se trata de un tema esencialmente técnico, Salto es una unidad ejecutora y Paysandú no lo es.

Sin embargo, una cosa positiva que ha pasado refiere al relacionamiento político y humano entre las dos sedes, que hoy es bastante más fluido de lo que uno podría esperar pese al mito, que muchas veces es ajeno tanto a los sanduceros como a nosotros, que nos adjudican.

– Incluso en los 90 hubo bastante tensión entre ambas sedes de Salto y Paysandú.
– Por eso mismo, hoy lo veo bastante superado. De hecho, no recuerdo que haya habido una sola votación dividida en el Consejo Regional, y si hubo alguna división no fue por un corte geográfico.

– ¿Así que se puede decir que esta nueva experiencia del CENUR en ambas sedes cayó bien?
– Sí, creo que sí. Y me parece que también esa escala nos pone en un punto de no retorno. Hoy 8 mil estudiantes son más de lo que tienen varias Facultades.

– Hablemos de Salto. 5 mil estudiantes para una oferta curricular bastante más amplia que en años anteriores, incluso con carreras exclusivas. ¿Se terminó aquella vieja historia que se venía a estudiar abogacía y escribanía o todo se mantiene igual?
– Claramente cambió. En estos 1.054 estudiantes que ingresaron este año, considerando las tres grandes áreas macro de la Universidad que son la Científica Tecnológica (que incluye Agronomía, Veterinaria, Química, Ingeniería), la de la Salud y el área Social, le cuento, el área social es el 38%, el área Científica Tecnológica es el 30 y algo y el 29% el área de la Salud…

– Casi tercios.
– Se podría decir que el área Social tiene un cierto predominio pero está casi dividido en tercios, que incluso algunos expertos dicen, por ejemplo, que en el área Científica, los estudiantes que transitan bachillerato en esa área serían el 12%, pero sin embargo aquí estamos encima del 30%. Creo que ahí han jugado varias cosas, las ofertas de carreras nuevas, completar algunas carreras que históricamente estaban incompletas, como Agronomía y Veterinaria, que tenían 1° y 2° en Salto y 4° en Paysandú en el caso de Agronomía y tenían que irse a hacer 3° y 5° a Montevideo, de esa manera los chiquilines tenían muchas mudanzas. Y desde que se implantó 3° en ambas carreras hay un ingreso en el eje de alrededor de los cien estudiantes por año, a veces un poquito menos y a veces un poquito más.

– Recuerdo viejas discusiones entre la región y Montevideo donde se recriminaba a Salto por ser espejo de carreras que ya se dictaban en la capital, como abogacía, notariado, que siempre fueron las más cuestionadas. ¿Puede decirse que hoy la sede Salto con esta nueva oferta curricular ha adquirido su propia personalidad?
– Entiendo que sí, de todas formas, eso que en algún momento estuvo muy instalado, también ha perdido fuerza. Quizás hoy eso de que repican las carreras no está tan mal visto como en la década del 90, porque en definitiva, hay algunas donde no se puede inventar la rueda, porque tanto el Derecho como la Medicina tienen siglos y no difiere demasiado lo que se puede hacer.

Pero también hay algunas cosas innovadoras que nos ha llevado a una especie de híbrido entre carreras que tienen la misma estructura de Montevideo, el mismo plan de estudios, etc., y algunas ofertas que son únicas, como la Licenciatura en Ciencias Hídricas, la Licenciatura en Diseño Integrado, la Licenciatura Binacional en Turismo (aunque ahora dejó de ser binacional por un período corto, por un problema de planes de estudio). Los ciclos iniciales son una oferta novedosa. Acá funciona el ciclo inicial del área Social y el ciclo inicial del área Científico Tecnológico, que en ese ciclo inicial de un año permite, en algunos casos, hacer el 1° año de carreras que no tienen continuidad acá pero que igualmente se puede hacer el 1° año y en otros casos, en donde el muchacho no tiene una vocación claramente definida a una salida profesional pero sí que le gusta el área social o la ciencia, ingresa en ese 1° año y que después puede seguir en carreras nuestras o en Montevideo.

– Usted tiene una vasta experiencia en órganos de cogobierno universitario, incluso ya ha ocupado en forma interina la dirección de la Regional Norte. De todas formas, ¿cómo se siente hoy estando al frente de esta sede?
– Como primer diagnóstico no hace tanto que estoy, va a hacer un año que estoy en este cargo, pero lo más importante es que todavía tengo ganas (risas), creo que ese es el primer elemento a tener en cuenta. Si bien este cargo tiene complejidades, también tiene desafíos muy interesantes. De alguna manera, consolidar todo este desarrollo, luego de que en los últimos años Alejandro Noboa fuera el director, nos deja un montón de cosas en curso y otras para iniciar con una plataforma probablemente mejor de lo que teníamos hace unos años. Los hombres somos de paso, pero la vida institucional general uno puede darle más énfasis a algunas cosas, darle alguna impronta personal a otras, pero en definitiva la vida institucional tiene un plazo más largo y algunos cosechamos lo que otros sembraron, y sembraremos nosotros algunas cosas que no vamos a ver.

– El hecho es que usted es el primer director de esta sede universitaria con esta nueva regionalización institucionalizada.
– Si. Y creo que hay una potencialidad muy grande…

– Y no tiene techo en cuanto a su crecimiento curricular.
– Además de esa potencialidad que hay, tenemos al frente desafíos muy grandes, porque hay un objetivo del gobierno actual de que en el quinquenio egrese el 75% de los ingresos a Secundaria, que es algo bastante lejano de los números actuales…

– Y potencialmente podría aumentar la población estudiantil universitaria en la región.
– O por lo menos debemos pensar en que tenemos que trabajar en un crecimiento en todos los sentidos, el edificio actual ya nos está significando ciertos límites.

Be the first to comment

Deja un comentario