Aedes Aegypti: dormir con el enemigo

aedesCon un cuerpo de ocho milímetros, el Aedes Aegypti parece estar genéticamente preparado para resistir los intentos del hombre para exterminarlo. Hoy, el mosquito pone en jaque a toda la región y parece ser el causante de miles de nacimientos de bebés con microcefalia. En Uruguay se debatirá una nueva estrategia para combatirlo.

Los mosquitos Aedes Aegypti adultos viven entre 15 y 30 días, pero en ese período las hembras pueden poner en cuatro ciclos entre 800 y 1.200 huevos capaces de esperar hasta un año a que las condiciones de humedad y temperatura sean las adecuadas para desarrollarse. Este insecto originario de Africa, amante de las zonas tropicales y de tan solo 8 milímetros, color negro y rayas blancas en las patas, vuela en promedio en un radio de doscientos metros, lo que condiciona todos sus hábitos de alimentación y reproducción. Es por eso que se ha adaptado al ambiente del hombre y adquirido así un comportamiento domiciliar. Los platos bajo las macetas, los floreros y las plantas en frascos con agua son criaderos muy frecuentes del mosquito en apartamentos, casas, oficinas y cualquier otro lugar cerrado.

El Aedes Aegypti es un viejo conocido en América Latina. Se lo culpa de haber sido el responsable de epidemias de fiebre amarilla en el continente, en épocas de la conquista, cuando viajaba desde Europa escondido en los barriles de agua que los barcos transportaban.

Desde 1980 en la región se han invertido cientos de millones de dólares para erradicarlo mediante fumigaciones masivas pero el mosquito no solo no desaparece sino que aumenta su población. Hoy, como principal vector de los virus dengue, zika y chikungunya entre otras enfermedades, el Aedes Aegypti tiene en jaque a todo un continente y amenaza con propagar enfermedades en Europa y América del Norte.

El macho se alimenta de néctares de plantas y solo la hembra tiene hábitos hematófagos, es decir, se nutre de la sangre de otros seres vivos. Pica en horas de baja intensidad de la luz solar; en general, se inicia al amanecer o antes del anochecer. Sin embargo, su necesidad de sangre y proteínas puede adaptarse a las condiciones de lugar que habita y el acceso a la fuente de sangre. Ese hábito, además, se exacerba en períodos de reproducción.

Sin embargo, cuando la hembra se alimenta de una persona enferma con dengue, zika u otra enfermedad, se infecta y durante los próximos 8 a 12 días es capaz de propagar la enfermedad. Además, existe la transmisión trans ovárica, es decir, que infectará a sus huevos y las nuevas generaciones de mosquitos nacerán infectadas. El mosquito padece la enfermedad que trasmite, lo cual trastorna su sistema nervioso y en consecuencia su necesidad de alimentarse. Esto lleva a que aumente el tiempo de succión de sangre con lo que aumenta el número de “potenciales” víctimas y, en consecuencia, la probabilidad de aumentar el número de infectados. Esto hace que la cadena sea interminable.

Aunque parezca un contrasentido, médicos y científicos consideran que la situación de Uruguay es milagrosa. Rodeado de casos de dengue, chikungunya y zika en la región, el país todavía no ha registrado casos autóctonos, aunque sí se han encontrado larvas del Aedes Aegypti en casi todo el país. No obstante, los mismos expertos entienden que es cuestión de tiempo para que la noticia de un caso autóctono de cualquiera de estas enfermedades se instale en la primera página de los diarios.

Enfermedades
El próximo martes, Uruguay será escenario de una cumbre de ministros de salud de la región para analizar una estrategia global contra el mosquito.

El Ministerio de Salud Pública ha sido cauto a la hora de advertir sobre las enfermedades que el mosquito o zancudo trasmite. En el caso de dengue es claro que los síntomas pueden ir desde una fiebre elevada, dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o sarpullido. Aunque una complicación puede ser mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica.

La fiebre chikungunya provoca síntomas muy similares a los del dengue por lo que suelen confundirse, aunque en este caso no hay riesgo de vida. No obstante, las alarmas en la región están encendidas por el virus zika, más reciente y con derivaciones en la salud que todavía están a estudio. Si bien sus síntomas son muy similares a los del dengue y chikungunya, tiene otros efectos que lo hacen mucho más peligroso.

El MSP ha focalizado sus campañas en la prevención para evitar que el mosquito se reproduzca. Si el mosquito no está, la enfermedad tampoco. No obstante, esta semana el director general de Salud, Jorge Quian, dijo a El País que recomendaba a las embarazadas a no viajar a los países que registran casos de zika, virus que afecta el desarrollo cerebral de los fetos y provoca microcefalia en los bebés.

Llega Carnaval y el foco se pone en los viajes a Brasil. En ese país más de un millón y medio de brasileños han contraído el virus zika desde abril pasado. Además, se investigan desde octubre más de 3.400 casos sospechosos de microcefalia en bebés, contra un promedio de 160 casos verificados por año anteriormente. Otros países han optado por recomendar a las mujeres que no se embaracen hasta que pase el brote, una medida extrema y de difícil cumplimiento.

El virus de zika se identificó por vez primera en Uganda, en 1947 en monos de la India a través de una red de monitoreo de la fiebre amarilla selvática. Posteriormente, en 1952, se identificó en el ser humano en Uganda y la República Unida de Tanzania. El año pasado se detectó el virus en las Américas, donde se está propagando de forma explosiva. Hasta hoy se han notificado casos en 23 países y territorios de la región. Si bien no está científicamente comprobada, la Organización Mundial de la Salud cree que existen fuertes indicios para vincular la llegada del zika con la multiplicación de casos de síndrome de Guillain-Barré y microcefalia en recién nacidos.

La OMS estima que el brote podría causar entre “tres y cuatro millones” de enfermos en el continente.

Aborto, otro trágico efecto del zika
El gobierno de El Salvador recomendó a las mujeres en su país que no se embaracen hasta que el brote de zika haya sido derrotado. Idéntica recomendación hizo el Ministerio de Salud de Colombia a su población. Brasil, con miles de casos aún no ha dado ese paso extremo. ¿Qué pasa con las mujeres que están al borde de superar su edad fértil? Los gobiernos no han dado respuesta. ¿Qué pasa con las mujeres que están embarazadas y contrajeron el virus? Ante esa pregunta se instala otra, más controversial y extrema, ¿es el aborto una opción válida? El tema ya está instalado. Un grupo de investigadores, abogados y activistas brasileños planteará un recurso ante la Corte Suprema de su país para que se autorice el aborto en casos de microcefalia.

“Estamos frente a un daño causado por el Estado”, explicó a la AFP la antropóloga Débora Diniz, profesora de la Universidad de Brasilia y representante del grupo que pedirá a la justicia garantías para las mujeres que están padeciendo los efectos de esta epidemia.

El aborto en Brasil, como en varios países de Latinoamérica, está penado por ley y sólo se permite en casos de violación, riesgo de vida para la mujer, o anencefalia (cuando el feto tiene falta total o parcial del cerebro).

“¿Por qué una ley de 1940 tiene que valer para casos que se presentan un siglo después frente a una epidemia inesperada?”, se preguntó Diniz, que también participó de la demanda que permitió en 2012 incluir la anencefalia entre los motivos para despenalizar el aborto.

El documento, que será presentado en menos de dos meses, incluye una demanda por el pleno acceso a métodos anticonceptivos, el diagnóstico precoz de la microcefalia -con la posibilidad de abortar en caso de que se confirme-, y una vigilancia sanitaria rigurosa para acabar con el mosquito transmisor del virus zika.

Fueron “40 años de negligencia” en el combate contra el Aedes aegypti, que hicieron que “la emergencia de esta epidemia tuviese consecuencias perversas con un grupo específico de la población: mujeres pobres y nordestinas”, zanjó la docente.

En el noreste de Brasil se concentran las áreas más pobres y afectadas por los más de 3.400 casos sospechosos de microcefalia reportados desde octubre. Anteriormente, se registraba un promedio de 160 casos verificados por año.

Diniz adelantó que abogarán además por la protección social de aquellas mujeres que aún con el diagnóstico confirmado, decidan seguir adelante con el embarazo.

Se estima que un récord de hasta un millón y medio de brasileños puede haber contraído el virus desde abril pasado.

(Fuente: El País)

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